Las cifras del mercado laboral colombiano desconciertan a los economistas, quienes pronosticaban un aumento del desempleo por el fuerte incremento del salario mínimo en 2026 y, por el contrario, los datos del Dane a febrero muestran que la desocupación registró un nivel históricamente bajo, con 9,2 por ciento.

No solo sorprende que, pese al encarecimiento de los costos laborales —impulsado por la reforma laboral, la reducción de la jornada semanal y el aumento del salario mínimo—, el mercado de trabajo se mantenga con buena salud y mejorando, sino también que una capital con un aparato productivo robusto figure hoy entre las ciudades con mayor desempleo.

Que ese deshonroso ranking lo ocupen ciudades como Quibdó o Riohacha, con limitadas ofertas de empleo del sector privado, no es una novedad, pero que una capital como Cartagena esté en el tercer lugar sí es llamativo. La Heroica terminó el trimestre diciembre 2025-febrero 2026 con una tasa de desocupación de 14,2 por ciento, que supera en 4,2 puntos porcentuales a la registrada un año atrás, cuando fue de 9,9 por ciento. Esto no solo evidencia un grave deterioro (y el mayor entre las 23 ciudades que mide el Dane), sino un movimiento en contravía de la tendencia nacional, pues en ese mismo periodo el desempleo en el país se redujo un punto porcentual.

Es más, mientras que en Cartagena subió el desempleo, en Quibdó bajó de 34,5 por ciento en el trimestre diciembre 2024-febrero 2025 a 26,4 por ciento un año después. Igualmente, en Riohacha descendió en el mismo periodo de 18,4 a 14,3 por ciento.

Piedad Urdinola, directora del Dane Foto: GUILLERMO TORRES-SEMANA

¿Qué explica este comportamiento en uno de los principales destinos turísticos del país, que además cuenta con la mayor refinería de Colombia y uno de los puertos que más mueve contenedores en América Latina? Jaime Bonet, gerente de la sucursal en Cartagena del Banco de la República, da una explicación como economista y no como funcionario del Emisor. En su concepto, el mayor desempleo de la capital de Bolívar es producto de la combinación de dos factores: oferta y demanda en el mercado laboral. Al cierre de febrero había 9.500 personas más buscando empleo que en igual lapso del año pasado. Además, hay una marcada caída en el número de ocupados, con una reducción de 11.600 personas. En síntesis, hay más gente en búsqueda de trabajo y un sector productivo con menor capacidad para absorberla.

Fenalco Bolívar señala que la situación laboral de la ciudad es preocupante: antes de la pandemia, el desempleo rondaba el 7 por ciento y no ha logrado retornar a ese nivel; por el contrario, cada vez se deteriora más. “Las condiciones de la ciudad la hacen atractiva y ello empuja a que aumente la presión por el empleo”, indica el gremio de los comerciantes.

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Las cifras del Dane señalan que, como todas las capitales, Cartagena aumentó su población en el último año, más que por la natalidad, por la migración interna de colombianos que buscan un mejor ingreso. Al cierre de febrero, en Cartagena vivían 959.000 personas (6.000 más que un año atrás) y de ellas 409.000 estaban ocupadas (incluyendo asalariados y trabajadores por cuenta propia) y 68.000 desempleadas.

Mayores diferencias

Desde la alcaldía de Dumek Turbay señalan que las cifras de desempleo en la ciudad reflejan un escenario de transición en medio de una coyuntura nacional compleja, marcada por factores como parálisis de la construcción, polarización política y creciente inseguridad.

Dumek Turbay, alcalde de Cartagena Foto: ALEJANDRO ACOSTA-SEMANA

Por ello, su estrategia para enfrentar la desocupación no apunta a convertirse en el principal empleador directo —dado que las nóminas públicas están reguladas y dependen de recursos de libre destinación—, sino a dinamizar el sector privado, verdadero motor del empleo en la ciudad.

Bonet aclara que esta no es la primera vez que Cartagena registra un elevado desempleo. Descontando la época de la pandemia, en el trimestre febrero-abril de 2007, su tasa de desocupación se ubicó en 15,3 por ciento, cuando en el país era de 11,9 por ciento. Así, Cartagena estaba 3,4 puntos porcentuales (p. p.) por encima del agregado nacional. “Sin embargo, lo que llama la atención de los últimos trimestres es que esa brecha es más amplia. En el trimestre diciembre 2025-febrero 2026 llegó a 4,8 p. p.”, explica el experto.

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Otra curiosidad con respecto a lo que pasa con el empleo en Cartagena se da entre los informales. Los expertos en temas laborales han explicado que parte de la caída en el desempleo nacional se debe a que cada vez hay más personas trabajando por cuenta propia o en el rebusque. Actualmente, el 55,3 por ciento de la fuerza laboral es informal, es decir, que cerca de 6 de cada 10 colombianos trabajan en esa condición.

En Cartagena, en contraste, el número de trabajadores por cuenta propia se redujo en 16.000: pasó de 224.000 en el trimestre diciembre 2024-febrero 2025 a 208.000 un año después. Al mismo tiempo, los asalariados del sector público y privado —presumiblemente formales— aumentaron en 4.000 personas.

La caída de los informales y el aumento de los trabajadores a los que les pagan todas sus prestaciones sociales desmontarían una posible hipótesis de que los recientes cambios en los costos laborales podrían ser los responsables del deterioro del mercado laboral cartagenero. “Al parecer, hay condiciones del mercado informal que no han permitido generar el volumen de empleo prepandemia. En el último trimestre, la construcción fue la actividad con mayor reducción en el empleo de la ciudad, con una caída de 11.000 puestos de trabajo. Es probable que esa situación esté más afectada por los cambios en la política de vivienda que por los del mercado laboral”, precisa Bonet.

De igual manera, Cartagena eliminó puestos de trabajo en los sectores de explotación de minas y canteras, comercio, actividades financieras, artísticas, entretenimiento, recreación y otros servicios.

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Guillermo Henrique Gómez, presidente de la Asociación Colombiana de Gastronomía (Acoga), indica que en Cartagena los costos operativos del sector son elevados por el componente laboral y por los arriendos. Si bien los precios pueden subir gracias a la afluencia de turistas extranjeros, la fuerte rivalidad en el mercado y la presencia de negocios informales terminan presionando los márgenes.

En Fenalco Bolívar consideran que hace falta mejorar las capacidades y la formación del capital humano, dado que el desempleo juvenil sigue siendo un desafío.

Paralelamente, en la Fundación para el Desarrollo del Caribe (Fundesarrollo) agregan que el desempleo no siempre se mueve en la misma dirección que la actividad económica, dado que una ciudad puede tener un aparato productivo relativamente dinámico, como el de Cartagena, y, aun así, enfrentar aumentos en su desocupación en determinados momentos.

La brecha entre el desempleo nacional y el de Cartagena crece, pero en la ciudad cae la informalidad, un dato que llama la atención. Foto: Captura de video canal de Youtube: Zazza el italiano

Justamente esa paradoja la analizaron desde Corficolombiana, en donde calificaron el actual mercado laboral como un “misterioso caso”: desde 2023, el empleo crece más que la economía. En 2025, el PIB subió 2,6 por ciento y los ocupados, 3,4 por ciento.

Mientras se entiende qué está pasando realmente con el empleo en Colombia, en Cartagena, el alcalde Turbay dice que enfocará sus esfuerzos en infraestructura y turismo. La idea es ejecutar proyectos que atraigan visitantes de mayor perfil, incentivando la construcción de hoteles de alta calidad, al tiempo que generan empleo local.