La avenida principal de Caraballeda dejó de ser una vía costera para convertirse en el retrato de una tragedia. Edificios reducidos a montañas de concreto, vehículos aplastados y familias buscando entre los escombros lo poco que sobrevivió al doble terremoto del 24 de junio marcaron el paisaje de La Guaira. Sin embargo, entre las ruinas comenzó a levantarse el otro escenario: una ciudad de carpas donde la vida volvió a abrirse paso.

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En el estacionamiento del antiguo Karting de Caraballeda, un lugar que hasta hace poco recibía a familias y niños, el Reino Unido instaló uno de los hospitales de campaña más importantes de la emergencia. Lo que antes era un espacio para el entretenimiento pasó a convertirse en una moderna unidad médica capaz de atender a decenas de pacientes al día.

No fue el único. En cuestión de horas, 13 países desplegaron hospitales de campaña en distintos puntos de La Guaira, Caracas y Guarenas para responder al colapso de la infraestructura sanitaria provocado por el sismo de magnitud 7,5 grados en la escala de Richter.

La ayuda internacional terminó construyendo, prácticamente desde cero, una nueva red pública de atención para una población que ya enfrentaba serias dificultades a fin de acceder a servicios de salud antes de la catástrofe.

La ayuda internacional terminó construyendo, prácticamente desde cero, una nueva red pública de atención. Foto: UK EMT

Un auxilio mundial

La llegada de misiones médicas internacionales permitió organizar una respuesta sanitaria sin precedentes. Cerca de 600 profesionales de la salud fueron distribuidos en hospitales de campaña para garantizar atención de emergencia, cirugías, hospitalización, traumatología, pediatría, obstetricia, rehabilitación y cuidados intensivos.

Mientras el número oficial de fallecidos alcanzaba las 4.930 personas (hasta la noche del jueves) y varios heridos y sobrevivientes seguían llegando desde las zonas más afectadas, los hospitales temporales comenzaron a recibir pacientes prácticamente desde el mismo momento en que terminaron de instalarse.

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“El personal médico extranjero se ha incorporado plenamente a nuestros hospitales, aportando una extraordinaria ayuda en la primera línea de atención a las víctimas del terremoto”, afirmó el ministro de Salud venezolano, Carlos Alvarado.

La cooperación internacional permitió ampliar la capacidad de respuesta en momentos en que buena parte de la infraestructura hospitalaria de La Guaira había quedado fuera de servicio.

Hospitales de campaña atendieron a miles de heridos tras el colapso de la red sanitaria. Foto: AFP

Antes del terremoto, la red pública de salud del Estado estaba integrada por cinco hospitales y decenas de centros asistenciales, entre ambulatorios, centros de diagnóstico integral (CDI) y salas de rehabilitación integral. El desastre dejó buena parte de esas instalaciones con daños estructurales que obligaron a suspender la atención.

La emergencia no solo destruyó viviendas. También dejó sin hospitales a una población que necesitaba atención médica inmediata.

Los hospitales de campaña dejaron de ser un apoyo complementario para convertirse en el principal sistema de atención sanitaria de la región.

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Para muchos habitantes de La Guaira, las dificultades en los hospitales públicos no comenzaron con el terremoto. “Nunca había agua, se iba la luz y uno tenía que comprar hasta los insumos para que lo atendieran”, recuerda Mercedes Rodríguez, una sobreviviente de la tragedia. Ahora observa cómo médicos llegados desde distintos continentes atienden gratuitamente a cientos de personas todos los días.

Miguelina Rondón comparte ese sentimiento. “Solo le pido a Dios que no se vayan tan rápido. Vinieron a ayudarnos cuando más lo necesitábamos”.

Uno de los hospitales instalados por Catar permanecerá operativo hasta que concluya la emergencia. Las autoridades de ese país anunciaron que, al finalizar la misión, parte del equipamiento médico quedará como donación para fortalecer la capacidad sanitaria de Venezuela.

Las carpas médicas se convirtieron en el principal centro de atención para los sobrevivientes. Foto: UK EMT

Trece banderas desplegadas

José Alejandro Pino, de 24 años, sobrevivió al colapso del edificio donde vivía en Caraballeda. Una fractura en la pierna derecha lo obligó a regresar días después al hospital de campaña instalado por el Reino Unido para continuar su recuperación.

“Aquí no solamente me atendieron; me devolvieron la esperanza. Uno no tiene cómo agradecerle a tanta gente que vino desde tan lejos para ayudarnos”, cuenta mientras espera una nueva evaluación médica.

Historias como la suya se repiten a diario en cada una de las instalaciones temporales levantadas tras la tragedia.

La presencia internacional también evidenció las carencias que durante años enfrentó el sistema sanitario venezolano: escasez de medicamentos, déficit de especialistas, interrupciones del servicio eléctrico y limitaciones en infraestructura.

Equipos internacionales instalaron hospitales temporales con servicios de emergencia y cirugía. Foto: AFP

Hospitales que nacen en horas

Levantar un hospital de campaña es una operación de alta complejidad. Equipos especializados pueden instalar en pocas horas estructuras completamente funcionales con áreas de emergencia, consulta externa, hospitalización, laboratorio, rayos X, farmacia, banco de sangre y sistemas propios de agua y saneamiento.

El hospital británico, por ejemplo, tiene capacidad para atender cerca de 100 pacientes diarios en especialidades como pediatría, traumatología, urgencias, rehabilitación y salud materno-infantil. Cuenta, además, con una sala de hospitalización de 20 camas para pacientes de corta estancia y atención de emergencias obstétricas y neonatales.

En Caracas también fueron instalados hospitales móviles de España y Catar, mientras que Barbados desplegó personal médico en Guarenas para ampliar la capacidad de respuesta fuera de La Guaira. En las zonas con mayor número de lesionados, el equipo estadounidense de Samaritan’s Purse habilitó quirófanos para cirugías de alta complejidad.

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La reconstrucción apenas comienza

La coordinación entre el Ministerio de Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud, la Cruz Roja, Protección Civil y los equipos internacionales permitió que la atención médica continuara incluso cuando buena parte de la infraestructura sanitaria había colapsado.

Pero la emergencia también dejó una pregunta de fondo: ¿qué ocurrirá cuando las carpas desaparezcan?

Los hospitales de campaña fueron concebidos para responder a una tragedia. Sin embargo, durante semanas terminaron ofreciendo la atención que miles de venezolanos esperaban desde hacía años. Cuando los equipos internacionales regresen a sus países, el mayor desafío no será desmontar las carpas, sino reconstruir un sistema de salud capaz de sostener, por sí solo, la esperanza que hoy llegó desde el resto del mundo.