Al correo personal de Cristian Herrera, periodista asesinado en Cúcuta, llegaron dos mensajes de la Fiscalía esta semana. Como si estuviera vivo, el ente de investigación pretendía notificarlo: dos denuncias que instauró por amenazas de muerte en 2023 y 2026 se empezarían a tramitar 112 días después de su crimen.

SEMANA accedió a los mensajes que emitió el comunicador y que, aparentemente, no fueron atendidos en su momento por las autoridades: describió escenas en las que supuestas estructuras criminales de esa ciudad lo sentenciaban a muerte y alertó sobre los artículos periodísticos que levantaron ampolla, incluyendo reportes sobre crímenes y nexos de corrupción. Hay molestia entre el círculo cercano del fallecido por el actuar de la Fiscalía. Se presume que el Estado no lo blindó y se cuestiona la demora de la investigación para dar con los responsables intelectuales de su homicidio.
