La emergencia provocada por el terremoto que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto también golpeó uno de los lugares que, en medio de una tragedia, debería convertirse en refugio para los afectados: los centros de salud. En Cali, el Hospital Universitario del Valle (HUV) sufrió el colapso parcial de una de sus estructuras y cinco personas permanecen atrapadas bajo los escombros.
El panorama en el centro asistencial es crítico. De los nueve pacientes que quedaron atrapados tras el desplome de un ala del hospital, tres fueron rescatados con vida, uno falleció y otros cinco continúan bajo la estructura colapsada. El jueves 13 de agosto, los organismos de socorro dieron por terminadas las labores de búsqueda con vida y comenzaron una nueva fase de extracción.
Mientras cientos de personas necesitan atención médica, algunos de los hospitales y centros asistenciales que deberían recibirlas también resultaron afectados por el movimiento telúrico.
El terremoto obligó a modificar la operación de varios servicios de salud en Cali y otras regiones. Algunas instituciones tuvieron que evacuar áreas, restringir el ingreso a determinadas zonas o trasladar pacientes, mientras médicos, enfermeros, auxiliares y demás trabajadores de la salud continuaron atendiendo en condiciones completamente diferentes a las habituales.
En el HUV, la situación adquirió una dimensión especialmente dramática por las personas que quedaron atrapadas. El colapso parcial de la estructura convirtió al propio hospital en escenario de rescate. Los organismos de emergencia trabajaron durante horas para encontrar sobrevivientes entre los restos de la edificación.
El drama también se trasladó a otros centros médicos. En Buenaventura, la Clínica Santa Sofía tuvo que restringir parte de sus áreas de hospitalización y de urgencias luego de las afectaciones provocadas por el terremoto. La infraestructura fue sometida a revisiones para establecer las condiciones de seguridad y determinar cuáles espacios podían continuar funcionando.
La situación obligó a que parte del personal médico modificara la manera de atender a los pacientes. En medio de las afectaciones, médicos y trabajadores de la salud tuvieron que salir de las instalaciones y continuar con la atención en espacios exteriores, enfrentándose incluso a las condiciones climáticas.
En Pereira, Risaralda, el panorama tampoco fue sencillo. Las autoridades declararon la alerta roja hospitalaria después de que varios centros asistenciales presentaran daños en sus estructuras.
Entre las instituciones afectadas están la Clínica Los Nevados, la Clínica Los Rosales y la Clínica Noé. Esta última tuvo que ser evacuada debido a las condiciones que presentó después del movimiento telúrico.
El Hospital Mental Universitario de Risaralda también sufrió afectaciones que obligaron al traslado de aproximadamente 80 pacientes hacia otros centros asistenciales, según informó la Gobernación de Risaralda.
La situación obligó a reorganizar la atención hospitalaria precisamente cuando aumentaba la demanda de servicios médicos por las personas lesionadas durante el terremoto.
En Quindío también fueron reportadas afectaciones en centros asistenciales, aunque hasta el momento no existe un consolidado definitivo sobre la magnitud de los daños en toda la red hospitalaria del departamento.
El panorama se extiende hasta Chocó, departamento que se convirtió en uno de los epicentros de la emergencia. Allí, la capacidad de atención médica también se vio sometida a una fuerte presión.
En Quibdó, las personas que se encontraban en el Hospital San Francisco de Asís tuvieron que ser evacuadas temporalmente el jueves 13 de agosto. La decisión se produjo en medio de las evaluaciones posteriores al terremoto y de las condiciones que presentaba la infraestructura.