Universidades, centros de pensamiento y entidades económicas encendieron las alertas sobre el deterioro de la infraestructura, el transporte y la logística en Colombia, advirtiendo que el país enfrenta un rezago que empieza a afectar competitividad, inversión y costos para empresas y consumidores.

En un pronunciamiento conjunto, instituciones como ANIF, Corficolombiana, el Consejo Privado de Competitividad, la Universidad EAFIT, la Universidad EIA, entre otras, señalaron que la inversión en infraestructura de transporte cayó de representar cerca del 3% del PIB hace una década a apenas 1% actualmente, situación que consideran crítica para el crecimiento económico del país.
El deterioro del sector ha incrementado los costos logísticos y reducido la competitividad empresarial. Según la Encuesta Nacional Logística 2024 del DNP, de cada 100 pesos facturados por una empresa colombiana, 15,6 pesos se destinan a costos logísticos, casi el doble del promedio de la OCDE, que se ubica en 8%, y por encima del promedio mundial de entre 11% y 13%.
Las entidades recordaron además que la infraestructura mantiene un fuerte efecto multiplicador sobre la economía. Estudios de Fedesarrollo, el BID y el DNP estiman que por cada peso invertido en infraestructura, el PIB colombiano podría aumentar entre 1,5 y 2,5 pesos.
Uno de los puntos más críticos señalados por los expertos es el rezago en los proyectos de quinta generación (5G). Aunque cuatro iniciativas ya iniciaron obras con inversiones cercanas a $10,7 billones, otros 18 proyectos permanecen en etapa de preconstrucción por cerca de $49 billones, principalmente por dificultades asociadas al debilitamiento del modelo de Asociaciones Público-Privadas (APP).
El panorama también preocupa en infraestructura férrea. Actualmente, apenas el 17% de la carga se moviliza por tren y el 99% de ese volumen corresponde a carbón. Además, solo se ha adjudicado el 28,9% de lo proyectado para infraestructura ferroviaria.

En materia portuaria, el país mantiene una calificación de 49,2 sobre 100 en el Índice de Conectividad Marítima del Banco Mundial, por debajo de Panamá (51,6) y lejos del promedio de la OCDE (58,6). Entre los principales cuellos de botella aparecen la profundización del canal de acceso a Buenaventura, la navegabilidad del río Magdalena y la modernización de servicios portuarios.
La infraestructura aeroportuaria también enfrenta retrasos. De las 23 recomendaciones hechas por IATA en 2023 para aumentar en 47% la capacidad operativa de los aeropuertos colombianos, solo tres han sido implementadas.
Frente al próximo gobierno, las entidades propusieron destrabar los proyectos 5G, priorizar iniciativas privadas de infraestructura como El Dorado MAX y Aeropuertos del Suroccidente, así como fortalecer mecanismos de financiación regional y modernizar procesos ambientales y regulatorios.

También se plantea crear una Comisión de Regulación de Infraestructura y Transporte (CRIT) con independencia técnica y actualizar el Estatuto de Puertos Marítimos para mejorar competitividad e internacionalización.
Según los firmantes, el próximo gobierno recibirá un sector que “no puede esperar otro cuatrienio”, en momentos donde la infraestructura aparece cada vez más ligada al crecimiento económico, la productividad regional y la capacidad del país para atraer inversión.
