La tensión política que se vive en Colombia de cara a la segunda vuelta presidencial comienza a trasladarse a las calles. En Cali, ciudad que durante el estallido social de 2021 se convirtió en uno de los principales epicentros de bloqueos, enfrentamientos y vandalismo, surgieron nuevas alertas luego de que el exconcejal Juan Martín Bravo denunciara la existencia de supuestos planes para promover alteraciones del orden público en caso de que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, no resulte elegido presidente el próximo 21 de junio.
Las denuncias se conocen pocos días después de la primera vuelta presidencial, cuyos resultados dejaron un escenario altamente polarizado. Mientras los distintos sectores políticos intensifican sus campañas, las autoridades locales mantienen la atención puesta sobre posibles movilizaciones que puedan derivar en hechos de violencia.
Las alarmas se encendieron tras la divulgación de una serie de mensajes y conversaciones que, según el exconcejal, estarían circulando entre personas vinculadas a colectivos políticos afines al petrismo en Cali. En dichas comunicaciones, cuya autenticidad deberá ser establecida por las autoridades competentes, se haría referencia a posibles acciones de protesta, bloqueos y actos de vandalismo si el resultado electoral no favorece al candidato de izquierda.
Una de las expresiones reveladas en esas conversaciones generó especial preocupación por el tono utilizado. Entre las expresiones denunciadas se encuentran mensajes como: “Me voy al tránsito de Salomia y le tiro unas cuantas molotov pa’ que se prenda esa mierda”; “guarden munición pa’ la guerra, menores”; “lo mejor que podemos hacer es tumbar el tránsito”; “aprovechen para tumbar fotomultas”; “si gana Abelardo, me tomo dos pepas, me fumo un bareto y salgo a formar desorden” y “donde Abelardo gane, se forma el desorden”.
Según la denuncia, algunos participantes habrían planteado escenarios de confrontación y destrucción de bienes públicos, lo que reavivó los temores de sectores ciudadanos que aún recuerdan las graves afectaciones económicas y sociales registradas durante las protestas de 2021.
Las denuncias se conocen en momentos en que diferentes colectivos y organizaciones políticas han salido a las calles para expresar respaldo a sus candidatos. En Cali, varias manifestaciones recientes reunieron a simpatizantes del Pacto Histórico, estudiantes universitarios y organizaciones sociales que han insistido en la necesidad de defender su proyecto político en las urnas. Sin embargo, la presencia de algunos manifestantes encapuchados en determinadas concentraciones y la circulación de mensajes que llamarían a radicalizar las protestas encendieron las alertas entre comerciantes, empresarios y autoridades locales.
Las denuncias conocidas por SEMANA han provocado preocupación por el riesgo de que sectores minoritarios intenten aprovechar la coyuntura electoral para promover acciones violentas. La reacción más contundente llegó desde la Alcaldía de Cali.
El alcalde Alejandro Eder advirtió que las autoridades no permitirán que la ciudad vuelva a vivir episodios similares a los ocurridos durante el estallido social y reiteró que existe una política de cero tolerancia frente a cualquier manifestación que derive en violencia o vandalismo. El mandatario aseguró que quienes pretendan bloquear vías, destruir infraestructura pública o afectar la movilidad de los ciudadanos deberán asumir las consecuencias legales.
Durante el paro de 2021, Cali sufrió bloqueos en corredores estratégicos y pérdidas multimillonarias.