A Gustavo Petro le queda menos de un mes de mandato. El jefe de Estado dejará la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto tras cuatro años del primer gobierno de izquierda en el país en sus más de 200 años de historia.
En esa recta final, el presidente se ha dedicado a desconocer el resultado electoral en el que Abelardo De La Espriella ganó por un estrecho margen a Iván Cepeda, el candidato que representaba el continuismo de Petro y que prometía mantener sus banderas.
Ese desconocimiento le ha generado múltiples críticas que han sido refutadas por personas, incluso en el interior del mismo Gobierno. Al fin y al cabo, todos los expresidentes ocupan el último mes en cortar cintas e inaugurar obras, pero Petro parece más dedicado a elevar su tono contra el gobierno de Abelardo De La Espriella.
En este último mes, Petro afianzará su papel de agitador, radicalizará su discurso y concentrará sus esfuerzos en convocar a las calles al mayor número posible de simpatizantes el próximo 20 de julio, Día de la Independencia. Ese día dará un discurso desde una localidad del sur de Bogotá, que podría ser Ciudad Bolívar o Bosa, zonas donde esta vez se realizará el desfile militar.
Petro apelará a las clases sociales menos favorecidas, hará un balance de su gestión e incentivará a sus seguidores a levantarse en contra del gobierno de Abelardo De La Espriella, quien no se ha posesionado y ha recibido los primeros misiles desde el petrismo. El hoy presidente aún no ha reconocido el triunfo del Tigre.
Ese mismo día, Petro deberá llegar al Congreso para presidir la instalación de los nuevos parlamentarios que estarán en cada una de sus curules los próximos cuatro años. Allí también se espera que pronuncie un fuerte discurso en contra de su sucesor y haga un balance de su mandato, destacando los problemas que considera que logró mejorar con su gestión. Esa será la última tribuna del político de izquierda en el Congreso, al menos como primer mandatario.
Desde la segunda vuelta presidencial, Petro ha venido marcando la línea de lo que será la recta final de su gobierno, en la que se ha enfocado en defender su legado y recalcar por lo que quiere ser recordado.
El pasado miércoles 8 de julio, convocó a la bancada electa del Pacto Histórico para dar el lineamiento político de lo que vendrá una vez deje el poder. Aunque le han propuesto que presida el Pacto Histórico, el mandatario no ha aceptado esa responsabilidad, pues quiere mantenerse alejado de la burocracia que implica ese cargo. Según fuentes que estuvieron en el encuentro del Pacto Histórico el pasado miércoles, el jefe de Estado les dijo a sus congresistas que tenían que hacerle oposición a De La Espriella y votar negativamente sus proyectos; de lo contrario, podrían ser expulsados de la colectividad.
Petro, un político caracterizado por su soledad, terminará su mandato distanciado de varias personas que habían formado parte de su círculo cercano. En los últimos días le pidió la renuncia a su ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, luego de que hiciera una autocrítica sobre la paz total. También de Laura Sarabia, su embajadora en Reino Unido, y de Angie Rodríguez, su exdirectora del Dapre y hoy gerente del Fondo Adaptación.
Para no ir tan lejos, la vicepresidenta Francia Márquez no aparece públicamente con Gustavo Petro y la relación está fría.
Petro terminó rodeándose de personas que tenían poca autocrítica sobre lo que sucedía en el Gobierno. Los primeros fusibles se quemaron por diferencias internas, como sucedió con Cecilia López, exministra de Agricultura; Alejandro Gaviria, de Educación, y José Antonio Ocampo, de Hacienda.
Después de eso, conformó un gabinete más afín a su ideología con personas de antaño del petrismo o cercanos que poco le cuestionaron sus decisiones. Quienes elevaron quejas en contra de algunos miembros del gabinete, como sucedió en un tenso consejo de ministros televisado, terminaron relegados.
Personas cercanas al presidente creen que, una vez deje el poder, se dedicará a escribir libros, opinar sobre la realidad del país y compartir tiempo con Antonella, su única hija que vive en Colombia y que iniciará su carrera profesional en el país, además de personas cercanas.
