Durante muchos años se han creado diferentes creencias sobre lo que le sucede al cuerpo si las personas se alimentan bien, si no lo hacen, si consumen alcohol, si beben poco, si fuman cigarrillo, si se ejercitan constantemente; también muchos de estos mitos giran entorno a que las mujeres y los hombres reaccionan totalmente diferente a lo que ingieren o hacen.
En lo que corresponde al dolor, esta es una experiencia personal, desagradable, sensorial y emocional. No está determinada solamente por la sensación física, hay más factores que intervienen e interactúan como los agentes genéticos, anatómicos, fisiológicos, hormonales, neurológicos, psicológicos y sociales. Físicamente, esto se traduce en el cerebro como la respuesta a una amenaza. Como mecanismo de protección, el cuerpo se inflama y aumenta el cortisol, así evita que el daño que ocasiona el dolor continúe.

La respuesta casi inmediata es acudir a medicamentos que ayuden a combatir esa sensación. Por eso, Leonardo Palacios, profesor de neurología de la Universidad del Rosario, señala que “se utilizan intervenciones farmacológicas o no farmacológicas dependiendo del tipo de dolor, hay que tener en cuenta que algunos dolores crónicos presentan una disminución gracias a la actividad física, cambios en la dieta y en los patrones de sueño”.
Además del uso de medicamentos, también existen otros mitos que se explican y aclaran con el apoyo del doctor Palacios.
Las mujeres sienten menos dolor que los hombres. Falso. Debido a la temprana exposición a los estrógenos, hormonas fundamentales para el desarrollo físico y reproductivo femenino, las mujeres tienen mayor sensibilidad y, por esta razón, el cerebro percibe más dolor.
Los medicamentos para aliviar el dolor generan adicción. Falso. Analgésicos comunes como la aspirina, el acetaminofén y los antiinflamatorios como el ibuprofeno, el naproxeno o el diclofenaco no generan adicción. Medicamentos como los opioides, si no son recetados o administrados bajo criterios específicos, sí podrían producir algún tipo de adicción.

Si se toman medicamentos para el dolor constantemente, después se requieren otros más fuertes. Depende. Después de usar un producto con frecuencia, el organismo se acostumbra a él y ya no funciona igual; esto depende del medicamento administrado y si su dosis aumenta progresivamente.
Todos los medicamentos del dolor sirven para cualquier dolencia. Falso. Es importante identificar la raíz del dolor y, a partir de esto, buscar el medicamento que controla dicha dolencia. Se recomienda evitar la automedicación y asistir de manera constante a controles médicos.
El dolor aumenta con la edad. Sí y no. Con la edad, las personas tienden a experimentar enfermedades asociadas al dolor crónico propio del desgaste en huesos, músculos y articulaciones. Si alguna persona procura un envejecimiento activo y tuvo una juventud con buenos hábitos, este dolor puede disminuir considerablemente.
El reposo ayuda a aliviar el dolor. Depende. Aunque se asocia el reposo con una mejoría del dolor, este solo deber ser ordenado por un médico, ya que existen algunas dolencias que necesitan de actividad y movimiento para su mejoría, entre otros aspectos más.

La depresión genera dolor. Verdadero. Con la depresión se reduce el umbral del dolor y por eso las personas deprimidas lo perciben más. Esto se debe a que el dolor y los síntomas depresivos se interpretan en las mismas zonas del cerebro.
Como se puede notar, son varios los mitos o creencias que las personas tienen sobre los dolores físicos o generados por algún otro agente como los trastornos mentales. Uno de los llamados que más hace la comunidad médica es evitar la auto medicación, ya que, esta puede ocasionar diferentes enfermedades y accidentes cerebrovasculares.
