Hace algunas horas, la agencia estadounidense Standard & Poor’s (S&P) decidió rebajar la calificación crediticia de la estatal petrolera Ecopetrol, luego de haber rebajado también la calificación crediticia de Colombia el pasado miércoles, hecho que desató una nueva polémica sobre el manejo de la economía por parte del Gobierno Petro y de los mensajes que se entregan a los mercados extranjeros.
“Nuestras calificaciones de Ecopetrol están limitadas por la calificación soberana, lo que refleja su contribución significativa a los ingresos de Colombia a través de la distribución de dividendos y regalías gubernamentales, la participación accionaria del gobierno y su papel clave en la transición energética del país”, detalló la calificadora a través de su comunicación oficial.

La rebaja de la calificación de la empresa fue de BB a BB-, que fue la misma reducción que sufrió la calificación de Colombia y que dejó la posición soberana del país a niveles que no se veían desde 1993.
La firma aseguró que la rebaja a la petrolera también se dio tras la incidencia que tuvo la rebaja al país. De hecho la carta detalla que hay dudas sobre la probabilidad de apoyo gubernamental suficiente para Ecopetrol.

“La probabilidad de apoyo gubernamental oportuno y suficiente para Ecopetrol bajo estrés como muy alta, basada en la participación accionaria del gobierno del 88,49% y el papel crítico de Ecopetrol como el principal productor de petróleo y gas de Colombia”.

La situación de caja también es otro hecho determinante para la reducción de dicha calificación. La calificadora asegura que el flujo de caja discrecional sobre deuda cayó a –5,0%, muy por debajo del 2,5% esperado, implicando un consumo adicional cercano a $5,9 billones y una brecha cercana a $8,85 billones frente a lo proyectado.

A esta situación se suma la política de dividendos, la cual presiona la sostenibilidad financiera, dado que la empresa ha distribuido entre 40% y 60% de sus utilidades, incluso pagando más dividendos que ganancias en 2024.

