La reciente decisión de Standard & Poor’s de reducir la calificación crediticia de Colombia encendió alertas en el sector empresarial, que advierte sobre un deterioro sostenido de las finanzas públicas en los últimos años.
La ANDI señaló que el ajuste no responde a un hecho aislado, sino a una acumulación de desequilibrios fiscales que hoy empiezan a reflejarse en la percepción de riesgo del país.
Según el gremio, uno de los principales factores detrás de esta decisión es el crecimiento del gasto público, que se ha incrementado cerca de un 50 % en términos nominales. A pesar del aumento en la carga tributaria, buena parte de este gasto ha sido financiado mediante endeudamiento, lo que ha presionado las cuentas fiscales.
En esa línea, la deuda pública ha tenido un aumento significativo: pasó de alrededor de 800 billones de pesos al inicio del actual gobierno a cerca de 1.300 billones en la actualidad.
Este nivel de endeudamiento, advierten los empresarios, no solo eleva la vulnerabilidad del país frente a choques externos, sino que también incrementa el costo del financiamiento, ubicando a Colombia entre los países con tasas de interés más altas en la región.
El impacto de esta dinámica ya se refleja en el presupuesto nacional. Actualmente, cerca de tres de cada 100 pesos se destinan al pago de intereses de la deuda, una proporción que limita el margen de maniobra del Estado para invertir en sectores estratégicos o fortalecer programas sociales.
Desde la ANDI, su presidente Bruce Mac Master advirtió que la situación fiscal ha dejado de ser una preocupación técnica para convertirse en un problema estructural de largo plazo.
En su análisis, el riesgo no solo recae en la sostenibilidad de las finanzas públicas, sino en las implicaciones que esto puede tener sobre el crecimiento económico, la generación de empleo y el bienestar de la población más vulnerable.
En este escenario, el gremio hizo un llamado a las autoridades económicas para evitar decisiones que profundicen el desequilibrio en el tiempo restante de la actual administración.
La advertencia apunta a la necesidad de recuperar la disciplina fiscal y enviar señales de confianza a los mercados internacionales, en un momento en el que la estabilidad macroeconómica se vuelve determinante para atraer inversión.
La rebaja en la calificación también podría tener efectos sobre el costo de financiamiento del país y del sector privado, así como sobre la percepción de riesgo de los inversionistas.
En ese sentido, la sostenibilidad fiscal se mantiene como un factor clave no solo para la estabilidad económica, sino para la competitividad de Colombia en el escenario global.