Hasta comienzos de abril, Daniel Quintero, el nuevo superintendente de Salud, decía que no le habían ofrecido recientemente cargos en el Gobierno de Gustavo Petro. Si no los había aceptado antes, supuestamente por independencia, a duras penas lo haría a menos de cuatro meses de rematar esta administración, pensaron quienes lo conocen de cerca. Pero, extrañamente, ocurrió.
Quintero y Petro no han dejado de hablar vía chat. Ni siquiera después de que el exalcalde de Medellín alimentó políticamente la consulta del 8 de marzo del Frente por la Vida, liderada por Roy Barreras, que desató la furia del presidente, pues empujó la aspiración de Barreras y atomizó a la izquierda y a sectores progresistas que respaldan a Iván Cepeda de cara a la primera vuelta.
Tras los escasos 227.000 votos de Quintero, de los cuales 21.083 los obtuvo en Medellín, su tierra natal, el exalcalde, consciente de su estruendosa derrota, aceptó el cargo de supersalud. “Petro es un gigante”, le dijo el antioqueño a SEMANA.
Su llegada al Gobierno suscitó una fuerte controversia política, incluso en la izquierda.
No hay certeza de que el salto al Gobierno de Quintero, a quien la izquierda ve más conservador que del Pacto Histórico, se trate de una jugada política para terminar de sepultar la aspiración presidencial de Roy Barreras, hoy distante de Petro. Al fin y al cabo, el exembajador, quien le ganó a Quintero en la consulta, no es considerado un rival a vencer de Cepeda.
Logró 257.000 votos en la consulta del 8 de marzo, una cifra poco apetitosa para Cepeda. Quintero, por su parte, alcanzó 227.000 votos y en el Pacto Histórico coinciden en que gran parte de esos respaldos pertenecen a la izquierda. Como si fuera poco, Cepeda no quiere tenerlo en su campaña por sus escándalos de corrupción. Tampoco a Roy Barreras, según le dijeron varias fuentes a SEMANA.
“Quintero, con sus resultados del 8 de marzo, no suma nada a Cepeda. La movida fue de Petro para ayudarle a Quintero”, opinó una persona cercana al presidente. Otra considera que el excandidato presidencial dará mucha visibilidad y manejo de medios en la recta final del Gobierno. Tiene más de 800.000 seguidores en Facebook y 1.000.000 en X, que le permitirán profundizar el discurso de Petro.
El aterrizaje de Quintero en la Casa de Nariño, en el ocaso del Gobierno, fue una movida exclusiva de Petro. El exalcalde llega a la Supersalud en medio de la crisis más profunda del sector.
Daniel Quintero fue imputado por presunta corrupción y es investigado, al igual que otros 36 funcionarios y contratistas de su Alcaldía, por presuntas irregularidades durante su administración en la capital antioqueña.
Además, la derecha aprovechó el nombramiento de Quintero para decir que el Gobierno Petro quiere aprovecharse de la entidad a menos de dos meses de la primera vuelta presidencial.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, Carlos Carrillo, estalló contra Petro por el nombramiento de Quintero. “El papel que se le otorga a Daniel Quintero Calle nos hace retroceder como proyecto político, le hace daño al Gobierno y le da gasolina a la oposición. Esta decisión es un yerro enorme y mi deber moral es advertirlo”, dijo. Petro no le reclamó a Carrillo, al menos hasta el cierre de esta edición.
Gustavo Bolívar, exdirector del DPS, tampoco está de acuerdo con la llegada de Quintero, pero muchas figuras de la izquierda prefieren callar para no contradecir al presidente, dividir más a la izquierda y agudizar las tensiones entre la Casa de Nariño y Cepeda.