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| 9/11/2019 7:39:00 AM

Me decían que con el fútbol "no iba a llegar ni a Montería”: Leicy Santos

La jugadora de fútbol, 10 de la selección Colombia y ganadora de la medalla de oro de los Juegos Panamericanos cuenta cómo logró pasar de jugar en las calles de San Sebastián (Córdoba) a debutar en el Atlético de Madrid.

“Mi mamá no me apoyaba y me dijo que el fútbol no me iba a hacer llegar ni a Montería”: Leicy Santos Me decían que con el fútbol "no iba a llegar ni a Montería”: Leicy Santos Foto: Archivo particular

Por: Ana María Sánchez Castro*

Cae la tarde en San Sebastián (Córdoba) y Leicy Santos, una niña de once años, se prepara como es costumbre para jugar el picadito de las cuatro de la tarde con su hermano y sus amigos justo al frente de su casa. Su papá la observa con detenimiento junto a su compadre mientras se toman unas cervezas. El amigo le aconseja que lleve a Leicy a Bogotá para que se pruebe en equipos de fútbol, pues había reconocido la calidad de sus jugadas.  

Hoy tiene 23 años, estuvo sus últimos días en Bogotá antes de llegar al Atlético de Madrid, el Club que por tres años consecutivos, desde el 2016, ha ganado la liga femenina española. Es la primera vez que una colombiana llega al equipo colchonero, a pesar de ello, Leicy no quiere pensar en la presión y prefiere enfocarse en sí misma, su objetivo es disfrutar y abrirse un espacio en el equipo español.

Y así lo empezó a demostrar el pasado sábado 7 de septiembre, cuando debutó al minuto 52 en el partido en que su nuevo equipo le ganó por un gol al Sporting de Huelva. Debutar en el Atlético de Madrid era algo impensado en 2009, cuando tenía que usar los guayos apretados que le regaló su primo durante los primeros meses que estuvo buscando suerte en la fría capital colombiana.

Leicy Santos es la 10 de la selección Colombia, ganadora de la medalla de oro de los recientes Juegos Panamericanos disputados en Lima y gran figura de Independiente Santa Fe, con quien logró ganar el primer título del fútbol profesional femenino en Colombia marcando un gol en la final contra el Atlético Huila ante un estadio lleno de hinchas. A pesar de sus logros, Leicy recuerda con especial cariño el día que ganó su primer premio en San Sebastián: un pollo asado con gaseosa.

En medio de sus compromisos previos al viaje a España Leicy entra a una papelería en el norte de Bogotá y saca unas fotocopias, después usa su celular para escanear un documento y mientras lo envía al club español cuenta que ese papel es realmente importante, tanto, que sin él no podría seguir con los trámites para unirse al equipo. A pesar de su tranquilidad se le nota la emoción y la ansiedad por llegar a cumplir su sueño, una vez envía el documento, se dispone a contarnos sobre su vida y su carrera futbolística antes de tomar el vuelo que tal vez le cambie la vida.

SEMANA: ¿Cuénteme de la época en que empezó a jugar fútbol en San Sebastián, el corregimiento de Córdoba donde nació?

Leicy Santos: Me la pasaba detrás de mi hermano buscando la oportunidad para que me dejara jugar con sus amigos. Todos los días jugaba, no había una tarde que no jugara el picadito de las 4 de la tarde al frente de la casa, siempre tuve el balón en mis pies. En esa época fui a torneos de microfútbol con un equipo de Lorica, jugué torneos inter-colegiados, también jugué con el colegio y en los torneos que organizaba el pueblo.

Yo era la única niña en los torneos. A veces hacían torneos de mujeres, pero imagínate una niña de 11 años jugando con mujeres que ya tenían hijos. Mi infancia en San Sebastián fue bastante linda, la disfruté mucho, fui muy feliz. Mi mamá era la única que no estaba de acuerdo con que jugara, pero mi papá y mi hermano siempre me apoyaron.

SEMANA: ¿Cuál es el mejor recuerdo en el inicio de su carrera?

L.S.: Cuando gané un torneo por primera vez en el pueblo y me gané un pollo asado con gaseosa. Ese fue el momento más lindo, porque no importaba el premio, sentía satisfacción, estaba muy feliz por haber ganado algo por primera vez.

También recuerdo el día en que mi papá estaba afuera de mi casa con su compadre tomándose una cerveza y yo estaba jugando con mi hermano y sus amigos al frente de la casa. Ese día el compadre le recomienda a mi papá que me mande a probar a un equipo de Bogotá.

Otro recuerdo que tengo es cuando se llenaba el polideportivo del pueblo, unos me decían que jugaba mucho, otros me criticaban porque era la única niña.

   
SEMANA:  ¿Se sintió estigmatizada de niña por ser mujer jugando con hombres?

L.S.: Una vez estaba jugando la final del campeonato en mi pueblo, yo era la única niña, estaba caliente el partido y un niño me pega. Yo me caigo y me raspo, y un señor empieza a decir “eso dale duro, ella no debería estar jugando”, fue despectivo y me dijo cosas fuertes. Esa vez me sentí mal por ser la única niña que estaba jugando, sabía que él no era la única persona que estaba pensando eso.

SEMANA:  ¿Siempre tuvo claro que quería ser futbolista?

