La coherencia política de Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, es cuestionada en redes sociales por su más reciente respaldo a la campaña de Iván Cepeda y Aida Quilcué. Aunque aseguró que no es petrista, su versión se aleja de las decisiones que ha tomado en las últimas tres contiendas por la Casa de Nariño, donde apoyó el proyecto de Gustavo Petro.
El primer acontecimiento que es citado por la opinión pública ocurrió en junio de 2018 cuando López, Petro y Antanas Mockus suscribieron en mármol una serie de acuerdos para contener los temores de la Alianza Verde y otros sectores frente a un eventual gobierno de la izquierda. Todo esto, en medio de un pacto de cara a la segunda vuelta, donde Petro se alistaba para medirse en segunda vuelta contra Iván Duque.
Fueron doce ‘mandamientos’ los que se acordaron en ese momento: “No expropiaré; no convocaré a una asamblea constituyente; manejaré los recursos públicos como recursos sagrados; impulsaré la iniciativa privada, el emprendimiento y la formalización; garantizaré la democracia pluralista y el respeto a la diversidad; respetaré el Estado social de derecho; respetaré el acuerdo de paz; nombraré a las y los más capaces; garantizaré la igualdad de género; impulsaré el tránsito ordenado a las energías limpias; impulsaré la educación pública gratuita y de calidad para todos los colombianos; garantizaré el cumplimiento de los resultados de la consulta contra la corrupción”.
Claudia López tuvo protagonismo en ese momento porque fue la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo. Sin embargo, Petro no ganó la elección y ella se postuló a la Alcaldía de Bogotá.
En la elección presidencial de 2022, ella reconoció que marcó el tarjetón a favor de Gustavo Petro. Así lo manifestó en una entrevista con SEMANA.
“Yo me siento contenta, no solo me siento bien. Yo voté por el presidente Petro. Yo creo en el cambio que él representa, me ilusiona esta época de cambios. Sé que los cambios generan un poquito de inestabilidad y temor, y hay un poquito de incertidumbre, sí, es parte de lo que trae el cambio. Carajo, al fin ganamos”, dijo López.
Más tarde, se enfrentó a Gustavo Petro públicamente y, en el marco de su campaña por la Presidencia en 2026, lo atacó y se distanció de sus ideas.
Su derrota en la contienda del pasado 31 de mayo, donde solo obtuvo el 0,95 % de los votos válidos (225.517), la llevó, nuevamente, a las toldas de Gustavo Petro.
Ella anunció este 17 de junio que votará por Iván Cepeda en la segunda vuelta, donde se medirá con Abelardo de la Espriella, el candidato del movimiento Defensores de la Patria que punteó en todas las mediciones electorales que se publicaron hasta el pasado sábado.
Antes de tomar esa decisión, y al calor de la primera vuelta, López también atacó a Cepeda y, entre tantas cosas, lo acusó por su posición frente al constreñimiento de los grupos armados ilegales, que algunas regiones presionan a la ciudadanía a votar por el Pacto Histórico.
Las diferencias se hicieron a un lado y ella volvió al petrismo tras fijar tres garantías en un documento. Para dar ese paso, la Alianza Verde le aceptó la escisión a la representante Catherine Juvinao antes de formalizarse la coalición: ella tendrá partido propio y López será una de las líderes. Con relación a Cepeda, ella declaró: “Este acuerdo de garantías y voto independiente es posible por tu trayectoria de vida ética, transparente y democrática”.
Estas fueron las propuestas que acogió el líder de la izquierda: “Llegar a un pacto productivo que reconoce el aporte del sector privado y el apoyo necesario para las mipymes, que contribuyen con más del 90 % del empleo; un pacto fiscal que organice las finanzas públicas; y un pacto social que continúe las reformas sociales. Igualmente, destacamos el compromiso democrático de aceptar los resultados electorales de la pasada primera vuelta y de la próxima vuelta este 21 de junio, cualquiera sea el resultado, y de desistir de la propuesta de una asamblea constituyente”.
Ahora bien, sobre acuerdos de 2018 con López, Petro los incumplió en su administración porque sí empezó la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. Aunque Cepeda se desmarcó de ese plan, el manto de duda se mantiene.