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Los beneficios para el cuerpo de cambiar la mantequilla por puré de aguacate

El aguacate debe consumirse en pequeñas porciones por ser una fruta muy calórica.


La mantequilla es derivado lácteo que esta está hecha de grasa animal y la cual tiene un nivel elevado de grasa saturada que son las del tipo “malo” y pueden elevar el colesterol, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Además, explicó que este tipo de grasas también pueden aumentar el peso e incrementar la posibilidad de desarrollar enfermedades cardíacas causando serios problemas de salud.

Por ello, recomendó reemplazar la mantequilla por aceite de oliva o de canola, pero el portal Mejor con Salud también realizó una sugerencia y fue cambiar la mantequilla por puré de aguacate, ya que este último otorga vitaminas como la A, C, E y B1, y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio y el zinc sumado a que es una fuente de grasa natural y saludable para el organismo.

Adicional, el aguacate tiene grasas saludables que sirven para mantener el corazón sano, pero por sus efectos antiinflamatorios también son esenciales para mantener bajo control los músculos lesionados y los tendones fatigados.

No obstante, pese a los beneficios que este aporta al organismo no es recomendable exceder su consumir y por ello el portal indicó que “la porción que se recomienda es solo una quinta parte de un aguacate, lo que equivale a aproximadamente a 30 gramos”.

Así las cosas, para preparar la mantequilla de aguacate se deben procesar o triturar hasta conseguir una pasta homogénea y espesa un aguacate grande, tres cucharadas de aceite de oliva, una cucharadita de sal, un diente de ajo, una cebolla y el jugo de un limón.

Sobre su uso, señaló que se puede “sustituir la mitad de mantequilla por puré de aguacate” y que esta mezcla no cambiará el sabor, pero de pronto si el color, pues le dará un toque verde a las preparaciones.

Información nutricional por 100 gramos de aguacate

  • Energía: 114 calorías
  • Proteínas: 1,1 g
  • Grasas Totales: 10,5 g
  • Grasas monoinsaturadas: 6,5 g
  • Grasas poliinsaturadas: 1,2 g
  • Ácido linoleico: 1,1 g
  • Grasas saturadas: 2,2 g
  • Carbohidratos: 2,3 g
  • Fibras: 3 g
  • Vitamina A: 5 mcg
  • Vitamina C: 3 mg
  • Vitamina E: 2,1 mg
  • Vitamina B1: 0,1 mg
  • Vitamina B2: 0,17 mg
  • Vitamina B3: 1,1 mg
  • Vitamina B6: 0,3 mg
  • Folatos: 11 mcg
  • Potasio: 330 mg
  • Fósforo: 36 mg
  • Calcio: 4 mg
  • Magnesio: 21 mg
  • Hierro: 0,3 mg

Por su parte, es importante señalar que otra forma de reemplazar las grasas saturadas es consumiendo grasas “buenas” que se encuentran principalmente en las verduras, frutos secos, semillas y pescado.

De hecho, hay dos categorías grandes de grasas buenas: grasas monoinsaturadas (tienen forma líquida a temperatura ambiente, pero comienzan a endurecerse cuando se enfrían) y poliinsaturadas (incluyen grasas omega-3 y omega-6. Estos son ácidos grasos esenciales que el cuerpo necesita para el crecimiento de las células y el funcionamiento del cerebro) y se encuentran en la mayoría de los frutos secos, productos de soja, aceite de oliva, aceite de maní, aceite de canola, aguacates (paltas), atún blanco y salmón.

Además, es importante seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indican que menos del 30 % de la ingesta calórica diaria debe proceder de grasas, pero la OMS sugirió reducir la ingesta de grasas saturadas a menos del 10 % de la ingesta total de calorías, y la de grasas trans a menos del 1 %.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.