Mientras la discusión pública gira alrededor de seguridad, empleo, economía y crecimiento, expertos advierten que uno de los problemas estructurales más importantes del país continúa recibiendo poca atención: la crisis de la educación media.
A pocos meses del inicio de un nuevo gobierno, especialistas consideran que las decisiones que se tomen sobre este nivel educativo serán determinantes para reducir desigualdades, fortalecer empleo juvenil y aumentar oportunidades económicas para millones de jóvenes.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Actualmente, solo uno de cada dos jóvenes en edad de cursar educación media se encuentra matriculado efectivamente en este nivel, mientras cerca del 45% de quienes ingresan al sistema educativo no logra llegar hasta grado 11, reflejando uno de los principales retos de permanencia educativa del país.
La desigualdad territorial profundiza aún más el panorama. Mientras algunas Entidades Territoriales Certificadas alcanzan coberturas cercanas al 80%, otras apenas llegan al 10%, mostrando brechas profundas entre regiones urbanas y territorios con mayores dificultades sociales y geográficas.
El desafío tampoco se limita únicamente al acceso. Según la Alianza por la Educación Media (ATEM), únicamente 13 de cada 100 estudiantes que ingresan al sistema educativo logran desarrollar trayectorias completas con competencias básicas integrales, evidenciando problemas asociados con calidad educativa, pertinencia académica y continuidad escolar.
Las diferencias regionales vuelven a aparecer en estos resultados. Municipios como Envigado y Sabaneta registran trayectorias educativas integrales cercanas a 40 estudiantes por cada 100, mientras departamentos y territorios como Chocó y Vichada presentan resultados cercanos a uno por cada 100 estudiantes, reflejando profundas desigualdades territoriales.
La discusión adquiere además una dimensión económica importante. Según datos citados por ATEM y el Observatorio de Realidades Educativas de ICESI, un joven que culmina la educación media puede aumentar aproximadamente 28% sus ingresos esperados frente a quienes solamente completaron primaria, convirtiendo la educación media en un factor clave para movilidad social y productividad económica.
Para enfrentar el problema, expertos proponen avanzar en tres frentes prioritarios: ampliar cobertura y permanencia educativa, modernizar la educación media técnica y fortalecer capacidades institucionales de las Secretarías de Educación, particularmente en territorios rurales y regiones históricamente rezagadas.
También aparece sobre la mesa una discusión de mayor alcance: ampliar constitucionalmente la edad de educación obligatoria, con el objetivo de garantizar trayectorias educativas completas y reducir deserción juvenil.
Más allá del debate educativo, especialistas advierten que el verdadero riesgo consiste en seguir tratando la educación media como un problema secundario.
Para ellos, las decisiones que tome el próximo gobierno sobre este nivel educativo podrían terminar definiendo no solamente oportunidades individuales, sino también el crecimiento económico y la capacidad del país para reducir brechas sociales durante la próxima década.