Los recientes eventos sísmicos en Colombia volvieron a poner sobre la mesa las condiciones de seguridad que deberían revisar los compradores antes de adquirir una vivienda nueva o usada. La Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá recomendó verificar el cumplimiento de las normas de sismorresistencia, las pólizas de estabilidad de las obras y la trayectoria de las firmas constructoras.
Lina María Torrado Rojas, presidenta ejecutiva de la Lonja de Bogotá, señaló que variables como el precio, la ubicación, la financiación y la valorización no deberían ser los únicos criterios para tomar una decisión de compra.
“Comprar vivienda es una de las decisiones patrimoniales más importantes para una familia. Por eso, el comprador debe mirar más allá del precio y conocer quién está detrás del proyecto, cómo fue construido, qué normas debe cumplir y qué garantías y seguros respaldan la obra”, afirmó Torrado.
El gremio aclaró que los compradores no tienen que realizar por su cuenta una evaluación estructural de la vivienda. Sin embargo, pueden solicitar al vendedor o al constructor la documentación que permita establecer si la edificación cumple con las exigencias técnicas y legales correspondientes.
Entre los puntos que recomienda revisar están las pólizas que amparan el proyecto. La Lonja aconseja verificar su existencia, vigencia, coberturas, condiciones y alcance, especialmente en lo relacionado con la estabilidad de la obra.
También sugiere investigar la experiencia de la constructora y revisar información sobre proyectos anteriores. En el caso de las viviendas usadas, considera importante establecer si el inmueble ha tenido reformas, ampliaciones o modificaciones que puedan comprometer elementos estructurales. Para estos casos recomienda solicitar un avalúo que contemple esas intervenciones.
Otro aspecto es identificar, cuando la información esté disponible, a los proveedores y contratistas que participaron en la obra y las responsabilidades que asumió cada uno. Según la Lonja, esto permite tener mayor trazabilidad sobre materiales, servicios y garantías vinculadas al inmueble.
La revisión física al momento de recibir la vivienda también es clave. El comprador debería comprobar el estado de pisos, paredes, techos, puertas, ventanas, baños, cocina, instalaciones y acabados, además del funcionamiento de los servicios de agua, gas y electricidad.
El gremio advirtió además que los propietarios no deberían modificar, intervenir o demoler muros u otros elementos estructurales sin una evaluación técnica previa. Este tipo de reformas puede alterar las condiciones para las cuales fue diseñada la edificación.
Para la Lonja, el reciente terremoto debería llevar a los compradores a incorporar con mayor rigor la seguridad de la edificación dentro de sus criterios de decisión, especialmente en un mercado en el que una vivienda representa, para muchos hogares, uno de sus principales activos patrimoniales.
Estas recomendaciones se conocen antes del Gran Salón Inmobiliario, que comenzará el 20 de agosto en Corferias, Bogotá. Durante el evento, compradores e inversionistas podrán consultar proyectos de diferentes constructoras y comparar alternativas del mercado.