Las brechas de género en Colombia siguen marcadas por profundas diferencias territoriales. Mientras Bogotá, Atlántico y Cundinamarca aparecen como las regiones con mejores indicadores de equidad, departamentos como Guaviare y Amazonas continúan registrando rezagos estructurales en empleo, liderazgo, educación, salud y acceso a oportunidades para las mujeres.

Así lo concluyó la nueva Medición Subregional de Brechas de Género (MSBG), desarrollada por la Universidad del Rosario, el Consejo Privado de Competitividad y Davivienda, una investigación que analizó 74 indicadores provenientes de 13 fuentes oficiales para construir una radiografía territorial de las desigualdades entre hombres y mujeres en el país.
El estudio ubicó a Bogotá como el territorio con mejores condiciones de equidad de género, con un puntaje de 7,16 sobre 10, seguida por Atlántico (6,76) y Cundinamarca (6,75). En contraste, Guaviare obtuvo apenas 3,07 puntos y Amazonas, 3,33, lo que refleja fuertes limitaciones en infraestructura social, acceso laboral, representación política y condiciones de bienestar.
El promedio nacional se ubicó en 5,5 puntos, lo que evidencia que gran parte de los territorios colombianos aún mantiene brechas estructurales significativas.
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación señala que el trabajo de cuidado no remunerado continúa siendo una de las principales barreras para la autonomía económica de las mujeres, especialmente en zonas rurales y regiones con baja cobertura de transporte, servicios públicos y centros de cuidado.

Según el informe, estas limitaciones obligan a muchas mujeres a destinar más tiempo a labores domésticas y de cuidado, lo que reduce sus posibilidades de acceder a empleo formal, educación o generación de ingresos.

La investigación también evidenció que las mujeres siguen enfrentando menores tasas de participación laboral, mayores niveles de informalidad y menores oportunidades de acceso financiero y digital, particularmente en zonas rurales, donde persisten dificultades de conectividad y acceso tecnológico.
En materia de liderazgo, aunque se han registrado avances en cargos directivos y participación administrativa, el estudio advierte que la presencia femenina en espacios de elección popular sigue siendo limitada debido a barreras asociadas con la financiación política, la menor visibilidad y la persistencia de estereotipos de género.

Otro de los hallazgos que llamó la atención de los investigadores es que algunas brechas también afectan de forma más severa a los hombres, especialmente en salud mental. El análisis señala que cerca del 80 % de los suicidios registrados en Colombia entre 1990 y 2019 correspondieron a población masculina.
Los investigadores concluyen que las brechas de género no pueden abordarse con políticas homogéneas, ya que las condiciones territoriales determinan de manera decisiva las oportunidades reales de acceso a educación, empleo y autonomía económica en cada región del país.
