El crecimiento de las plataformas de renta corta como Airbnb ha transformado el mercado del alojamiento turístico en Colombia y ha abierto un debate sobre las condiciones en las que compiten los distintos actores del sector.
Sin embargo, desde la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco) insisten en que la discusión no gira en torno a impedir este modelo de negocio, sino a garantizar que todos los prestadores de servicios cumplan las mismas obligaciones que exige la ley.
Así lo advierte José Andrés Duarte, presidente de Cotelco (Asociación Hotelera y Turística de Colombia) en entrevista con SEMANA, quien explicó que el gremio no se opone al crecimiento de estas plataformas ni de la vivienda turística (conocida como short-term rental), sino a que operen sin cumplir las exigencias legales. “Son bienvenidos, pero cumpliendo los mismos requisitos y las mismas exigencias que se le piden a todos, incluyendo los hoteles, apartahoteles, glampings y los alojamientos rurales”, explicó Duarte.
Datos entregados por Cotelco, con fuente en AlltheRooms y el Registro Nacional de Turismo (RNT), muestran que entre 2019 y 2024 las viviendas turísticas inscritas en el RNT aumentaron un 609 %. La proyección al cierre de 2025 apunta a 113.679 alojamientos registrados en plataformas digitales, sin contar la oferta que circula por redes sociales como Facebook o Instagram, que el gremio calcula en un 35 % adicional.
Duarte añadió que, al comparar el RNT con cuatro plataformas de distribución digital, se identificó una brecha relevante: mientras las plataformas mostraban cerca de 113.000 viviendas turísticas ofertadas para 2025, el RNT solo registraba 73.000. Esa diferencia, según él, exige una actualización del registro, pues incluso entre los inscritos hay información inexacta o RNT inactivos que se siguen usando.
El presidente de Cotelco también llamó la atención sobre el tamaño de esta oferta: en el país existirían más de 230 registros de viviendas turísticas con más de 100 habitaciones, cifra que, dijo, obliga a repensar si ese tipo de inmueble corresponde a la definición legal de vivienda turística. En camas, la comparación es aún más contundente: 511.000 camas en el segmento hotelero formal frente a 502.543 en viviendas turísticas, según el RNT a junio de 2026.
Para Duarte, la asimetría no es solo de volumen, sino de reglas: los hoteles cargan con el IVA del 19 %, normas de propiedad horizontal, uso del suelo, pólizas, salidas de emergencia y condiciones de piscinas, mientras buena parte de la oferta informal no asume esos costos ni controles. El resultado, sostiene, ha sido una caída en la ocupación hotelera formal de entre 7 y 12 puntos porcentuales en distintas ciudades, con mayor impacto en las capitales, donde el crecimiento de viviendas turísticas supera, en algunos casos, tasas de 1.500 % e incluso 5.000 %.
El dirigente insistió en que el debate no se limita a lo económico. Mencionó el cumplimiento del reporte ante el CIRE (Sistema de Información y Registro de Extranjeros) y de la tarjeta de registro de alojamiento como requisitos clave para la seguridad de los turistas y para prevenir cualquier afectación del orden público y la seguridad nacional.
El argumento de Cotelco se respalda en otras cifras, según el Informe Trimestral de Dinámica Sectorial de Corficolombiana (junio de 2026); mientras las exportaciones de turismo y el flujo de pasajeros hacia Colombia siguen creciendo (con máximos históricos en 2025 y un alza del 9,5 % en el primer trimestre de 2026), los ingresos reales del sector hotelero acumulan 15 meses consecutivos de contracción. Es decir: llegan más turistas y aumenta el gasto turístico en el país, pero ese dinamismo no se traduce en mayores ingresos para los hoteles. Corficolombiana atribuye ese desacople, en parte, al auge de las viviendas turísticas, aunque también señala otros factores, como el alza del salario mínimo y la apreciación del peso.
El presidente de Cotelco fue enfático al afirmar que reducir el debate a una pelea entre hoteles y apartamentos turísticos no tiene sentido, pues se trata de un ecosistema completo, en el que también deben tenerse en cuenta el turista (nacional e internacional) y a las comunidades que conviven con esta oferta en el territorio.
El gremio hotelero insiste en que su posición no es de rechazo, sino de “bienvenida” a la competencia, siempre que se dé, dice Duarte, sobre una cancha nivelada, donde todos (hoteles, plataformas y nuevas tipologías) respondan a las mismas normas.