CEMENTERIO DE CHAPINERO
CEMENTERIO DE CHAPINERO. Con contenedores fríos, amplían capacidad de cementerios distritales. Es una medida preventiva. Los cuerpos de fallecidos por covid-19 podrían ser conservados dos días Los contenedores, de 40 pies y con temperaturas de entre 2 y 4 grados centígrados, fueron comprados, según Karen Castañeda, subdirectora de Servicios Funerarios y Alumbrado Público de la Uaesp, “para anticiparnos al almacenamiento de cuerpos, como un plan de contingencia ante la emergencia por la covid-19 y viendo las cifras del Instituto Nacional de Salud”. COVID 19 CORONAVIRUS 29 DE MAYO 2020 FOTO: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA REVISTA SEMANA - Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA

muerte

Los ritos fúnebres: de la antigua Grecia a las redes sociales

La celebración de los actos póstumos en Latinoamérica está marcada por la tradición cristiana. Sin embargo, en países como Argentina, Colombia o Puerto Rico, estos ritos alcanzan otras dimensiones.

Los ritos alrededor de la muerte son transversales a la historia. Desde la antigua Grecia, en la que se enterraba a los muertos con monedas en los ojos para que en el inframundo le pagarán al barquero Caronte el traslado por el río Aqueronte hacia un lugar de descanso, hasta las manifestaciones de afecto en las redes sociales donde se escriben mensaje póstumos, los humanos han diseñado toda suerte de celebraciones para abrazar la memoria y despedir a sus seres queridos.

Con el paso de los siglos estos ritos fúnebres han variado en las diferentes culturas del mundo, pero, en general, todos están atravesados por un factor común: entender la muerte como un espacio de transformación.

Esteban Cruz Niño, antropólogo y estudiante del doctorado en historia del arte de la Universidad de Salamanca, le explicó a SEMANA que en la mayoría de las culturas la muerte no representa el fin, sino un momento de cambio. Para iniciar esa transición es necesario hacer una celebración en la que se determina que la persona deja de existir en el plano físico, pero el sujeto, muchas veces, sigue viviendo en el mundo social. En ese sentido, dijo el experto, los muertos conviven con los vivos.

Pero en un país como Colombia, donde según el Centro Nacional de Memoria Histórica se registran por lo menos 80.000 personas víctimas de desaparición forzada, se han desarrollado unos ritos funerarios que surgen de la violencia, la desigualdad y la injusticia social.

“En Puerto Wilches, Santander, existió la costumbre de recoger los cuerpos NN (cadáveres no identificados) que venían por el río Magdalena y la gente los adoptaba. Estas personas se encargaban de ellos, los enterraban, les ponían nombres, les rezaban y, en agradecimiento por la respectiva sepultura, el espíritu del cuerpo se iba para la casa de ellos a cuidarlos”, expresó Cruz Niño.

En otros países de la región, la celebración de rituales relacionados con la muerte no surge de fenómenos tan dolorosos como la desaparición forzada.

En Argentina, indicó el experto, hay una fascinación “necropolítica” por los cadáveres de las grandes figuras. Basta recordar los disturbios a las afueras de la Casa Rosada (sede de Gobierno) en noviembre de 2020 para despedir a Diego Armando Maradona, o los casos, más bizarros si se quiere, ocurridos con los cuerpos de los políticos Eva y Juan Domingo Perón.

“En Argentina ha existido una conexión muy fuerte con el enterramiento de las figuras políticas –apuntó Cruz–. Ha habido unos bastante interesantes como el entierro del general Juan Domingo Perón, a quien sacaron de su tumba y le cortaron las manos. También podemos recordar el caso de la profanación y robo de los restos de Eva Perón. Ese ensañamiento con los cuerpos es muy particular en este país”. Algo que, en la cultura de masas, nutrió aún más su leyenda.

En Puerto Rico, por su parte, las emociones del entierro son canalizadas con la idea de perpetuar la vida. En un ejercicio performático, algunas comunidades celebran lo que se conoce como los “muertos para’os”. Práctica en la que el cuerpo es ubicado fuera del ataúd simulando una posición en vida.

“Lo más extraño que uno puede encontrar ahora y que resulta muy llamativo tiene que ver con el tratamiento de los cuerpos en Puerto Rico. Allí se hace la velación de los cadáveres en el marco de toda una escenografía. Si a alguien le gustaba jugar dominó, pues lo ubican sentado en una mesa con las fichas en la mano. Si alguien era boxeador, lo visten como tal y lo montan en un ring”, recordó Cruz Niño.

El duelo, la fotografía ‘post mortem’ y las redes

Después de cada ritual fúnebre viene el proceso de duelo. La psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross definió esta fase en cinco etapas: negación, ira, pacto/negociación, depresión y aceptación. “Pasados todos esos ciclos se recuerda al muerto con cariño, pero si no está el cuerpo, es mucho más difícil que esto pase”, afirmó Cruz Niño.

Así las cosas, y en una clara emancipación de lo que indican los dogmas religiosos, los humanos crearon prácticas mortuorias para extender la memoria de los familiares.

“Todo el tiempo las sociedades cambian, no son estáticas. Y en este sentido se han creado unas reelaboraciones de los tipos de ritos funerarios. Cuando llegó la fotografía a Colombia, a finales del siglo XIX, había una costumbre que se llamaba la fotografía ‘post mortem’, en la que la gente pedía que se le tomaran fotos a los cadáveres. Fotografiar a los muertos responde a una función social que en principio salta a la vista: el recuerdo. Pero con el paso del tiempo, durante la segunda parte del siglo XX, se transformó en un tabú”, dijo Cruz Niño.

Pero hoy en día, con la aparición de las redes sociales, los jóvenes enfrentan la muerte de otra forma. “Por ejemplo, cuando alguien expresa que una persona cercana murió o está en duelo, el algoritmo de Facebook vuelve más popular este mensaje porque sabe que la gente quiere verlo –concluyó Cruz–. Esto lo que hace es que lentamente se reformule el rito funerario al interior de las redes”.

Dicha separación de lo tradicional muestra cómo los jóvenes encuentran en el internet los dispositivos de memoria propios para recordar a sus muertos.