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| 12/15/2018 5:06:00 PM

Roma, la película que reabrió la discusión sobre la forma de ver cine

La decisión de Alfonso Cuarón de poner a ‘Roma’ en manos de Netflix reabrió el debate entre las salas de cine y las plataformas. Las exhibidoras le hacen el feo y los cinéfilos reniegan por la forma de verla.

Alfonso Cuarón y Roma: la película detrás de una película Alfonso Cuarón hizo ‘Roma’ en blanco y negro, y la filmó en formato de 65 milímetros. Por esta razón, los puristas dicen que es un despropósito no verla en pantalla gigante. Foto: 123RF montaje: semana

Christopher Nolan, el director de Dunkerque, aprovechó una entrevista para perturbar: “¿A quién le importa Netflix? No es más que una moda”. Luego dispararía otras frases que tenían como blanco la plataforma de entretenimiento. Hizo daño.

Como si representara a gran parte de la industria, el realizador apuntó hacia las producciones que la gente ve en streaming y dijo que no podían calificar como cine: “Una película debe ser producida en un estudio y exhibida en los teatros”. Sin embargo, al poco tiempo Nolan se arrepintió por la forma agresiva como había dicho las cosas, pero aclaró que su parecer se mantenía intacto.

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Era un encontrón más entre el cine tradicional y la nueva forma de consumir películas. Una resistencia que, aunque se mantiene, cada vez parece tener menos integrantes: nombres ilustres como Martin Scorsese, Woody Allen y los hermanos Coen han cedido ante las ofertas de las nuevas plataformas, que saben que así podrían dejar de ser consideradas marginales. Aquel episodio tuvo lugar hace un año y entonces, entre tantas cosas, Nolan también dijo algo que por estos días ha vuelto a retumbar: “Esta política de Netflix descerebrada de que hay que lanzar y exhibirlo todo de manera simultánea, obviamente perjudica la proyección en salas”.

Cine Colombia, la gran distribuidora y exhibidora del país, no proyectará ‘Roma‘. Los colombianos solo la podrán ver en las salas alternas como Cine Tonalá o Cinemanía Bogotá.

Y retumba y es oportuna por Roma, la película de Alfonso Cuarón, estrenada este viernes 14 a nivel mundial y que proyectaron unas pocas salas de cine antes de salir en Netflix. Ese tema tal vez no tendría mayor importancia si la crítica, casi al unísono, no la considerara la mejor película del año, una auténtica obra maestra. Por ejemplo, el temido crítico español Carlos Boyero dijo: “Cine hermoso y puro (...) En ‘Roma’ todo suena a verdad, su formidable lenguaje visual sirve para expresar con complejidad sensaciones y sentimientos”.

En 2016, el director mexicano decidió hacer esta película casi biográfica sobre su infancia y, especialmente, sobre Libo (Cleo en la película), la empleada doméstica indígena que lo crió y que le sirve de pretexto para mostrar las complejidades de una familia burguesa y un retrato de México en los años setenta. Un país marcado por la masacre de Corpus Christi (1971), en la que paramilitares ejecutaron a unos 120 estudiantes durante una marcha.

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Y ya en plena posproducción apareció Netflix como socio para distribuirla, lo que a Cuarón le sonó porque creía que por su formato en blanco y negro, además en español y en mixteco, dificultaría su distribución. La película tuvo algunos cambios en el sonido y ajustes en el color para acomodarla a la plataforma. ¿Quién renuncia a la posibilidad de que 130 millones de espectadores de 190 países vean su trabajo?

Pero en abril, antes del Festival de Cannes, Roma tuvo un traspié: Netflix anunció que no estaría en ese certamen. Explicó que a diferencia de 2017, cuando sí participó, los organizadores se acogieron a la ley de exhibición francesa, que ordena proyectar las películas en salas de cine antes que en plataformas. Y, además, tendría que esperar tres años para mostrar las películas en VOD (Video on Demand). Sin embargo, hoy las cabezas del certamen de cine más importante del mundo estarían buscando una solución: el poder de Netflix, Amazon y similares no puede subestimarse.

El Festival de Venecia, en septiembre, dio un gran campanazo. Roma ganó el León de Oro como mejor película y recibió siete minutos de aplausos. Igual, se oyeron críticas para la organización por la misma idea: “Si no está antes en salas, que no participe”.

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Además, recientemente obtuvo tres nominaciones a los Globos de Oro (Mejor película en lengua extranjera, Mejor guion y Mejor director). A los Goya también aspira a mejor producción Iberoamericana, y en los premios Óscar, en febrero, debería estar entre las favoritas.

¿Qué pasó esta vez? Cuarón quería que Netflix exhibiera su película en salas determinadas, en un número de días y en fechas específicas. Así, Roma cumpliría los requisitos para pelear los galardones de la Academia. La plataforma aceptó y cambió su filosofía de no estrenar antes.

Alfonso Cuarón, con esta película extraordinaria, tal vez sin proponérselo podría haber marcado un antes y un después de la industria.

Sin embargo, en varios países ha tenido una presencia reducida en teatros, y en el propio México las dos grandes cadenas, Cinepolis y Cinemex, no la proyectaron, por lo que solo salió en 97 salas de todo el país. Cuarón mismo lamentó el hecho en una entrevista en el diario El Universal: “Les ofrecimos la película, el modelo de negocio del cine está cambiando, pero ellos querían una ventana más grande”.

El director hace referencia a que los exhibidores la querían más tiempo en salas, y como ellos han estipulado siempre, mínimo 90 días después de su estreno debe ir en otras plataformas. Netflix había dado máximo tres semanas.

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Por la misma razón en España, por ejemplo, solo la exhibieron en cinco salas y Colombia no se quedó atrás: Cineco, la gran distribuidora y exhibidora del país, no la mostrará y los espectadores solo la pueden ver, desde el jueves pasado, en Cine Tonalá, Cinemanía, Cinema Paraíso, el Museo de Arte Moderno de Medellín, el Centro Colombo Americano de Medellín, la Cinemateca Museo La Tertulia y la Cinemateca del Caribe. 

Pero no solo este debate surge alrededor de Roma. El otro, que nunca termina, tiene que ver con la forma como la gente consume hoy películas. Para muchos es un desperdicio ver Roma en un lugar distinto a una sala de teatro, pues su formato de 65 milímetros, como explica el crítico Samuel Castro, implica una calidad de imagen superior, con gran diferenciación entre los grises. Y no todos los televisores logran esa alta definición y calidad de imagen.

Peter Travers, el analista de Rolling Stone, también dice que esta maravilla nunca se verá igual de bien en una casa que en la penumbra de un teatro, pero que la calidad de una obra “no debe estar comprometida por cómo o dónde la vemos y esta sí que es una verdadera obra de arte”.

Alfonso Cuarón, con esta película extraordinaria, tal vez sin proponérselo podría haber marcado un antes y un después de la industria. Roma, por ambas razones, parece destinada a hacer historia.

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