La Comisión de Plan del Concejo de Bogotá dio luz verde, en primer debate, a un proyecto de acuerdo que busca modificar las condiciones de viaje para los usuarios del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

La iniciativa legislativa propone aumentar en 25 minutos más la ventana de tiempo permitida para realizar transbordos entre los servicios troncales (buses rojos), zonales (buses azules) y TransMiCable, sin que se genere el cobro de una tarifa plena adicional.

Al superar esta primera etapa en comisión, la propuesta queda a un paso de convertirse en Acuerdo de Ciudad, restándole únicamente su discusión y aprobación final en la Plenaria del Concejo.
De ser aprobada de forma definitiva por la totalidad de la corporación, el límite temporal para registrar los dos transbordos permitidos pasará de los 125 minutos actuales a 150 minutos (dos horas y media), contados a partir de la primera validación del pasaje.
La caída en la velocidad del SITP justifica la medida
El autor de la iniciativa, el concejal Rubén Torrado (Partido de la U), argumentó que el margen actual de 125 minutos quedó obsoleto frente a las complejidades viales de la capital.
La ciudad enfrenta una reducción sostenida en la velocidad operativa de los buses zonales debido, en gran parte, a los más de 1.200 frentes de obra activos que impactan corredores viales determinantes como la Avenida Carrera 68, la Avenida Ciudad de Cali, la Carrera Séptima y la construcción de la Primera Línea del Metro.
Para sustentar la viabilidad técnica del proyecto en este primer debate, se presentaron cifras de la Subgerencia Económica de TransMilenio que evidencian el impacto de las obras en el tráfico urbano:
- Pico de la mañana: Entre 2023 y 2024, la velocidad promedio de los buses zonales cayó de 26,8 km/h a 24,9 km/h (una disminución del 6,8%).
- Pico de la tarde: La caída fue mayor, pasando de 25,64 km/h a 23,8 km/h (un 7,7% menos).
- Tiempos reales de viaje: Mientras que en 2024 el tiempo máximo promedio que requería un usuario para hacer un transbordo era de 103,28 minutos, para 2025 esa cifra se disparó a 117,32 minutos. Este incremento de 14,04 minutos en solo un año demuestra que los trayectos reales de los bogotanos ya rozan o superan el límite de la ventana vigente.
Los pasajeros de estratos bajos y medios que residen en las periferias de la ciudad, en localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Rafael Uribe Uribe o Kennedy, son los más afectados por esta situación, viéndose obligados a pagar pasajes dobles si el tiempo del beneficio se agota antes de llegar a sus destinos.

Lo que sigue para el proyecto: diversificación de pagos y vigencia
De superar con éxito el segundo debate en la Plenaria, la extensión del tiempo se aplicará como una medida transitoria mientras avanzan las megaobras y mejoran los índices de velocidad. Sin embargo, el proyecto también contempla directrices estructurales de carácter permanente que el Distrito deberá adoptar obligatoriamente:
- Nuevas tecnologías de pago: Se exigirá garantizar que el beneficio de transbordo se aplique a las personas que paguen sus pasajes utilizando tarjetas de débito y crédito personalizadas (físicas o virtuales), al igual que con sistemas de abono como la modalidad TransMiPass.
- Información en tiempo real: La Alcaldía de Bogotá tendrá la tarea de diseñar e implementar un mecanismo de divulgación pública para que los usuarios puedan verificar de manera exacta cuántos minutos disponibles les restan de su ventana de transbordo tras cada validación.