El mismo Petro ha dicho que no cree que vuelva a ser candidato a ninguna elección. “Esta es la última que protagonizo como jefe de Estado; no seré un viejo cansón molestando a los colombianos y colombianas, que ya merecen una nueva época”, afirmó el pasado 21 de junio cuando dio apertura a la jornada electoral de segunda vuelta, junto a sus hijas Antonella y Sofía.
Aunque desde el petrismo destacan que el de Petro será recordado como un gobierno que puso el foco sobre las desigualdades y las necesidades de los menos favorecidos, un tema al que, según ellos, antes no se miraba desde el Estado, hay sectores que consideran que eso no se cumplió a cabalidad.
El Gobierno Petro, en la recta final, es criticado por una fuerte contratación en varias entidades. Por ejemplo, en términos de relaciones exteriores, a pocas semanas de finalizar el mandato, se han venido haciendo varios movimientos diplomáticos, lo cual fue criticado porque se tendrá que incurrir en gastos de traslado, cuando a lo largo de su presidencia habló de austeridad, otro hecho que no se habría cumplido.
A eso se suman las críticas por las decisiones en materia económica, el déficit fiscal, haber acabado con programas fundamentales en distintos sectores, la falta de ejecución en sus cuatro años de gobierno, haber borrado la tecnocracia de las entidades, crear mayor burocracia y, en términos de imagen, cambiar la dignidad del mandato presidencial. Además, no pudo cumplir sus promesas de brindar mayores oportunidades en salud, educación y otras banderas sociales que tenía desde la campaña.
“Petro les dio algunas cosas y les generó expectativas, pero no les cambió la vida. Ni siquiera a los pobres y a los más vulnerables, que son los que están un poquito por encima de la pobreza, pero que no forman parte del sistema productivo, tampoco los captó. Esa gente está esperando respuestas”, aseguró la exministra de Agricultura Cecilia López.
“Nunca entendió que ser presidente no es echar discursos ni poner trinos a medianoche. Tenía que coordinar un equipo y no lo hizo. No lo preparó cuando nos sacó a nosotros, sino que puso a su misma línea ideológica y lo que pasó después es que hubo varios presidentes: el demócrata (que fue el que nos vinculó a nosotros), pero apenas nos sacó, se volvió el de izquierda, después el populista prometiendo cosas que no podía cumplir”, agregó López.
Petro dejará el cargo con la sombra de posibles investigaciones por parte de Estados Unidos. “El que habla de extraditar y encarcelar al presidente sin que tenga caso judicial alguno, ni en Colombia ni en el exterior, es el que da el golpe de Estado contra el Estado social de derecho”, aseguró recientemente el hoy primer mandatario.
De La Espriella ha dicho que si la justicia norteamericana solicita a Petro, según las pruebas que tenga, firmaría su extradición. “Es más, me sacrifico y yo mismo lo llevo hasta Opa-locka, en Miami”, aseguró sobre esa posibilidad.
Como lo reconoció Iván Cepeda, Gustavo Petro sería el líder natural de la oposición y no se descarta que pueda convocar a más movilizaciones en contra del gobierno de De La Espriella, especialmente en el primer año. No obstante, el hoy presidente buscaría convertirse en la figura de izquierda de oposición en América Latina en reemplazo de Luiz Inácio Lula da Silva, quien tiene 80 años.
Desde el petrismo, personas cercanas al presidente saliente no creen que vaya a salir del país porque sigue incluido en la Lista Clinton y técnicamente no podría comprar un tiquete aéreo. Andrea Petro, su hija, ha reafirmado esa tesis y ha dicho que su padre seguirá viviendo en Bogotá.
Por lo pronto, Petro, quien demostró que más que gobernar el país se dedicó a estar activo políticamente, se mantendrá opinando y haciéndole frente a De La Espriella. Y después del 7 de agosto, sin el peso de la responsabilidad de la Casa de Nariño, se dedicará a promover las elecciones regionales de 2027 y a capotear las 200 investigaciones que tiene en la Comisión de Acusación de la Cámara.