La semana pasada, un juez avaló el preacuerdo que firmó Juliana Guerrero con la Fiscalía General. La negociación cerró la investigación contra la joven y permitió que ella aceptara su responsabilidad en los dos títulos fraudulentos que obtuvo por parte de la Fundación Universitaria San José.
La condena de Guerrero permitió que el país escuchara de sus propias palabras el reconocimiento de esa actuación irregular. “Admito que realicé fraude procesal en la medida de actualizar mi hoja de vida en el Sigep (Sistema de Información y Gestión del Empleo Público) y presenté los documentos al Ministerio de Igualdad para quedar con la posibilidad de aspirar al cargo de viceministra de Juventudes, su señoría. Entonces, ahí, en la medida en que yo realicé esa actividad fraudulenta, fue donde se materializó el fraude procesal”, dijo la joven en la audiencia.
Fuera de los estrados judiciales, Guerrero publicó un video con su versión de lo que vivió en el gobierno de Gustavo Petro. “Dijeron que yo era una ladrona, cuando no presentaron ni una sola prueba. Crearon una narrativa sin escuchar mi versión y se creyeron jueces condenándome socialmente, eso cuando en materia judicial yo no tengo ningún inconveniente en ir y dar la cara y este medio de comunicación nunca se retractó, ni me dio la oportunidad de controvertir o escuchar mi versión”, dijo.
“Yo no tuve que seducir a ningún hombre para llegar hasta donde llegué y todo esto lo cuento porque yo no quiero provocar el odio, ya guardé bastante silencio, resistí todas las calumnias que inventaron sobre mí y yo no pago con la misma moneda, pero creo que ya es suficiente para todos, para mí y para ustedes. Creo que ya la gente está aburrida de verme la cara en todos lados. Así que yo quiero que ustedes sepan quién soy”, agregó.
“Tengo el corazón roto y mi autoestima un poco destruida y es paradójico que yo siempre he utilizado una frase que es: lo primero que tenemos que proteger es el corazón. A mí me humillaron, me hicieron sentir vergüenza de mí misma, me hicieron sentir que yo no tenía derecho a vivir, a salir y a sonreír”, puntualizó.
Las pruebas que reveló SEMANA
Pero el caso de los títulos falsos no es el único que tiene a Juliana Guerrero ante la justicia. La primera semana de agosto, este medio reveló en su edición de portada su presunta participación en un entramado que la involucra, al lado de su hermana, en la solicitud de coimas a cambio de contrataciones en los ministerios de Vivienda e Interior.
SEMANA reveló conversaciones, audios y transacciones bancarias que hoy están en poder de la justicia en otro proceso que se adelanta contra Guerrero.
En esas denuncias, se dice que Guerrero y su hermana pedían el 10 por ciento del valor total de cada contrato adjudicado. Según señala el material en poder de SEMANA, la líder petrista se habría encargado de las negociaciones en el Gobierno Petro, Verónica asumió la comunicación directa con los clientes y David Trespalacios, un amigo, recogía la plata.
Se habla de algunos proyectos concretos como la construcción de un acueducto en el Cesar y mejoramientos de casas en varios rincones de Colombia con el presupuesto del Ministerio de Vivienda. SEMANA publicó las conversaciones tanto con el empresario como con el viceministro Edward Libreros.
Verónica Guerrero le dice al entonces funcionario: “¿Qué tal estás de agenda? Necesitamos hablar contigo”. Él respondió: “Ahorita me tienen metido en DNP (Departamento Nacional de Planeación)”. Ella preguntó: “¿Mañana o pasado?”. Libreros afirmó: “Mmm. Mañana salgo para Cúcuta a las 9 a. m. Regreso el viernes de Catatumbo. Sería el viernes en la noche o mañana muy temprano”. Guerrero le confirmó la cita: “Mejor el viernes en la noche para hablar bien. Tenemos mucho que hablar”. Él concluyó: “Dale, dale. El viernes, entonces”. Así cerró Verónica la charla: “Listo, de una. Te escribo el viernes en la tarde y cuadramos dónde y hora”.
También reveló algunas consignaciones hechas a David Trespalacios.
Y publicó en su momento chats que evidencian cómo la relación entre todos se rompió. “Qué mierda esas peladas. La funada que les pegaron fue por lo mismo, por no cumplir compromisos”. Él le respondió: “No entiendo, si eso estaba listo, lo de los mejoramientos”. Trespalacios agregó: “Yo creo que ellas vendieron esa vuelta”. El empresario comentó: “Qué cagada”. Y se cerró el chat con un mensaje del joven: “Sí, cagada. Y no fue el único. Me vendieron unos de Palmira también”.
La justicia también tiene en su poder chats de la intermediación de las hermanas Guerrero en el Ministerio de Interior, especialmente en un contrato de cámaras de seguridad.