Los triglicéridos son un tipo de grasa (lípidos) que se encuentran en la sangre, de acuerdo con Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.
Además, Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señaló que el cuerpo produce algunos triglicéridos, pero también provienen de los alimentos que se consumen. Por ejemplo, las calorías sobrantes se convierten en triglicéridos y son almacenadas en los adipocitos para su uso posterior, pero si se consumen más calorías de las que el cuerpo necesita, el nivel de triglicéridos puede ser alto.
Por ello, para conocer los niveles de triglicéridos hay que realizar un examen de sangre y según la biblioteca los resultados normales pueden indicar:
- Normal: menos de 150 mg/dL.
- Limítrofe alto: 150 a 199 mg/dL.
- Alto: 200 a 499 mg/dL.
- Muy alto: 500 mg/dL o superior.

De hecho, la entidad sin ánimo de lucro señaló que los triglicéridos altos pueden contribuir al endurecimiento de las arterias o al engrosamiento de las paredes arteriales (arterioesclerosis), lo que aumenta el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular, ataque cardíaco y cardiopatías.
Asimismo, los triglicéridos extremadamente altos también pueden causar inflamación aguda del páncreas (pancreatitis).
De igual forma, los triglicéridos altos también pueden ser un signo de:
- Diabetes tipo 2 o prediabetes.
- Síndrome metabólico: una afección en la que la hipertensión arterial, la obesidad y la hiperglucemia se presentan juntas, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca.
- Niveles bajos de hormonas tiroideas (hipotiroidismo).
- Ciertas afecciones genéticas poco comunes que afectan la forma en que el cuerpo convierte la grasa en energía.
Así las cosas, el portal de salud Clikisalud.net de la Fundación Carlos Slim reveló varios consejos que ayudan a bajar los niveles de forma natural:
1. Evitar el azúcar y los carbohidratos refinados.
2. Reducir el consumo de alcohol. La recomendación es una bebida diaria si se es mujer y dos bebidas diarias si se es hombre.

3. Hacer ejercicio con regularidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere realizar actividades físicas aeróbicas moderadas durante al menos 150 a 300 minutos; o actividades físicas aeróbicas intensas durante al menos 75 a 150 minutos. Se vale también una combinación equivalente de actividades moderadas e intensas a lo largo de la semana. Además, las actividades físicas más comunes son: caminar, montar en bicicleta o correr y todas ellas se pueden realizar con cualquier nivel de capacidad y para disfrute de todos.
4. Elegir grasas saludables y eliminar las grasas saturadas. Las grasas no saturadas son grasas “buenas” que se encuentran principalmente en las verduras, frutos secos, semillas y pescado. A temperatura ambiente, estas son líquidas, no sólidas. Hay dos categorías grandes de grasas buenas: grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Se encuentran en la mayoría de los frutos secos, productos de soja, aceite de oliva, aceite de maní, aceite de canola, aguacates (paltas), atún blanco y salmón, mientras que las grasas saturadas son las del tipo “malo” y se encuentran en la carne y en otros productos de origen animal, tales como mantequilla o manteca, queso y en toda leche, salvo la leche descremada. Son sólidas a temperatura ambiente. Las grasas saturadas también se encuentran de forma líquida en los aceites de palma y de coco, los cuales se suelen usar en los productos de panadería disponibles en el supermercado.
5. Aumentar el consumo de verduras y fibra. El consumo por persona de frutas y verduras debe ser de mínimo cinco porciones por día.

6. Beber agua: El consumo diario de agua es diferente para los hombres y para las mujeres, ya que existen diferencias entre la ingesta, pero por lo general la mayoría de los hombres necesita aproximadamente 13 tazas de líquido al día y la mayoría de las mujeres necesita aproximadamente nueve.
