Las elecciones al Congreso del 8 de marzo en Nariño configuraron un nuevo escenario político en el departamento, en el que distintos sectores señalan al gobernador Luis Alfonso Escobar Jaramillo como uno de los principales beneficiados de la jornada electoral.
Escobar Jaramillo llegó a la Gobernación con el aval del Pacto Histórico, AICO, el Partido Verde, organizaciones de Consejos Comunitarios y otros sectores del progresismo. En ese contexto, durante el proceso electoral se planteó que debía respaldar a candidaturas cercanas a esas fuerzas políticas.
En la Cámara de Representantes, el Pacto Histórico obtuvo tres curules. Dos de ellas corresponden a Rosita Guevara y Cristian Palacios, candidaturas que, según se ha señalado en el ámbito político regional, contaron con apoyo del mandatario departamental.

A estos resultados se suma la curul lograda por la alianza entre el Partido Verde y AICO, con la votación obtenida por Alejandra Abásolo, quien fue asesora en el despacho del gobernador.
En el Senado, el Pacto Histórico mantuvo la curul de Alberto Benavides. También se ha mencionado la existencia de acuerdos programáticos con Eduardo Enríquez Caicedo, quien pasó del sector conservador al Partido Verde.
AICO, por su parte, obtuvo la curul indígena con el taita Jesús Cuasapud. A ello se suma la curul de paz alcanzada por el padre Arnulfo Mina, considerado cercano al mandatario departamental.
En el caso de Benildo Estupiñán, quien no logró una curul, se registró una votación superior a los 54 mil votos. Ese resultado, según análisis políticos regionales, influyó en la distribución de apoyos en el Pacífico nariñense y en el desempeño de otras candidaturas de partidos como La U, Cambio Radical y el Liberal.
En la circunscripción afrodescendiente fueron elegidos Óscar Benavides y Anyela Viviana Guanga, ambos de Tumaco y vinculados a procesos de Consejos Comunitarios.
Con estos resultados, Nariño quedó con 12 congresistas: cuatro senadores y ocho representantes a la Cámara. De ese total, diez pertenecen a sectores cercanos al progresismo y dos al Partido Conservador. Según distintos sectores políticos, esta configuración podría incidir en las próximas dinámicas electorales nacionales.
