Karolina Rojas Álvarez, esposa de Johan Sebastián Durán Guerrero, el colombiano que murió el pasado lunes en Biddeford, Maine, tras recibir un disparo de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), pidió justicia por lo ocurrido y recordó a su esposo como un hombre dedicado a su familia, especialmente a su hija de tres años.
Durante una rueda de prensa ante medios estadounidenses, Rojas relató el impacto que la muerte del joven de 26 años ha tenido en su familia y aseguró que aún no encuentra la forma de explicarle a la menor que su padre no regresará.

“Se suponía que desde el lunes en la tarde sería día de estar con papá, pero nunca llegó. Ahora mi hija pregunta por papá y no tengo la fuerza para decirle que papá no vendrá, no vendrá, y decirle: ‘Papi, te amo’. Cada noche pregunta por él, siempre dormía junto a él, y ahora no lo puede hacer”, afirmó.
Las autoridades estadounidenses han señalado que el caso habría ocurrido en medio de una presunta confusión de identidad durante un operativo migratorio. Sin embargo, las circunstancias de la muerte continúan bajo investigación y la versión oficial ha sido cuestionada por familiares y organizaciones que siguen el caso.

Durante su intervención, Rojas describió a Durán, oriundo de Bucaramanga, como un trabajador incansable que había construido su vida alrededor de su esposa y su hija.
“Compartimos muchos momentos, muchas aventuras, pero lo que más soñaba era ser papá. Desde el momento en que supo que tendría una princesa, todo en él cambió; siempre decía que a esa niña nada le faltaría, y así fue desde el momento en que la tuvo en sus brazos y sostuvo su pequeña mano; nunca la soltó”, recordó.

Según contó, la niña era el centro de la vida de Joan Sebastián Durán. Relató que el colombiano la llamaba cariñosamente “Gordita” y que procuraba acompañarla en cada etapa de su crecimiento. Sobre la muerte de su pareja, aseguró que era “un hombre responsable y entregado a su familia” y afirmó que “tengo el alma destrozada; él lo era todo para mí”.
“Siempre trabajaba para su gordita, como le decía; nunca le faltó nada. Siempre quería estar en cada paso que su gordita diera. Siempre le decía: ‘Papi, quiero nuggets con papas’. Siempre la complacía en todo, nunca dejaba que su gordita se quedara con antojos. Él vivía por ella. Todo lo que él hacía era en nombre de su gordita”, señaló.

La viuda también recordó algunos de los últimos momentos que compartieron como familia. Según explicó, la pareja había acordado reorganizar sus horarios para dedicar más tiempo a su hija y establecer los lunes por la tarde como un espacio exclusivo para estar juntos.
“Dos meses antes habíamos hablado de cómo sería de grande y que le daría muy duro cuando estuviera en el colegio por primera vez. Soñamos tantas cosas los tres en nuestro futuro”, dijo.

En medio de la conferencia, Rojas expresó, además, la sensación de vulnerabilidad que enfrenta tras la muerte de su esposo. “Me siento tan desprotegida”, manifestó.
La mujer aseguró que Durán trabajaba diariamente para sostener su hogar y recordó que uno de sus mayores objetivos era garantizar el bienestar de su hija. También pidió que el caso no quede en el olvido y reclamó justicia por lo ocurrido durante el operativo en el que perdió la vida.
