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Fumar es uno de los hábitos nocivos para la salud.
Fumar es uno de los hábitos nocivos para la salud. - Foto: Getty Images

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Estudio revela las consecuencias que tendría fumar para la salud del corazón

Este es uno de los hábitos más nocivos para el cuerpo humano.

Cuando del cuidado del corazón se trata, hay una serie de tareas que recaen en las personas para poder mantener este órgano vital funcionando correctamente; estos son la alimentación, el ejercicio, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Son hábitos que hacen parte del estilo de vida y que pueden modificarse con el objetivo de ser más saludables.

Los expertos han advertido sobre la importancia de que los fumadores abandonen esa práctica, debido a que puede tener múltiples consecuencias negativas para el organismo y para el corazón.

Mujer fumando
Los estudios epidemiológicos realizados hasta la fecha confirman que el riesgo de arrugas de las mujeres fumadoras es casi el triple respecto a quienes no consumen tabaco. - Foto: Getty Images

De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), es bien sabido que el cuerpo puede resentir los efectos de las sustancias contenidas en los cigarros, varios de estos considerablemente riesgosos para la vida de las personas, tales como el desarrollo de afecciones cardíacas.

Sobre todo, explican desde la entidad, se altera el sistema circulatorio, que es el mecanismo mediante el cual se nutre al organismo de oxígeno.

¿Por qué ocurre esto?

Al momento de indagar sobre la historia clínica de un paciente, entre las primeras preguntas que surgen en la conversación se lista si es o no fumador, debido a la incidencia que puede tener sobre el estado de salud de la persona. Como explican los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades, el efecto del cigarrillo sobre el corazón es múltiple.

Por un lado, puede entorpecer la movilidad de la sangre por el cuerpo. Hay que entender que el aparato circulatorio funciona en dos vías; una primera que se encarga de mover la sangre desde el corazón al resto del cuerpo y una segunda que trae la sangre de vuelta desde las demás partes del organismo.

Esto se realiza a través de las arterias, cuando se mueve desde el corazón, y por las venas cuando es en el sentido contrario. Estos vasos sanguíneos pueden ser dañados por los químicos que se encuentran en los cigarros.

Además, el hábito de fumar puede bloquear las arterias, debido a que propicia la acumulación de sustancias grasas en el cuerpo, tales como los triglicéridos y el colesterol. Igualmente, puede modificar la consistencia de la sangre, haciendo más difícil su movilidad a través de los vasos sanguíneos.

Fumar
Para mantener un cerebro sano se recomienda dejar de fumar. - Foto: Getty Images

Desde la ciencia se ha tratado de describir a detalle qué otras problemáticas pueden derivarse del tabaquismo. Recientemente, en el marco de un evento que reúne a los especialistas de la salud del corazón, se compartieron nuevas conclusiones sobre el efecto del cigarro sobre este órgano vital.

En este Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología se presentaron los resultados de un estudio realizado por un equipo de investigadores del Hospital Herlev and Gentofte de Copenhague, en Dinamarca, en el que se demostró que hay consecuencias más allá del taponamiento de las arterias.

La investigación encontró que en las personas que mantenían el tabaquismo o el consumo de cigarrillos como parte de su estilo de vida había un alto riesgo de desarrollar afecciones cardíacas, pero se enfocaron en un hallazgo en específico y es que el tabaquismo conlleva a cambios en la misma estructura del corazón, causando un cambio en el grosor de este órgano.

Esto lo que implica es menos flujo sanguíneo en el corazón y de ahí a otras partes del cuerpo, lo que se traduce en dificultades para el aparato circulatorio y a todo el organismo que depende de su funcionamiento.

También altera el ritmo en el que el corazón es capaz de bombear sangre al cuerpo, interrumpiendo a su vez el envío de oxígeno, nutriente esencial para las células. Es tan complejo el daño que puede causar en el organismo que la Organización Mundial de la Salud reporta que cerca de ocho millones personas mueren al año por este hábito.