La muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero encendió una enorme polémica alrededor del ICE. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ha sido el ejecutor de quizás la principal promesa de campaña del presidente Donald Trump: la lucha contra la inmigración ilegal. Pero sus excesos han provocado dolorosas tragedias como la del joven colombiano asesinado en Biddeford, estado de Maine.

El video de lo que sucedió es estremecedor. Una cámara de seguridad muestra cómo Durán manejaba a baja velocidad, dando varias vueltas por la misma intersección, con su hija pequeña dentro del vehículo. Segundos después, una camioneta blanca, presuntamente perteneciente al ICE, le bloquea el paso. Y, luego, tres agentes rodearon el vehículo y uno de ellos, con el arma desenfundada, se acercó a la ventana del conductor. Sin mediar un enfrentamiento visible en los videos, el uniformado disparó. Durán Guerrero murió en el lugar.
Lo que se ve en esas imágenes contrasta con lo que fue el primer reporte oficial. Según la oficina del fiscal general de Maine, un agente del ICE “llevaba a cabo una operación relacionada con una orden definitiva de expulsión del país cuando el sujeto intentó huir en un vehículo en dirección al oficial y fue abatido”. Los agentes de ICE además argumentaron que habían disparado por el riesgo que el episodio implicaba para su seguridad, pese a que en los videos queda claro que la situación se estaba dando en medio de la calma.
La muerte de Durán Guerrero generó dolor y críticas, incluso entre las voces más importantes del Partido Republicano. La representante a la Cámara de Estados Unidos María Elvira Salazar repudió el hecho: “Muy mal, muy mal, y hoy lo he dicho muchas veces (…). Las fuerzas de inmigración de este país se comportaron de una manera en la que se les fue la mano. Se lo he dicho al presidente y lo he dicho porque es la verdad”.
La representante Salazar apuntó a la médula del debate: el presidente Donald Trump siempre ha dicho que esos operativos son para devolver a su país a quienes están ilegalmente, muchos incluso delinquiendo en ese país, pero no a los migrantes legales que llegaron, como tantos millones más, a cumplir el sueño americano. En el caso de Durán Guerrero, por ejemplo, ya se confirmó que contaba con un permiso de trabajo vigente desde mayo de 2025 y con su seguridad social al día, un dato que no había sido mencionado en las primeras versiones oficiales del caso.

NBC News publicó un dato muy relevante del caso. El medio citó a un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que aseguró que Joan Sebastián Durán Guerrero ni siquiera era la persona que los agentes del ICE buscaban durante el operativo. De acuerdo con esa versión, el colombiano habría sido víctima de una confusión por parte de las autoridades migratorias.
El caso de Durán Guerrero no es un hecho aislado. En las últimas semanas, el ICE ha enfrentado crecientes cuestionamientos por una serie de operativos que terminaron con inmigrantes muertos y alimentaron las críticas sobre el uso de la fuerza y los protocolos empleados durante este tipo de procedimientos.

Al menos otras tres personas han fallecido recientemente durante operativos del ICE o mientras permanecían bajo custodia de la agencia. Uno de esos casos ocurrió la semana pasada, cuando un ciudadano mexicano murió en circunstancias similares a las de Durán Guerrero. Durante una parada de tráfico, agentes del ICE le dispararon tras asegurar que intentó atropellarlos con su vehículo. Esa versión también fue cuestionada días después por testigos presenciales, quienes afirmaron que los hechos ocurrieron de manera distinta.
Otro caso ocurrió el miércoles, cuando un inmigrante mexicano que huía a pie de los agentes federales murió tras ser atropellado por un tractocamión al intentar cruzar una autopista para escapar.
Un día después, las autoridades informaron sobre la muerte de un ciudadano venezolano que permanecía bajo custodia del ICE. De acuerdo con el reporte oficial, el inmigrante falleció mientras era trasladado a un centro de detención, aunque las circunstancias exactas de su muerte continúan bajo investigación.

Todas estas muertes llevaron a las autoridades a suspender temporalmente las paradas de tráfico del ICE, mientras sus agentes recibían una nueva capacitación sobre este tipo de procedimientos. La medida, sin embargo, duró apenas unas horas, pues el presidente Donald Trump ordenó revocarla y autorizó la reanudación inmediata de estos operativos.
El Gobierno colombiano rechazó la muerte de Durán Guerrero. “Lo que ha ocurrido en Maine es un asesinato a un colombiano latinoamericano en manos del gobierno de los EEUU”, escribió el presidente Gustavo Petro en X. “Lo mataron por creerlo un ser inferior y sin derechos”, añadió.
Petro también pidió que el agente involucrado responda ante la justicia. “Solicitó al consulado poner acusación formal a este integrante de ICE que asesinó a Joan Sebastián Durán Guerrero”, afirmó el jefe de Estado en otro trino.

Horas después de conocerse los hechos, la Embajada de Colombia en Estados Unidos solicitó al Departamento de Seguridad Nacional esclarecer lo ocurrido y avanzar en una investigación que permita establecer las responsabilidades del caso.
La canciller Rosa Yolanda Villavicencio también se pronunció a través de un comunicado oficial. “El Ministerio de Relaciones Exteriores expresa su rechazo por el asesinato de un ciudadano colombiano ocurrido en el estado de Maine, Estados Unidos, y expresa sus condolencias a sus familiares y seres allegados”, señaló.

Mientras avanzan las investigaciones, la familia de Joan Sebastián Durán Guerrero exige justicia y respuestas sobre lo ocurrido. Su tío, Wilson Guerrero, lamentó la muerte del joven y aseguró que el procedimiento acabó con el proyecto de vida que había construido junto a su esposa e hija.
“Le quitaron el futuro a una familia. Truncaron un sueño y destruyeron una familia. Ese era el sueño de él: sacar adelante a su esposa y a su hija. Estamos esperando qué decisión van a tomar para poder repatriar el cuerpo”, dijo a Caracol Radio.

Por su parte, su esposa, Carolina Rojas, expresó su dolor en un mensaje divulgado por redes sociales, según informó Vanguardia. “Me duele el alma, tengo tantas preguntas. Quisiera que todo fuera mentira, que vinieras y me abrazaras y me dijeras que todo está bien. Te amo, amor mío, te amo. No tengo palabras para este dolor. Mi vida, eres mi todo, jamás me dejes sola”.
La muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero ya no solo se investiga por lo ocurrido en una calle de Maine. Las revelaciones posteriores transformaron el caso en un nuevo símbolo de las dudas sobre cómo el ICE ejecuta sus operativos y sobre los límites del uso de la fuerza contra inmigrantes.
