Los casos de personas, la mayoría mujeres, fallecidas tras hacerse un procedimiento estético en Bogotá cada vez va más en aumento. El pasado 30 de agosto se registró el más reciente luego de que se conociera que, sobre las 5:21 de la mañana, el CRUE recibió una llamada solicitando una ambulancia por la situación que vivía una mujer, que se había realizado una bichectomía tres días atrás en un centro estético en la localidad Antonio Nariño.
El reporte de la Secretaría de Salud precisó que 20 minutos después de la llamada, exactamente a las 5:48 a.m., la ambulancia llegó y tras intentar reanimar a la mujer, declararon su fallecimiento sobre esa hora.
La entidad, tras averiguar el establecimiento donde se realizó el procedimiento, constató que este no tenía autorización para la realización de cirugías plásticas.
El caso no es aislado, pues en la capital se han hecho cada vez más evidentes estos centros donde ofrecen distintos procedimientos para los que no están ni capacitados ni autorizados. De hecho, en muchos casos no existen anestesiólogos ni enfermeros en estos lugares.
Aunque el principal problema tiene que ver con la vigilancia sobre estos sitios, sobre por qué siguen operando y creándose nuevos centros clandestinos, lo cierto es que hay un problema de fondo que debería atacar la legislación colombiana.
Se trata del ingreso irregular de medicamentos anestésicos y que no son de venta libre y la presencia de un mercado negro de los mismos. También existe otro punto y es la libertad para comprar y traer de afuera maquinas especializadas para liposucciones, bisturís eléctricos y otros elementos.
La legislación colombiana, y en especial la de la capital, ha creado el escenario perfecto, con vacíos legales, para que muchos puedan abrir su centro estético sin mayor problema e incluso llegar a operar sin que esto les implique alguna situación. Estos son algunos de los problemas que identificamos.
Centros estéticos clandestinos se invisibilizan ante la Secretaría de Salud: reportan otras actividades
Aunque los centros estéticos se presenten ante la Cámara de Comercio y tengan una aprobación, lo cierto es que evitan a la Secretaría de Salud. Automáticamente desaparecen del radar de la entidad. Aunque tengan los permisos para operar con otro tipo de procesos de belleza, lo que hacen es ofrecer cirugías plásticas clandestinas bajo cuerda, ofreciendo precios bajos y calentándole el oído a los usuarios con experiencias de pacientes anteriores.
El médico estético Sebastián Benavides detalló que muchos reportan que harán servicios de uñas, masajes, psicológicos, entre otros, pero en el papel ofrecen cirugías a muy bajo costo y con alto riesgo.
Medicamentos de uso institucional llegan a un mercado oscuro en donde se comercializan
Benavides comentó que pueden existir varias razones por las que los medicamentos llegan a manos de los cirujanos clandestinos. El primero tiene que ver con el posible robo de estos, dentro de hospitales y por parte de funcionarios. El segundo es por un error en la cadena de distribución, que permite sustraer fármacos sin dejar huella alguna.
En tercero se encuentra el mercado negro, que es un mercado oculto en el que se promocionan estos medicamentos en un círculo cerrado de personas, que pueden tener grupos en redes sociales en donde logran conseguir medicamentos controlados, como de venta libre o que no tienen registros, dado que pasan de manera irregular por las fronteras.
Es clave diferenciar cuáles son los medicamentos que se utilizan en Colombia para anestesiar, que venden libremente y cuya venta está puesta exclusivamente para clínicas y hospitales, entre otros centros de salud autorizados. De acuerdo con Karina García, médica general, existen procedimientos, como la bichectomía, que son realizados con anestesia local, con fármacos que se pueden conseguir de venta libre como lo es por ejemplo la Lidocaina.
De otro lado, los que no se consiguen con facilidad y que son usados para una anestesia más profunda son el Midazolam, Propofol, Fentanilo, entre otros, que si se deben buscar en el mercado negro, dado que estos son de uso único y exclusivo institucional.
Equipos para hacer cirugías estéticas se consiguen a la vuelta de la esquina: hasta en Aliexpress se pueden pedir
Otro punto que facilita la creación de un lugar clandestino para hacer procedimientos estéticos es el de la adquisición de equipos para ello. Algunos pueden ser comprados y traídos de Estados Unidos, e ingresan al país de manera legal. Otros, sorpresivamente pueden ser adquiridos hasta en plataformas de comercio rápido como Temu y Aliexpress.
