Decenas de correos, cartas y propuestas de negocios provenientes de Eva Ferrer, exconsejera para la reconciliación y examiga de la ex primera dama Verónica Alcocer, llegaron a entidades del Gobierno del expresidente Gustavo Petro, empresas estatales, embajadas y organismos internacionales.
Los documentos, conocidos en exclusiva por SEMANA, reconstruyen lo que ocurrió después de aquella ruptura con el círculo cercano de Alcocer. Elaboró una millonaria cuenta de cobro, reclamó el pago de un supuesto préstamo ligado a la posesión presidencial, gestionó todo tipo de citas para sus negocios y hasta dirigió una carta al entonces presidente Petro en la que habló sobre la injerencia de los catalanes en el Gobierno.
Personas cercanas a Ferrer y Alcocer aseguran que la catalana pasó de ser una de las grandes favorecidas al comienzo del gobierno a ser desterrada del primer anillo de la ex primera dama. El quiebre quedó consignado en una carta privada dirigida a Petro, cuyo archivo tiene fecha de finales de octubre de 2023, pocos días antes de su salida de la Casa de Nariño.
En la carta, Ferrer comentó que no pudo reunirse con Petro y que fue Manel Grau, polémico empresario catalán y uno de los más fieles acompañantes de Alcocer, quien le pidió la renuncia al cargo de consejera.
“Comentarte que hará dos meses Manel vino a casa a pedir que renunciara, que si no irían a por mi reputación, boicotearían todas mis iniciativas y lo siguiente sería que me pedirían el cargo”, manifestó Ferrer.
Según ella, había indicios de que esas advertencias se materializarían: “Con el tema de los videos, diciendo que los había filtrado yo, la filtración de que Verónica me había sacado del despacho por malversación de fondos, ya indicaba que las amenazas se iban a hacer realidad”.
Después, según ella, le dieron 20 días para presentar su renuncia.
“Mi realidad con Verónica ya te la resumí. He intentado protegerte, protegerla y protegerme, manteniéndome firme hasta donde he podido, porque desde que llegué yo he tenido claro quién es el jefe y la causa por la que estoy”, escribió.
Dijo que, tras pedirle la renuncia, le ofrecieron escoger otro puesto. Enumeró cinco posibilidades: dirigir las comunicaciones de la Presidencia, presidir ProColombia, gerenciar RTVC, dirigir el Sena o continuar como consejera.
La confusión de dineros
Tras el quiebre y su salida de la Consejería, Ferrer comenzó a dejar por escrito las cuentas que, según ella, habían quedado pendientes. En un documento elaborado en julio de 2024 desglosó honorarios, impuestos y un préstamo para la posesión presidencial, que, sumados los intereses, ascendían a 663.068.267 pesos.
Ferrer aseguró que había trabajado durante 11 meses antes de ser nombrada en el Gobierno, pero solo le pagaron siete. Por los cuatro meses restantes, entre junio y septiembre de 2022, reclamó honorarios mensuales de 10.000 euros y otros 4.000 euros por impuestos. La cuenta, con intereses, llegó a 278 millones de pesos.
La exconsejera dejó constancia en el documento de que Alcocer sabía: “Esa diferencia se comentó VA y se dijo que ya se arreglaría”, escribió, utilizando las iniciales de la ex primera dama.
El monto más alto correspondía a un supuesto préstamo de 350 millones de pesos para la posesión de Petro, al que agregó 35 millones por intereses. Ferrer aseguró que había sido “evaluado y confirmado” por Alfonso Prada, exministro del Interior, y Luis Fernando Velasco, exconsejero para las regiones, y que Ricardo Roa también sabía del asunto, pero “no podía atenderlo porque no estaba en el país”.
“En agosto se despachó con VA los pendientes que había”, agregó sobre este monto. También dejó por escrito que se buscó que Mauricio Lizcano, exdirector del Dapre, resolviera la situación, pero “no se pudo”.
