El domingo 19 de julio, cuando el árbitro esloveno Slavko Vinčić indique el arranque del partido en Nueva York/Nueva Jersey, España y Argentina jugarán más que una final de la Copa del Mundo. Se trata de dos maneras de ver y vivir el fútbol, aunque la pasión por levantar el trofeo está más viva que nunca en ambos seleccionados.
“Por la última de Leo”, se viene escuchando en el camerino de Argentina a lo largo de los recientes partidos del Mundial. Messi está haciendo un torneo estelar, y más allá de haber levantado la copa en Catar 2022, el hambre de triunfo del héroe albiceleste no para. El último baile mundialista con su selección será en Nueva York/Nueva Jersey.

Y como si fuese obra del destino, el rival de la Argentina de Messi, la selección de España, tiene a un joven de 19 años como su principal figura. Lamine Yamal, el diamante que también surgió en el F. C. Barcelona –como el 10 argentino–, está llamado a ocupar el trono en los próximos años, y tiene a Leo como uno de sus máximos referentes.
Se trata de una final inédita en la historia de las Copas del Mundo. Nunca antes España y Argentina se habían visto en la instancia definitiva, siendo esta la segunda final en la historia de la Roja y la séptima para la Albiceleste.
Dos países, una obsesión
En las calles del territorio argentino hay fiesta patria, y todo gracias a su selección. Desde los clásicos de Gardel hasta La cumbia de los trapos, de Yerba Brava, hinchas de todas las edades portan la celeste y blanca con el sueño de bordar la cuarta estrella en el escudo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Fieles a un estilo repleto de cábalas, asado y fernet, la esperanza de todo un país está en que, cuando el árbitro Vinčić pite el final del encuentro, Argentina se convierta en el tercer país bicampeón consecutivo de la Copa del Mundo. Solo Italia (1934-1938) y Brasil (1958-1962) lo han logrado.

Hasta antes de Catar 2022, cuando ganó su tercer torneo orbital, Argentina tenía dos Copas del Mundo en su vitrina (1978 y 1986). Ahora, ese es el sueño de España: sumar la segunda estrella en el pecho, emulando la hazaña que lograron en Sudáfrica 2010, cuando un agónico gol de Iniesta alargó la sequía de Países Bajos y puso a la Roja a dominar el planeta.
Si España toca la gloria en Estados Unidos, dejando sin la última alegría a Messi y compañía, se ratificará el dominio del combinado europeo como un seleccionado de poder, tanto en masculino como en femenino, y pondrá la conversación mediática con otro tono, con otra cara, durante los próximos cuatro años. Eso, mientras en las ciudades de su país la felicidad desborde las calles, tal como hace 16 años.
El orgullo blaugrana
De la leyenda que dejó Argentina para formarse en España, al joven que escribe su historia como blaugrana. En Barcelona no se habla de otra cosa: su gran ídolo, Lionel Messi, enfrentará al prospecto más grande que el cuadro culé ha sacado en los últimos años, Lamine Yamal.
Cuando Messi se marchó del F. C. Barcelona, en agosto de 2021, la gran pregunta era si algún futbolista podría asumir el papel de estrella en un equipo que siempre se ha caracterizado por tener jugadores de buen pie. Mirando a la Masía, se dieron cuenta de que Lamine Yamal tenía mucho potencial.

¿Cómo será el saludo de Lionel Messi y Lamine Yamal? ¿Quién será el más determinante del juego? ¿Cuál será el que se gane el derecho a levantar la Copa Mundial 2026? Son los dos llamados a echarse al hombro a sus selecciones por la gloria eterna.
La última vez que la selección de España perdió un partido en 90 minutos fue el 22 de marzo contra Colombia. Ese día, Daniel Muñoz sentenció el 1-0 final a favor de los cafeteros, sobre los 61 minutos, en Londres, y ante la atenta mirada del planeta entero. Aunque generó ruido, la Roja después no iba a parar.
Desde ese 22 de marzo de 2024 hasta este 19 de julio de 2026, y contando amistosos, Eurocopa, Liga de Naciones, eliminatorias y Copa del Mundo, España no sabe lo que es perder un partido en los 90 minutos. La mala suerte le llegó en los penales, cuando fue derrotada por Portugal en la final de la Liga de Naciones 2025.

Este proceso es producto de Luis de la Fuente y un estilo de juego claro, conectado con lo que históricamente ha venido haciendo España, ese mismo que alimentó el buen gusto de los amantes del fútbol. Juego vertical y directo, transiciones rápidas y una agresiva necesidad de recuperar el balón inmediatamente tras la pérdida. El estratega de 65 años es la cabeza de una generación que le quiere quitar la supremacía a Messi.
Pero arrebatarle ese aire de triunfo a Argentina no es tarea simple. Atrás quedaron las amargas noches de derrotas albicelestes, las mismas que con la llegada de Lionel Scaloni al banco se transformaron en estrellas que iluminan el día a día de un país que respira fútbol. Dos Copas América (2021-2024), una Finalissima (2022) y una Copa del Mundo (2022) meten a Scaloni como uno de los entrenadores más exitosos en la historia de su país.

Recientemente han vuelto a ver la luz las críticas que le llovieron al actual entrenador argentino, cuando fue nombrado en el cargo para agosto de 2018. “Técnico inexperto”, “Que AFA busque un entrenador de verdad” y “Destinados al fracaso” fueron frases que nunca sacaron de casillas a Scaloni; al contrario, se ha mostrado como un profesional que les da un lugar a las emociones, que está pendiente de los detalles y que deja huella con el trabajo y el actuar diario en el campo.
“Quédense tranquilos, argentinos”, fue una de las frases que más dijo Diego Maradona mientras estuvo con vida, y parece que en este caso también aplica. Entre los amantes de la Albiceleste reina la tranquilidad, pues su entrenador reúne la obsesión táctica de Bilardo y el sentido de pertenencia de Menotti.
Por primera vez en la historia, Nueva York/Nueva Jersey será sede de una final de la Copa del Mundo. Se esperan más de 80.000 espectadores en el estadio, quienes, además de una final inédita e histórica, presenciarán la revolución en la organización del fútbol moderno, con show de medio tiempo incluido.

Será escenario del enfrentamiento entre la vigente campeona de la Eurocopa (España) y la de la Copa América (Argentina). Se suponía que ambos seleccionados iban a enfrentarse en marzo de 2026 por la Finalissima, pero el conflicto bélico en Oriente Medio llevó a su cancelación.
Del “campeón hay uno solo”, dicho por Carlos Bilardo, ganador con Argentina en México 1986, al “el éxito sin honor es el mayor de los fracasos”, de Vicente del Bosque, vencedor en Sudáfrica 2010 con España. El duelo de este domingo es un choque que va más allá del terreno de juego.
Puede que, en 20 años, cuando la pregunta sea “¿cuándo acabó la era de Messi?” o “¿cuándo arrancó la época de Lamine Yamal?”, la respuesta no esté en un Balón de Oro, sino en la final del domingo.

