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Mascarilla de orégano para combatir las arrugas: así se puede preparar

Antes de aplicar este tratamiento facial, se debe consultar con un dermatólogo para verificar que no tenga efectos negativos según el tipo de piel de cada persona.


El acné es una de las afecciones cutáneas que inquieta a las personas debido al aspecto que puede darle al rostro. Actualmente existen diferentes productos que prometen eliminarlo o tratamientos estéticos que ayudan a reducirlo. Sin embargo, el primer paso para tratar esta afección es consultar a un dermatólogo.

Soy Carmín, portal de belleza, destaca los beneficios de una mascarilla con orégano para ayudar a eliminar el acné y al mismo tiempo disminuir la prominencia de las arrugas. “Es efectiva para estimular la producción de colágeno y desvanecer las arrugas y líneas de expresión del rostro”.

Ingredientes

  • 1 cucharada de orégano.
  • 2 hojas de laurel.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.
  • 1 clara de huevo.

Procedimiento

  1. En un recipiente, verter el aceite de oliva.
  2. Agregar las hojas de laurel, el orégano y la clara de huevo.
  3. Revolver muy bien.
  4. Limpiar el rostro antes de aplicar la mascarilla.
  5. Aplicar la mezcla, realizando masajes.
  6. Dejar actuar por 15 minutos.
  7. Retirar con agua fría.
  8. Aplicar crema hidratante para finalizar el tratamiento facial.
  9. Repetir una vez a la semana esta mascarilla para mejorar los resultados.

Hierbas para combatir el acné

Mejor con Salud, portal especializado en salud y cuidado personal destaca el uso de varias hierbas para tratar el acné.

Árnica

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 ml).
  • 1 cucharada de flores de árnica (10 g).

Procedimiento

  1. Poner a hervir el agua.
  2. Cuando llegue a su punto de ebullición, añadir las flores de árnica.
  3. Dejar reposar por 20 minutos.
  4. Colar
  5. Depositar el resultado en un recipiente con atomizador.
  6. Rociar la infusión en la zona afectada.
  7. Dejarla actuar y no enjuagar.
  8. Aplicar la infusión todos los días, dos veces al día.

Salvia

Ingredientes

  • 1 cucharada de salvia (10 g)
  • 1 taza de agua (250 ml)

Procedimiento

  1. Calentar el agua.
  2. Cuando llegue a su punto de ebullición, retirar del fogón.
  3. Agregar la salvia.
  4. Dejar enfriar.
  5. Colar la infusión.
  6. Limpiar el rostro previamente.
  7. Con un paño de algodón remojar en la infusión y aplicar en la piel.
  8. Repetir diariamente en las noches.

Albahaca

Ingredientes

  • 1 cucharada de hojas secas de albahaca (10 g).
  • 1 taza de agua (250 ml).

Procedimiento

  1. Calentar el agua.
  2. Cuando llegue a su punto de ebullición, agregar la albahaca.
  3. Dejar reposar media hora.
  4. Depositar en un recipiente con atomizador para rociar fácilmente en las zonas afectadas.
  5. No enjuagar.
  6. Repetir diariamente en las noches, después de lavar el rostro y retirar el maquillaje.

Causas del acné

“Nadie sabe exactamente cuál es la causa del acné. Es probable que los cambios hormonales, tales como los que ocurren en la adolescencia o el embarazo, tengan alguna relación con su aparición. Existen muchos mitos acerca de las causas del acné”, aclara Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Sin embargo, Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación señala que existen algunos factores que pueden desencadenar o empeorar el acné:

  • Cambios hormonales: durante la pubertad, los andrógenos aumentan en los jóvenes, las cuales hacen que las glándulas sebáceas produzcan mayor sebo.
  • Medicamentos: alguna pastillas que tengan corticosteroides, testosterona o litio.
  • Alimentación: las investigaciones señalan que el consumo de algunos alimentos, como el pan y las papas fritas pueden empeorar el acné.
  • Estrés: según explica la entidad sin ánimo de lucro el estrés no causa acné pero puede empeorarlo.

Mayo Clinic señala que los síntomas del acné pueden variar según la gravedad y cómo se presente en cada persona:

  • Puntos blancos (poros tapados cerrados).
  • Espinillas (poros abiertos tapados).
  • Irregularidades sensibles rojas y pequeñas (pápulas).
  • Granos (pústulas) que son pápulas con pus en la punta.
  • Bultos grandes, sólidos y dolorosos debajo de la piel (nódulos).
  • Bultos dolorosos llenos de pus debajo de la piel (lesiones quísticas).