Tras una búsqueda en la plataforma, SEMANA pudo constatar que se comercializan productos como:
- Maquinas de cavitación ultrasónica con láser de vacío para liposucción: precio de entre 600.000 a 1.194.000, con envíos en 14 días a Colombia
- Monitores de signos vitales multiparamétricos para pacientes de cirugía y anestesia, por un valor cercano a los $2.277.968 y con envíos para entre 10 y 20 días a Colombia.
- También bisturís quirúrgicos o denominados electrocauterios para calentar tejidos y cortar, a un precio de entre $1.074.000 a $2.000.000, con envíos gratuitos de entre 10 a 15 días para Colombia.
¿Negligencia de la Secretaría de Salud o poca capacidad para responder a la coyuntura?
El concejal Andrés Barrios, del Centro Democrático, aseguró que aunque la vigilancia permanente es una de las soluciones para evitar la proliferación de estos centros, lo cierto es que la Secretaría de Salud no da abasto para el gran volumen de centros que se han creado en la ciudad y los que aún no se detectan.
“La Secretaría de Salud no da abasto para visitarlos, ni siquiera una vez al año a todos. Nos hemos encontrado con cifras que son una locura, es de no creer. Primero los diferentes operativos, pues en vez de ser más pues terminaron siendo menos. Por ejemplo, si tú te das cuenta y comparas el 2025 y el 2026, se habían hecho en el 2025 más o menos 563 operativos y el siguiente año del 2026 apenas hasta mayo iban en 129 y lo mismo con las visitas. Las visitas bajaron de 114 en el 2025 a 173 al 26 de mayo del 2026. Entonces, pues nos dimos a la tarea de decir, venga, revisemos esto y claro, usted se encuentra que cada 100 visitas realmente solo 1.5 visitas terminan con una sanción o cierre real”, precisó.
¿Qué dice la Secretaría de Salud?
La entidad enfrenta un reto monumental, dado que la detección de este tipo de centros clandestinos no es sencilla. Cada vez parecen estar más escondidos y cada vez idean mejores formas de ocultar sus actividades.
“El ejercicio de las funciones de inspección vigilancia y control permite hablar de un problema persistente y de difícil detección, pero no de un crecimiento anual demostrado del número total de centros clandestinos. El fenómeno parece estar favorecido por la ocultación de la actividad real, la oferta digital, la operación en espacios no registrados y la dependencia de denuncias o alertas externas para activar algunas actuaciones”, indica la entidad en respuesta a SEMANA.
Entre las razones que más dificultan la detección de estos centros se encuentran:
- Establecimientos registrados como peluquerías, centros de belleza o actividades no médicas, donde deciden desarrollar procedimientos invasivos.
- Oferta de procedimientos mediante páginas web, redes sociales, medios digitales o plataformas de comercio electrónico.
- Ausencia de inscripción en el REPS.
- Ausencia de denuncias o reportes previos y, en muchos casos, denuncias con información incompleta.
- Negativa de responsables de los sitios a permitir la visita por parte de la Secretaría.
- Establecimientos cerrados cuando llega la autoridad.
- Cambios de actividad económica.
- Direcciones incorrectas o imposibilidad de localizar el establecimiento.
- Uso de una apariencia comercial de estética no invasiva para ocultar la prestación de servicios invasivos estéticos.
- Traslado constante de los sitios de atención
¿Qué dice la entidad sobre la entrada de equipos médicos al país?
Aunque precisan que es labor del Invima vigilar y otorgar el registro de estos médicos, lo cierto es que hay una brecha entre el control del producto y la detección de su uso final en establecimientos ocultos o no habilitados.
“Normativamente no existe una restricción general y expresa que vincule toda venta de tecnologías de uso médico-estético con la habilitación profesional del comprador final y tampoco existe control real sobre compras digitales y productos provenientes del exterior”, detalla la entidad.
Congreso tiene una nueva tarea para endurecer las normativas alrededor de los procedimientos
Ante los numerosos casos reportados y los preocupantes patrones en cada uno, es clave que el Congreso lleve a sus debates la discusión sobre una reglamentación que permita que medicamentos y equipos médicos no lleguen tan fácilmente a manos equivocadas y a centros estéticos clandestinos.
Es importante recordar que el Legislativo ya ha tenido discusiones al rededor de los procedimientos de belleza y sus efectos nocivos en la población, pues en 2023 lograron aprobar y sancionar una normativa para establecer un castigo penal a quienes usen biopolímeros en estos centros, tras los miles de casos de mujeres afectadas.