La cuenta regresiva para el Mundial de Fútbol 2026 ya comenzó y, mientras millones de aficionados se preparan para seguir el torneo, algunas empresas empiezan a evaluar otro aspecto menos visible del evento: su impacto sobre la productividad laboral.

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Un análisis de la firma Russell Bedford Colombia advierte que ver un partido durante la jornada de trabajo puede representar costos significativos para las organizaciones, especialmente en compañías con grandes nóminas.

Según sus cálculos, una empresa con 500 trabajadores que devengan el salario mínimo podría comprometer cerca de $10 millones en valor de tiempo laboral si cada empleado dedica dos horas de la jornada a seguir un encuentro del campeonato.

La estimación toma como referencia el salario mínimo vigente para 2026, que se ubica en $1.750.905 mensuales, y una hora ordinaria de trabajo cercana a $7.959 bajo la jornada laboral de 44 horas semanales que se mantendrá hasta mediados de julio.

Si se considera una hora equivalente al valor de una hora extra diurna, cercana a $9.948, dos horas por trabajador representan casi $20.000, cifra que multiplicada por 500 empleados supera los $9,9 millones.

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No obstante, los expertos aclaran que el cálculo no implica necesariamente una pérdida automática de dinero. El ejercicio busca mostrar cuánto vale, en términos salariales, desplazar parte de la actividad laboral para atender eventos deportivos durante la jornada de trabajo.

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La preocupación no es exclusiva de Colombia. De acuerdo con una encuesta de la firma internacional UKG, el Mundial podría generar alrededor de US$17.000 millones en pérdidas de productividad a nivel global.

El estudio, realizado entre 8.000 trabajadores de ocho países, encontró que el 37 % planea modificar sus horarios para seguir el torneo, el 27 % admitiría ausencias o retrasos relacionados con los partidos, mientras que el 14 % reconoció que podría seguir transmisiones de forma discreta durante su jornada laboral.

En el caso colombiano, la primera fase del torneo tendría un impacto más moderado, ya que los encuentros iniciales de la Selección Colombia fueron programados fuera de la jornada laboral habitual.

Sin embargo, el análisis advierte que los efectos podrían sentirse a través de trasnochos, disminución en la concentración, solicitudes de permisos de última hora o mayor consumo de contenidos relacionados con el campeonato durante el horario de trabajo.

El debate cobra especial relevancia porque coincide con la reducción gradual de la jornada laboral establecida por la Ley 2101 de 2021. A partir del 15 de julio de este año, la jornada máxima pasará de 44 a 42 horas semanales, lo que incrementa la importancia de administrar adecuadamente cada hora de trabajo disponible.

Para Olga Viviana Tapias, socia de Impuestos de Russell Bedford Colombia, el riesgo no está en permitir espacios para seguir algunos partidos, sino en hacerlo sin una planeación adecuada. Por ello, recomienda establecer reglas claras, definir horarios de pausa, organizar turnos escalonados y fijar metas medibles que permitan mantener la operación sin afectar los resultados.

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Aun así, el Mundial no representa únicamente costos. Sectores como restaurantes, bares, supermercados, domicilios, tecnología, publicidad y medios de comunicación podrían beneficiarse del aumento en el consumo asociado al evento.

Por ello, mientras algunas empresas enfrentan desafíos operativos, otras ven en la cita deportiva una oportunidad para impulsar ventas y atraer nuevos clientes.