La Fábrica de Licores de Antioquia volverá a estar bajo la lupa de la Superintendencia Nacional de Salud. Este lunes 24 de agosto se reactivaría la auditoría que busca establecer si durante la administración del exgerente Esteban Ramos Maya hubo irregularidades en la contratación y en el manejo de recursos de la empresa.
El proceso había quedado temporalmente frenado por una decisión judicial, pero el plazo de suspensión está próximo a terminar. Con su vencimiento, la Supersalud podrá continuar con las actuaciones que había iniciado frente a la FLA.
El origen de la revisión está en varios requerimientos de información que la entidad asegura haber hecho a la fábrica y que, según su versión, no fueron atendidos de manera oportuna. Entre los documentos que están en el radar de los investigadores aparecen los relacionados con cajas menores, gastos de representación y movimientos realizados mediante tarjetas de crédito.

La auditoría también busca verificar una denuncia ciudadana que puso sobre la mesa un señalamiento más delicado: el supuesto uso de dineros públicos para financiar fiestas privadas.
El caso ya trascendió el ámbito administrativo. La Supersalud remitió información a la Procuraduría y a la Fiscalía para que determinen si hubo una eventual obstrucción a las labores de vigilancia y si existen responsabilidades de carácter disciplinario o penal.
