No es un secreto que el sedentarismo y permanecer mucho tiempo sentado puede incidir en enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y hasta cáncer.
No obstante, existe otra consecuencia que no se conoce mucho, pero que puede afectar a millones de personas en el mundo y no se trata de un chiste, aunque pueda parecerlo. Es lo que se conoce como el síndrome del trasero muerto o amnesia gluteal, que se presenta cuando los glúteos se inflaman y se olvidan de funcionar con normalidad.
Si bien no implica una “muerte del trasero” como tal, sí supone una atrofia importante, asegura el portal Mejor con Salud. Se registra cuando el glúteo medio deja de funcionar como debería. Esto puede ocurrir en personas que pasan mucho tiempo sentadas, pero también en quienes realizan actividad física sin trabajar la zona de manera suficiente o adecuada.

Este padecimiento puede traer varias consecuencias. La más importante es que provoca dolor en la espalda baja y la cadera. También puede ocasionar problemas en la rodilla y el tobillo. Esto se debe al sobreesfuerzo de esas regiones musculares para compensar la deficiencia en el glúteo medio, aseguran los expertos.
Las señales que indican que se tiene esta molestia empiezan cuando se experimenta dolor en una o ambas caderas, la espalda baja o las rodillas. En algunas oportunidades ese dolor se proyecta hacia la pierna. Es una molestia parecida a la que provoca la ciática.
Otro de los síntomas es que se puede presentar es rigidez en la cadera o la parte baja de las extremidades. Si toma una sola cadera es habitual que se sientan dolores o trastorno musculares al acostarse de ese lado.

Como si esto fuera poco, el síndrome del trasero muerto hace que se afecte la curvatura de la espalda. De modo natural, la parte baja debe formar una “S”. Si es demasiado pronunciada, habrá tensión en los flexores de la cadera ocasionada por la amnesia gluteal, precisa Mejor con Salud.
Causas
Un artículo publicado en el diario Huffington Post asegura que la principal causa del problema es la inactividad, de modo que si se trata de una persona que pasa horas sentada en una silla, se incrementarán las probabilidades de sufrir este padecimiento.

“Se ha demostrado en múltiples estudios que permanecer sentados durante largos espacios de tiempo provoca un efecto importante en la capacidad de contraer y utilizar los glúteos de forma efectiva”, advierte Donovan Green, entrenador personal de famosos y autor de No Excuses Fitness: The 30-Day Plan to Tone Your Body and Supercharge Your Health, citado por el mencionado diario.
Los especialistas indican que cuando los glúteos dejan de funcionar por falta de actividad y estímulos, provocan tensión en otros músculos y articulaciones y hacen que otros más débiles se vean obligados a asumir el trabajo de los glúteos. “Si no se trata a tiempo, puede provocar algo llamado dominancia sinérgica, por la que los músculos auxiliares de la cadera y las piernas asumen el control del movimiento y de las fuerzas que actúan sobre la cadera, la columna y las lumbares”, señala Huffington Post.

El glúteo medio está en las nalgas y es uno de los más pequeños de esa zona. Por lo tanto, los tendones que lo sostienen son frágiles y muy vulnerables. No solo las personas sedentarias son proclives a desarrollar este problema. Los atletas y los bailarines de ballet también constituyen grupos de riesgo, asegura Mejor con Salud.
De acuerdo con un informe de la cadena CNN en Español, para prevenir esta molestia es importante tratar de descansar de la silla durante el día. Lo ideal es levantarse, caminar o realizar algunos estiramientos por lo menos cada hora. Para quienes realizan ejercicio, lo aconsejable es combinar la rutina diaria.

¿Cómo se puede tratar?
- Compresas de hielo o frías: deben aplicarse en la zona para reducir el dolor y la inflamación.
- Compresión: a veces es recomendable envolver la zona afectada, que puede ser una rodilla o la espalda. Sin embargo, esto debe decidirlo el médico.
- Elevación: mantener las piernas elevadas y bien apoyadas puede ser una medida eficaz.
- Si el caso es severo o grave, es posible que se requiera un tratamiento de fisioterapia. En algunos casos puede ser necesaria una terapia con plasma rico en plaquetas (PRP). Consiste en un conjunto de inyecciones que aceleran la recuperación. También es posible que se requieran analgésicos para hacerle frente al dolor.
