La llamada llegó en el momento menos esperado por Sonimar Arenas. Al otro lado de la línea, funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) informaban que su hermano Jesús Manuel Arenas Silva, un venezolano de 45 años detenido cuatro días antes en la localidad de Dallas en Georgia, había muerto bajo custodia en el centro de detención de Irwin, en Ocilla.
Desde entonces, el dolor y el sufrimiento se mezclaron. Sus familiares aseguran que la explicación oficial no responde a lo ocurrido y exigen una investigación independiente que esclarezca las circunstancias del fallecimiento.
“Aún estoy en estado de shock. No sé cómo lidiar con todo esto que me ha tocado vivir sola”, revela en exclusiva a SEMANA su hermana, Sonimar Arenas.
La muerte fue notificada la tarde del 13 de julio, cuatro días después de que Arenas fuera arrestado por agentes migratorios. Mientras el ICE informó preliminarmente que el deceso obedeció a un paro respiratorio, la familia sostiene que el venezolano habría sido golpeado durante los días que permaneció bajo custodia. Hasta el momento, esa denuncia no ha sido confirmada por las autoridades estadounidenses.
Un paseo mortal
Según el relato de sus familiares, la mañana del 9 de julio Jesús Manuel salió de su vivienda para pasear a su perro Simba junto con uno de sus sobrinos.
A pocos metros de la casa, aseguran, fue interceptado por funcionarios de inmigración que le solicitaron documentos de identificación. Aunque, según la familia, respondió a los requerimientos, terminó siendo reducido y detenido.
Su hermana recuerda que intentó impedir el procedimiento y les explicó a los agentes que él se encontraba legalmente en Estados Unidos. También les insistió en que padecía una condición psiquiátrica que requería medicación permanente.
“Solo me permitieron entregarle uno de los cuatro medicamentos que tomaba diariamente. Los demás no quisieron recibirlos”, afirma.
La condición médica preocupante
Jesús Manuel dependía, según sus allegados, de cuatro medicamentos diarios para tratar un trastorno psiquiátrico que desarrolló años atrás.
La familia relata que el deterioro de su salud mental comenzó tras su divorcio en Venezuela, en el año 2016. Era contador público de profesión, y cayó en un profundo cuadro depresivo que lo obligó a iniciar tratamiento especializado.
Posteriormente emigró a Estados Unidos en el 2020 gracias al programa de parole humanitario solicitado por su hermana durante la administración de Joe Biden.
Durante los días que permaneció detenido, sostiene Sonimar Arenas, hizo múltiples gestiones para entregar el historial médico y las fórmulas de su hermano con el fin de garantizar que continuara recibiendo el tratamiento. Sin embargo, asegura que nunca obtuvo respuesta favorable.
La situación resulta aún más difícil para la familia porque la madre de Jesús Manuel también enfrenta un severo cuadro de depresión y trastornos psiquiátricos por la misma causa que él.
Luchan por regresarlo a Venezuela
Mientras esperan respuestas sobre las circunstancias de la muerte, los familiares enfrentan la batalla de reunir el dinero para repatriar el cuerpo.
Para ello, crearon una campaña en la plataforma GoFundMe, con la que esperan cubrir los costos del traslado una vez concluyan los procedimientos forenses y legales en Estados Unidos.
En Tucupita, estado Delta Amacuro, donde reside buena parte de la familia, el dolor es evidente.
“Era un hombre tranquilo, respetuoso y muy querido. Tenemos el corazón destrozado”, afirma Milagros Silva, tía del fallecido.
Recuerda que Jesús Manuel era miembro activo de una iglesia cristiana en Georgia, donde vivía junto a su hermana.
“Participaba en el coro de la iglesia y tocaba la guitarra. Era un hombre de fe, con proyectos de vida. Nunca imaginamos que terminaría perdiendo la vida de esta manera”, relata.
La mujer también recuerda una conversación que sostuvo con él apenas tres días antes de la detención.
“Me dijo que Dios había obrado en su vida. Hoy esas palabras tienen un significado muy especial para nosotros. Solo le pedimos a Dios que la verdad salga a la luz”, dice.
Mientras avanza el proceso para esclarecer la muerte, la familia concentra sus esfuerzos en lograr que Jesús Manuel pueda regresar a Venezuela.
“Estoy abrumada con todo esto. Solo espero reunir el dinero para llevarlo de regreso a nuestro país y darle una sepultura digna junto a nuestra familia. Si no lo logro, tendré que dejarlo aquí, y eso sería otro dolor inmenso”, concluye su hermana.