La Fiscalía abrió una investigación para establecer las posibles responsabilidades de Juliana Guerrero y su hermana Verónica en el escándalo de corrupción que destapó SEMANA. Las dos son acusadas por empresarios de cobrar coimas a cambio de contrataciones en los ministerios de Vivienda e Interior, y los señalamientos fueron soportados en conversaciones, audios y transacciones bancarias. Una vez se hizo pública la información, esta revista accedió a nuevas pruebas que comprometerían a las Guerrero y a más integrantes de la presunta red de corrupción.
Los datos aportados por los empresarios denunciantes reseñan que, por lo menos, entregaron 600 millones de pesos para que las mujeres impulsaran sus proyectos en el Ejecutivo con la promesa de que les darían el 10 por ciento del valor total de cada contrato adjudicado. Para ello, según las evidencias, Juliana se habría encargado de las negociaciones en el Gobierno Petro, Verónica asumió la comunicación directa con los clientes y David Trespalacios, un amigo de la familia de las protagonistas de la denuncia, se ocupó de la recolección del dinero, de acuerdo con la evidencia en poder de SEMANA.
Como se anticipó en la publicación inicial, uno de los intereses era la construcción de un acueducto en el Cesar y mejoramientos de casas en varios rincones de Colombia con el presupuesto del Ministerio de Vivienda. Para ello, Juliana y Verónica Guerrero se acercaron al viceministro de Agua y Saneamiento Básico del momento, Edward Libreros, según las conversaciones de WhatsApp publicadas. Él, quien ocupó el cargo entre septiembre de 2024 y octubre de 2025, se distanció de la controversia, negó actos por fuera de la ley y aseguró que solo coincidió con Juliana Guerrero en espacios institucionales. No obstante, un nuevo chat lo desmentiría y pondría en evidencia la cercanía del exfuncionario con las controvertidas hermanas.
SEMANA accedió a un intercambio de mensajes entre Verónica Guerrero y uno de los empresarios el 5 de febrero de 2025, quien le reclamaba por los contratos en Vivienda. Ella empezó diciendo: “Ya estoy hablando con Edward”. El negociante agregó: “Dile que va Aguachica, el rural de Pailitas, Santa Rosa”. Guerrero contestó: “Pa eso voy”. Luego, el hombre agregó: “Ganemos efectivo, jajaja”. Más tarde, Verónica le adjuntó el pantallazo de la conversación que sostuvo con Libreros, quien tomaba decisiones sobre el presupuesto del Ministerio.
Verónica le comentó al entonces viceministro: “¿Qué tal estás de agenda? Necesitamos hablar contigo”. Él respondió: “Ahorita me tienen metido en DNP (Departamento Nacional de Planeación)”. Ella preguntó: “¿Mañana o pasado?”. Libreros afirmó: “Mmm. Mañana salgo para Cúcuta a las 9 a. m. Regreso el viernes de Catatumbo. Sería el viernes en la noche o mañana muy temprano”. Guerrero le confirmó la cita: “Mejor el viernes en la noche para hablar bien. Tenemos mucho que hablar”. Él concluyó: “Dale, dale. El viernes entonces”. Así cerró Verónica la charla: “Listo, de una. Te escribo el viernes en la tarde y cuadramos dónde y hora”.
La información que recibieron los empresarios de las Guerrero es que los proyectos se lograrían con la bendición de Libreros: “Ellas nos ofrecían ayuda con el viceministro de Agua Potable, que él hacía adjudicar los dineros y agilizaba la viabilización de los proyectos”, comentó una de las personas que entregó 200 millones de pesos para lograr el proyecto. Otro más que hizo transacciones le describió a SEMANA: “Trabajaba con ellos”, haciendo alusión a la relación de las hermanas Guerrero con el entonces viceministro, quien fue despedido en un consejo de ministros televisado por el presidente Gustavo Petro.
David Trespalacios
La otra cara visible del escándalo de corrupción de las hermanas Guerrero es David Trespalacios, un joven de Barranquilla que recibió altas cantidades de dinero en medio de la negociación de contratos, de acuerdo con las consignaciones bancarias publicadas por SEMANA. Este hombre se movía en los círculos de poder, se fotografiaba con ministros y se presentaba como integrante del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), pese a que no hay registros de una vinculación contractual con la Casa de Nariño.
