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También puede tratarse de la artritis reumatoide que puede causar enrojecimiento en las palmas, - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Manos calientes y rojas: ¿qué significa para la salud tenerlas así todo el tiempo?

Pueden ser un signo de problemas hepáticos como la cirrosis o la enfermedad de Wilson, especialmente si le afecta a personas de más de 50 años.

Las manos dicen mucho respecto a la salud de una persona. Estas pueden reflejar algún problema de circulación, desorden hormonal o algún desajuste tiroideo.

En concreto, la coloración roja en la palma de las manos, también conocida como eritema palmar, puede ser simplemente un repentino cambio hormonal que causa la dilatación de los vasos sanguíneos. Esto sucede con frecuencia en mujeres embarazadas, sin que realmente represente algún tipo de problema.

También pueden ser un signo de problemas hepáticos como la cirrosis o la enfermedad de Wilson, especialmente si le afecta a personas de más de 50 años y el enrojecimiento se encuentra en el borde extremo de la mano algunas veces llegando hasta los dedos. Aunque también puede tratarse de la artritis reumatoide que puede causar enrojecimiento en las palmas, según el portal MásNatural, en su sección de salud y bienestar.

Sin embargo, aunque es muy común que en época invernal las manos estén enrojecidas, en la mayoría de los casos es pasajero y no tiene consecuencias graves.

manos frías
Las bajas temperaturas provocan que los vasos sanguíneos se cierren, propiciando que disminuya la circulación. - Foto: Getty Images

El frio favorece a los trastornos ligados a las manos rojas, porque se activa naturalmente la vasoconstricción. Por eso, para evitar estos problemas se recomienda usar guantes durante esta temporada, según el portal Salud180.

“La sangre posee mayor dificultad para llegar a las manos al estar en los extremos, por eso se enfrían más. Las bajas temperaturas provocan que los vasos sanguíneos se cierren, propiciando que disminuya la circulación”, cuenta Salvador Tranche Iparraguirre, médico vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC).

Cabe resaltar que es normal que de vez en cuando las palmas de las manos se pongan rojas, ya que son un de las zonas del cuerpo que se usan más. Sea para escribir por largos periodos o por ejemplo al someterlas a trabajo forzado como alzar cosas pesadas. No obstante, si las personas están notando que sin razón aparente se ponen rojas y de manera persistente, se recomienda pedir una cita con el médico y contarle ésta situación.

Si esta condición no es pasajera, indica algún trastorno especifico, por ejemplo:

  • Daño hepático: el enrojecimiento de la palma es más notable, desde la muñeca hasta el dedo meñique, la dilatación de los vasos sanguíneos se debe al desequilibrio hormonal causado por la enfermedad.
  • Acrocianosis: afecta a los dedos por la falta de flujo de sangre arterial hacia la piel, estos se ponen de color rojo oscuro.
  • Artritis reumatoide: el enrojecimiento es causado por la inflamación.
  • Eritromelalgia: afecta a los pequeños vasos sanguíneos y al mecanismo que regula la motilidad, produciendo vasodilatación que hace que la sangre fluya hacia las manos pero con dolor. Esta condición empeora con el frío, un aumento repentino de la temperatura o por consumo excesivo de alcohol.

Remedios caseros

  • Hay remedios naturales como compresas de manzanilla que darán un efecto calmante, solo hay que hervir medio litro de agua junto con cuatro bolsitas de té de manzanilla,
  • Luego, dejar reposar unos minutos hasta que esté tibia y humedecer una toalla y colocarla en las manos.

Tratamiento casero si las manos se enfrían fácilmente y duelen:

  • Usar guantes para protegerse las manos del frío.
  • Mover los brazos en círculos para hacer que la sangre le fluya a las manos.
  • Exponer las manos frías a aire caliente.
  • Meterse las manos dentro de la ropa que esté junto a la piel caliente, como el pecho, el abdomen o las axilas.
  • Calentar las manos con agua tibia (no caliente) del grifo o frotarlas. Esto ayudará a mejorar la irrigación de la sangre a las manos. (Tener cuidado de no quemarse las manos).