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Miel: así se puede usar para estimular el colágeno en el rostro

La mascarilla de miel de abejas y avena es una de las mezclas más usadas y recomendadas para reducir las arrugas y aumentar la producción de colágeno en el rostro.


Por lo general, después de los 30 años, el cuerpo disminuye la producción de colágenos, ocasionando signos de envejecimiento; sin embargo, la miel se ha convertido en el aliado perfecto para estimular el colágeno en el rostro, permitiendo así eliminar arrugas y reducir la flacidez.

El colágeno es una proteína que el cuerpo produce naturalmente, ya que está presente en los tejidos, además es el responsable de mantener saludables los músculos, ligamentos y piel. Es por ello que después de cierta edad se busca estimular esta proteína para lucir un rostro jovial.

¿Cómo estimular el colágeno en el rostro?

La miel es uno de los ingredientes más utilizados en la industria de la belleza, gracias a sus múltiples beneficios en la piel. Este producto antioxidante, además de hidratar, revitalizar y suavizar todo tipo de piel, limpia a profundidad y elimina toxinas.

Así mismo, la miel contiene propiedades antibióticas, por lo cual es considerada un excelente antiséptico para curar las lesiones ocasionadas en la piel.

Este edulcorante natural, que es rico en vitamina B, calcio, zinc, hierro y potasio, también es usado para abrir los poros de la piel y eliminar los puntos negros existentes, las manchas y las cicatrices existentes debido al acné.

Ahora bien, la mascarilla de miel de abejas y avena es una de las mezclas más empleadas para reducir las arrugas y aumentar la producción de colágeno. Para prepararla solamente se necesita una cucharada de avena y dos cucharadas de miel de abejas. Se deben mezclar estos ingredientes hasta conseguir una pasta pegajosa y aplicarla en el rostro 20 minutos. Finalmente, se enjuaga con agua tibia. El portal de salud Mejor con Salud recomendó realizar este procedimiento dos veces por semana.

Otra mascarilla natural que los expertos recomiendan es la mascarilla de miel con leche de coco. Únicamente se necesitan dos cucharadas de miel y cuatro cucharadas de leche de coco. Cuando se tengan los ingredientes, se deben mezclar hasta conseguir una pasta homogénea y luego se debe aplicar en el rostro durante unos minutos. Después se debe enjuagar preferiblemente con agua tibia y repetir este procedimiento entre 2 y 3 veces a la semana. Se siguiere hacerlo en las noches.

La miel con cúrcuma también es una mezcla rica que antioxidantes que ayudarán a la producción del colágeno en el rostro. Para hacerla, se necesitan tres cucharadas de miel y una cucharada de cúrcuma en polvo. Se deben mezclar estos productos hasta obtener una pasta viscosa y aplicarla en el rostro durante 30 minutos. Después se debe retirar el producto con abundante agua y se sugiere repetir su uso tres veces a la semana.

Finalmente, la mascarilla de miel con limón aclara las manchas de la piel. Se necesitan dos cucharadas de miel de abejas y una de zumo de limón, después mezclar todos los ingredientes y aplicarlos en el rostro 5 minutos como tiempo máximo. Por último, se debe eliminar el producto con agua fría. Es muy importante aplicar esta mascarilla en horas de la noche, ya que el limón puede ocasionar manchas por los rayos UV del día.

Limón y miel
La mascarilla de miel de abejas y limón ayuda a reducir las arrugas y a eliminar las manchas del rostro. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Otras mascarillas recomendadas

  • Miel con polen y propóleos, contra las manchas de la piel, ocasionadas por exposición frecuente al sol.
  • Miel con propóleos, para problemas de acné, ayuda a destapar las glándulas sebáceas.
  • Miel con aceite de almendras, para suavizar y contra las arrugas.
  • Miel, glicerina y jugo de limón, contra la irritación de la piel por insolación.

Cuidado de la piel para producir mayor colágeno en el rostro

  1. Reducir la exposición solar.
  2. Añadir a la dieta diaria alimentos ricos en colágeno como salmón, los frutos secos o las gelatinas.
  3. Disminuir el consumo de alcohol y tabaco.
  4. Acudir al dermatológico para que recete productos dermatológicos específicos para el tipo de piel.