La versión de los tres empresarios es que las Guerrero destinaron a Trespalacios para recibir la plata en cuentas bancarias o en efectivo, pues ellas no querían tener registro de eso. Sin embargo, las mujeres se distanciaron del joven porque, supuestamente, las había robado y se deterioró la confianza. A su vez, él se quejó porque los negocios no se materializaron.
El inconformismo de Trespalacios quedó en evidencia en un chat del segundo semestre de 2025 con uno de los empresarios: “Quedé mal con la gente de Boyacá, del Valle, con ustedes. Qué mierda esas peladas. La funada que les pegaron fue por lo mismo, por no cumplir compromisos”. Él le respondió: “No entiendo, si eso estaba listo, lo de los mejoramientos”. Trespalacios agregó: “Yo creo que ellas vendieron esa vuelta”. El empresario comentó: “Qué cagada”. Y se cerró el chat con un mensaje del joven: “Sí, cagada. Y no fue el único. Me vendieron unos de Palmira también”.
Son múltiples las transacciones bancarias que, con cuentagotas, logró el joven barranquillero. En la nueva documentación en poder de SEMANA, se ven colillas por varias cifras de 1, 2 y 3 millones de pesos.
En las mismas conversaciones, Trespalacios manifestó que tiene pruebas del entramado de las Guerrero, anticipó que tomaría venganza y expuso un chat con Verónica para quejarse de que no le había vuelto a responder: “Hola, Vero. ¿Cómo vas? ¿En algún momento me vas a contestar?”. Para ese momento, ella no le escribió mensajes ni a él ni a los empresarios que entregaron plata para los proyectos.
Este hombre también intentó hacer carrera por fuera del margen de las Guerrero y usó fotografías con altos funcionarios del Gobierno Petro para dar cuenta de su cercanía con la Casa de Nariño, según los testimonios de un empresario que lo conectó con alcaldes de Cesar, Bolívar y Norte de Santander para ser beneficiados con granjas solares: “Él pidió 35 millones de pesos para hacer estudios y lograr los programas para los municipios. Tres alcaldes le dieron esa plata, y él no respondió por nada. Eso sí es un robo”.
Piñata en MinInterior
Otro capítulo de este escándalo se escribió en el Ministerio del Interior, pues los empresarios denunciaron que las Guerrero se encargaron de promocionar proyectos para la instalación de cámaras de seguridad a través del Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Fonsecon). Hay un nuevo chat entre Verónica Guerrero y uno de los contratistas que se disputaba el millonario fortín y que expondría la influencia de ellas en el Ejecutivo, pese a que no tenían labores institucionales.
Él le comentó a Guerrero: “Buenos días. El proyecto de cámaras, el que está revisando, está pidiendo que la Alcaldía ponga un CDP (certificado de disponibilidad presupuestal). ¿Cómo se arregla eso allá en el Ministerio?”. La mujer comentó: “Holis. El Ministerio da el 100 %. Anoche me dijo la negra (en presunta referencia a Juliana Guerrero) que ya está en mesas para salir”. Él alegó: “Sí, pero el técnico de la revisión está pidiendo un CDP de la Alcaldía”. Guerrero le dio un parte de tranquilidad: “No entiendo. Déjame preguntar porque no sé. ¿Quién es el técnico? Mañana tienen comité para sacar eso a las 3 p. m. Voy a pedir que la directora hable con él y le pregunte”.
En otros chats, dio cuenta de que Juliana Guerrero estaba haciendo gestiones en pro de la negociación que se pactó a finales de 2024.
¿Qué viene?
Los empresarios que le suministraron información a SEMANA temen por su vida y responsabilizaron a las Guerrero de cualquier acontecimiento que los afecte a ellos y sus familias.
Por su parte, la Fiscalía anunció que revisará las pruebas publicadas por esta revista y pondrá la lupa sobre las actuaciones de las mujeres y David Trespalacios en el Gobierno Petro.
Juliana Guerrero, luego de las revelaciones de SEMANA, presentó su carta de renuncia a la Universidad Popular del Cesar, informó que es inocente y anunció que está dispuesta a colaborar con la Justicia. Su hermana Verónica guarda silencio ante las publicaciones.
La posición de Gustavo Petro frente a las revelaciones también causó revuelo. Su defensa de las Guerrero dividió a la izquierda y complicó su reputación en el Pacto Histórico, a pocos días de salir de la Casa de Nariño.