Pese a que apenas están iniciando las negociaciones para un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hay grandes expectativas sobre el impacto que esa medida tendría en la economía y en su capacidad para frenar el deterioro de las finanzas públicas.

Al presentar El Libro 2027 el gran ajuste: confianza, inversión y crecimiento, que publica anualmente Visión Davivienda para dar sus perspectivas sobre la economía colombiana y mundial en el año que viene; los expertos de la firma se refirieron a lo que esperan del posible acuerdo con el organismo multilateral.

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Germán Cristancho, director de Investigaciones Económicas y Mercados Financieros de Davivienda, estima que el país estaría buscando ante el FMI recursos por cerca de 20.000 millones de dólares. A su juicio, no se trataría de un acuerdo stand-by, como el utilizado después de la crisis de 1999, sino de otro mecanismo, incluso la Línea de Crédito Flexible que Colombia mantuvo hasta el año pasado, cuando el gobierno Petro decidió cancelarla.

“Habría que usar una figura distinta, como una de precaución y liquidez o un extended fund facility (implica un programa económico acordado con el FMI, con metas y reformas que son revisadas periódicamente)”, indica Cristancho y agrega que ese respaldo del fondo también le abre al país las puertas de otros multilaterales como la CAF, el BID y el Banco Mundial.

Colombia tuvo una línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional, que utilizó tras la pandemia, pero que canceló el año pasado. Foto: Anadolu Agency via Getty Images

En su concepto, una vez se apruebe el acuerdo, dependiendo del monto final y de la tasa de interés, probablemente los recursos se usen para repagar deuda costosa y empujar el crecimiento, pues se gastaría menos en pago de intereses en los próximos años y eso podría aliviar la caja del Estado significativamente.

En el libro, los expertos de Davivienda señalan que Colombia enfrenta un ajuste económico de gran magnitud que tendrá que combinar disciplina fiscal, recuperación de la inversión y mayor crecimiento para evitar un deterioro de la deuda y de las cuentas externas.

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El punto más crítico está en las finanzas públicas. Mientras los ingresos anuales del país son de 400 billones de pesos, el gasto asciende a 635 billones. Cristancho señaló que el déficit equivale a cerca de dos terceras partes de todo lo que recauda el país en un año, en momentos en que la deuda se encuentra en niveles históricamente altos.

El desafío es aún mayor porque Colombia mantiene déficits primarios cercanos a cuatro puntos del PIB. Bajo esas condiciones, explicó, la economía tendría que crecer por encima de 5 % para estabilizar la deuda si no se corrige el desequilibrio. Incluso con medidas de ajuste, sería necesario un crecimiento de al menos 4 %, frente a un potencial estimado cercano a 2,7 %.

El crecimiento económico de 2026 sería de 2,5 %, estiman en Davivienda. Foto: Getty Images

A esto se suma una baja tasa de ahorro. El ahorro bruto representa hoy alrededor de 13 % del PIB, muy por debajo de niveles cercanos a 20 % observados entre 2005 y 2013. Esa debilidad limita la capacidad de financiar una tasa de inversión que debería acercarse al 30 % del PIB. Por eso, el país necesitaría también un repunte importante de la inversión extranjera directa.

El panorama monetario tampoco luce despejado. Davivienda prevé que la inflación cierre este año en 6,91 % y baje a 5,06 % en 2027, todavía por encima de la meta. Con ese escenario, y ante posibles efectos de El Niño, el Banco de la República tendría poco espacio para reducir tasas antes del segundo trimestre de 2027.

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El consumo también empieza a moderarse. El gasto de los hogares creció 3,5 % anual en agosto, frente a tasas de 12 % al cierre de 2025, mientras el apetito por adquirir nuevas obligaciones financieras se ha debilitado.

Cristancho también advirtió sobre el desequilibrio externo. El déficit comercial alcanza un récord de 18.400 millones de dólares y las importaciones crecen 15 % anual. Aunque el peso se mantiene fuerte, Davivienda estima que la tasa de cambio debería converger hacia un rango de entre 3.500 y 3.700 pesos.

Pese a las tensiones, la firma ve oportunidades en infraestructura, energía, gas y agro. La clave, sostuvo Cristancho, será que el país logre reconstruir confianza, atraer capital y elevar la inversión para financiar el ajuste sin sacrificar el crecimiento.