María Morales, abogada de Ferrer, le dijo a SEMANA que los 350 millones fueron aportados por el empresario Antonio López “para pagar un tema de IVA de la posesión” y afirmó que la reclamación actual es de 645 millones de pesos, sin incluir ese monto.
De esta forma, el documento deja al descubierto una confusión de dineros. Ferrer escribió en las cuentas que la plata dispuesta para la posesión terminó utilizada para atender otro asunto: “Con la crisis de la decoración de la casa, el dinero que había para resolver el tema de la posesión se utiliza para pagar lo de la casa y queda pendiente”.
En los audios revelados previamente por SEMANA, fue más explícita y relacionó el episodio con Carolina Plata, contratista cercana a Alcocer: “Lo usamos para la cagada con el tema de la ropa de la casa”.
Finalmente, Ferrer insistió en que no buscaba un cargo para guardar silencio ni pedía más de lo acordado.
Los cobros eran apenas una pieza de decenas de archivos. En mayo de 2024, una hoja de cálculo trazó un negocio de “compra de alojamientos” para la COP16 en Cali. La operación contemplaba adquirir 1.339 habitaciones por 13 noches, con una inversión cercana a los 2 millones de dólares, y revenderlas al doble. A los participantes se les ofrecía “retorno” de su inversión al inicio del evento y el pago de utilidades 20 días después, con una rentabilidad del 35 por ciento, según las cuentas de Ferrer. Esto nunca se concretó.
Luego vino una cascada de cartas y solicitudes. Entre septiembre y octubre de 2024, Ferrer buscó reuniones con el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, el canciller Luis Gilberto Murillo, el nuncio apostólico y representantes de las embajadas de España y Noruega, entre otros. En ellas se presentaba como exconsejera y afirmaba que, ya desde la sociedad civil, seguía impulsando las mismas causas.
La COP16 también le sirvió para buscar contactos. En una comunicación al embajador de Noruega, calificó como una “oportunidad única” la presencia de la delegación y propuso una reunión. Al nuncio le escribió que “el Vaticano sería un lugar soñado” para una exposición.
Buena parte de esas gestiones giraron alrededor de Colombia, más allá de la memoria, una exposición y un libro del fotógrafo Mauricio Vélez. Ferrer buscó aliados en el sector privado, embajadas y organismos internacionales, pero también insistió ante el Gobierno. En marzo de 2025 le pidió a Gustavo Petro una “carta de intenciones” para facilitar las gestiones y un texto suyo para abrir el libro. Admitió que, tras varios cambios administrativos, habían quedado “huérfanos de referencias” dentro del Ejecutivo.
También acudió al Dapre, la Cancillería y los ministerios de Cultura e Interior. En una de las cartas pidió solo apoyo “institucional”, pero semanas después preparó propuestas de patrocinio para las empresas estatales. En principio, a Ecopetrol le planteó un aporte de 8.260 millones de pesos. Al Grupo Bicentenario incluso le habrían pedido 6.000 millones de pesos por compañía. Teniendo en cuenta que son 13 empresas, el patrocinio habría equivalido a 78.000 millones de pesos.
Verónica está en Colombia
En paralelo a esas gestiones, Ferrer llevó sus cobros a la Cámara de Comercio de Bogotá. Promovió una conciliación contra Alcocer y Manel Grau por 645 millones de pesos. La audiencia, prevista inicialmente para el 13 de agosto, fue aplazada dos veces.
Grau justificó su inasistencia porque se encontraba fuera del país atendiendo “compromisos personales y profesionales”. Fuentes cercanas a Alcocer le confirmaron a SEMANA que regresó de Suecia y se encuentra en Colombia desde el mes pasado. La nueva cita quedó fijada para el 14 de septiembre.
De la carta privada a Petro a las cuentas de cobro, hojas de cálculo, correos y solicitudes, los documentos retratan cómo Ferrer intentó hacer de su paso por el poder una plataforma para promover negocios y buscar millonarios patrocinios, ahora bajo la lupa de las autoridades por las confesiones que hace en los audios revelados por SEMANA.