La industria automotriz colombiana recibió positivamente el nuevo proyecto de decreto del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que busca atraer inversión extranjera para fomentar el ensamblaje de vehículos electrificados en el país.

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El Gobierno Nacional exonerará de aranceles la importación de maquinaria y herramientas para multinacionales que instalen plantas de ensamble o líneas piloto, impulsando la producción local. Como medida complementaria, se autorizará un cupo anual de 20.000 vehículos electrificados con un arancel preferencial del 5 % durante 2026 y 2027.

Sin embargo, el respaldo llega acompañado de advertencias: seguridad jurídica, mayores incentivos y ajustes regulatorios aparecen como factores determinantes para que la estrategia logre convertirse en inversión real.

La posición fue planteada por la Asociación de Concesionarios de Automotores (Aconauto), gremio que considera que la iniciativa representa una oportunidad para fortalecer la industria nacional, aunque todavía enfrenta importantes retos para competir frente a otros mercados latinoamericanos.

El proyecto contempla beneficios para ensamblar vehículos eléctricos de batería (BEV), híbridos enchufables (PHEV), híbridos completos (FHEV) y vehículos eléctricos de autonomía extendida (E-REV), excluyendo los híbridos ligeros.

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Además, permitiría importar componentes sin aranceles para operaciones SKD (Semi Knock Down), esquema donde los vehículos llegan parcialmente desarmados para completar su ensamblaje local.

El futuro automotor colombiano vuelve a ponerse sobre la mesa. Foto: Getty Images

Precisamente allí aparece una de las principales discusiones. Mientras el esquema tradicional colombiano funciona bajo modelos CKD (vehículos completamente desarmados, con niveles mínimos de integración local cercanos al 35 %), la nueva propuesta plantea integraciones mucho menores, cercanas al 8 % hacia 2030, concentradas principalmente en componentes de menor complejidad tecnológica y utilización intensiva de mano de obra nacional.

Pedro Nel Quijano, presidente ejecutivo de Aconauto, considera que el proyecto representa una señal positiva para la reindustrialización, aunque advierte que todavía existe un largo camino regulatorio antes de que grandes multinacionales consideren instalar operaciones productivas en Colombia.

Durante los últimos años, las ventas de vehículos electrificados registraron cifras récord impulsadas por menores aranceles, beneficios tributarios y mayor entrada de fabricantes asiáticos.

Sin embargo, ese crecimiento comercial todavía depende ampliamente de importaciones, pues Colombia mantiene una capacidad limitada de producción local.

Desde el sector también aparecen comparaciones regionales. Países como México, Brasil y Argentina desarrollaron cadenas productivas automotrices donde la integración local puede oscilar entre un 75 % y un 85 %, permitiendo mayores niveles de exportación, generación de empleo industrial y desarrollo de proveedores nacionales.

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Aconauto también advierte que Colombia no debería repetir errores del pasado. El gremio señala que políticas excesivamente proteccionistas, barreras técnicas y restricciones comerciales terminaron reduciendo competitividad, limitando oferta y afectando el desarrollo industrial automotor.

El interrogante de fondo plantea una encrucijada estratégica de largo plazo para la economía nacional. La gran incógnita radica en si el país se limitará a reactivar sus líneas de producción para abastecer el mercado local, o si logrará consolidar una infraestructura técnica y logística con la competitividad necesaria para insertarse con fuerza en las cadenas mundiales de valor del sector automotor.