Tendencias
Expertos señalan que hábitos como el tabaco, la alimentación y el estrés pueden afectar para el envejecimiento de la piel. Foto: Getty Images.
Los estados mentales y psicosociales son algunos de los indicadores más sólidos de los resultados de salud y la calidad de vida. - Foto: Foto: Getty Images.

vida moderna

La soledad y la tristeza podrían acelerar el envejecimiento, revela estudio

Algunos datos revelaron que sentirse desesperanzado, infeliz y solo aumenta la edad biológica más que fumar.

Investigadores de Estados Unidos y China dicen que tener una salud mental vulnerable, en muchas ocasiones, está determinado por factores como la soledad o la infelicidad, lo cual envejece más que fumar.

Asimismo, el daño molecular se acumula y contribuye al desarrollo de la fragilidad y enfermedades graves relacionadas con el envejecimiento. Sin embargo, en algunas personas estos procesos moleculares son más intensos que en otras, es una condición que se conoce comúnmente como “envejecimiento acelerado”.

Por otro lado, los investigadores que han analizado algunos efectos como los de estar solo, tener un sueño inquieto o sentirse infeliz, llegaron a conclusiones en las que han corroborado la trascendencia de que cualquier terapia contra el envejecimiento atiende tanto la salud mental como la salud física.

Vejez
Otros factores que también aceleran ese proceso de envejecimiento; como estar solo o vivir en una zona rural. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Asimismo, el estudio verificó con análisis de sangre y datos biométricos de casi 12 mil adultos chinos, ese proceso de envejecimiento. Los investigadores detectaron que esa aceleración del envejecimiento se produce en personas con antecedentes de accidentes cerebrovasculares, enfermedades hepáticas y pulmonares o en fumadores.

Sin embargo, también se observó en aquellas personas con un estado mental vulnerable. Además, algunos datos revelaron que sentirse desesperanzado, infeliz y solo aumenta la edad biológica más que fumar.

Cabe resaltar que hay otros factores que también aceleran ese proceso de envejecimiento, como estar solo o vivir en una zona rural (debido en este caso a la baja disponibilidad de servicios médicos).

Incluso, Manuel Faria de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) señala que los estados mentales y psicosociales son algunos de los indicadores más sólidos de los resultados de salud y la calidad de vida.

El secreto para vivir más años y ser feliz, según científicos

Por otra parte, se ha demostrado que la longevidad puede depender en gran medida del grado de felicidad del cónyuge o pareja con quien se comparte la vida, según señala una investigación científica de 2019 realizada entre ciudadanos estadounidenses y que ha sido publicada en la revista Psychological Science.

Cabe destacar que son diversos los factores que ayudan a preservar la salud, pero se descubrió que “la satisfacción vital del cónyuge disminuye el riesgo de muerte de una persona indistintamente de las condiciones socioeconómicas y demográficas o del estado de salud físico de las personas”, indicó la psicóloga Olga Stavrova, autora del informe citado por la Asociación de Ciencia Psicológica de EE. UU.

La experta detalló que los efectos generados sobre la longevidad y la salud por cuenta de lo que siente la pareja habían sido estudiados previamente durante ocho años a través de un proyecto sociológico llevado a cabo en Estados Unidos, y en la cual la información se usó en su trabajo. Alrededor de 4.000 parejas (algunas casadas, otras no) intervinieron en ese estudio de escala nacional.

El primer sondeo de todas las personas que participaron habían cumplido al menos 50 años. Desde entonces, en reiteradas ocasiones se les estuvo preguntando sobre su estado de salud y su grado de satisfacción con la vida. Durante esos ocho años murieron cerca del 16 % de los participantes, la mayoría personas cuyo cónyuge manifestaba poca satisfacción con la vida al inicio del proyecto.

De ese porcentaje, la mayor parte eran hombres que además tendían a no ser felices en su relación, con poca formación académica, inactivos, menos prósperos y, en general, con mala salud. No obstante, la psicóloga estima que el factor de mayor incidencia en esos fallecimientos fue la infelicidad de las parejas de los difuntos.