L.S.: Siempre, yo no tenía un plan b, nunca lo dudé y siempre estuvo en mi cabeza, siempre le dije a mis papás que quería ser futbolista. Ellos no tenían ni un poco de fe, mi mamá no me apoyaba y me dijo que el fútbol no me iba a hacer llegar ni a Montería. Ese fue un momento duro. Sin embargo, yo le dije a mi mamá que la iba a sacar adelante con el fútbol y que iba a ser futbolista profesional.

SEMANA:  ¿Cómo es la experiencia de jugar con hombres?

L.S.: Tu sabes que tienes que ser más fuerte porque o si no te la montan. Jugar con hombres permite que la mujer crezca futbolísticamente, que sea más rápida y se fortalezca mentalmente, con un hombre no te puedes molestar cuando te abre el brazo o te pega, porque al final es un juego y los niños tienden a ser más bruscos. A mí me sirvió mucho, a veces se molestaban cuando les hacía alguna jugada, entonces le entraban más fuerte a uno.
Es importante que desde pequeños los niños tengan en la cabeza que las niñas también pueden jugar fútbol. A mí me parece que eso ayuda mucho hasta cierta edad, porque más adelante se llega a una edad donde los niños físicamente y por naturaleza, tienden a sacarnos ventaja.

SEMANA:  ¿Qué personaje es su referente o la inspira?

L.S.: Lionel Messi, cuando lo vi por primera vez en el mundial de Alemania 2006. Él entró a jugar y mi hermano me dijo “ponle cuidado a este que va a entrar”. Entra ese enano y empieza a driblar, a hacer de las suyas y a jugar increíblemente bien. En ese momento me inspiró, lo empecé a seguir.
La gente cercana en Lorica me decía que para jugar fútbol tenía que ser alta, eso para mí era un problema porque yo soy chiquita, entonces Messi me impulsó, “mira ese enano y mira cómo juega”.

SEMANA:  ¿Quién fue Pedro Rodríguez en su carrera?

L.S.: Él fue el que me descubrió. Gracias a Pedro estoy acá. Cuando nos conocimos tuvimos una conexión muy grande, él es una persona muy linda, siempre me apoyó, creyó en mí y me llevó a soñar. Pedro sabe mucho de fútbol, pero más allá de eso, me puso a soñar a mí y a mi familia. Fue la primera persona que me dijo que yo iba a ser la mejor jugadora de Colombia, me dijo que si trabajaba podía estar en Europa cuando quisiera.
No tengo palabras para describir lo que Pedro es para mí porque es una persona increíble que me aportó mucho. Estuve 6 años en el club Besser cuando llegué a Bogotá, todo el tiempo becada, y él me regaló la primera cama que tuve en Bogotá, era de su hijo.

SEMANA:  ¿A parte de su familia cercana y Pedro, quiénes la apoyaron?

L.S.: En el 2009, cuando tenía 13 años, me vine a Bogotá con un compadre de mi papá que se llama Cesar Correa, él fue mi papá durante 6 meses. César me llevó a vivir a su casa y me llevaba todos los días al entrenamiento, fue mi ángel, me cuidó, me dio su amor paterno, siempre voy a estar agradecida con él. Cesar me impulsó y me enseñó a ser disciplinada y constante. Él, mis entrenadores Juan Carlos Sarria y Andrés de Besser y amigas como Gabriela Huertas quien me regaló mis primeros guayos, fueron fundamentales en mi carrera.

SEMANA:  ¿Qué significa Santa Fe para usted?

L.S.: El equipo que me abrió la puerta al fútbol profesional y que desde el día uno me entregó cariño, amor y sentimiento hacia esa camiseta, es mi casa. Me siento cómoda y feliz cuando estoy ahí y cuando comparto con mis compañeras y con la gente de la oficina. Santa Fe creyó en mí. A César Pastrana, el presidente de ese momento, le agradezco mucho el cariño que me brindó, ha sido una persona excepcional.


SEMANA:  ¿Cómo vivió el proceso de la primera liga de fútbol femenino en Colombia y el primer triunfo de Santa Fe?

L.S.: Justo en ese año (2016) yo me iba a ir de Colombia, me iba a ir a Europa a jugar a cualquier equipo, a probar, pero me dijeron que al parecer iba a haber Liga. César Pastrana apoyó y siempre ha apoyado el fútbol femenino, pero Diego Perdomo fue fundamental. En ese momento él era el presidente de la Dimayor, el básicamente creó la Liga.
Según mi punto de vista el proceso fue muy corto. Se hizo de la nada, y ninguna de nosotras nos esperábamos que la liga profesional saliera tan pronto, pero fue una felicidad muy grande saber que íbamos a tener liga local. El primer año fue todo un éxito, me ilusioné y me emocioné mucho.

SEMANA:  ¿Qué le mejoraría a la liga femenina?

L.S.: Muchas cosas, hay que estructurarla mejor. Hay que hacer una liga más competitiva con pocos equipos porque así el nivel de exigencia, de los equipos y de las jugadoras va a ser mejor. Van a jugar las mejores. No sé qué liga en el mundo tiene tantos equipos como los tiene la liga femenina aquí en Colombia, la verdad eso me parece absurdo.
El hecho que sea una liga de dos o tres meses, no es viable ni para ellos, ni para nosotras como jugadoras, ni para los sponsors. Ni siquiera para la gente porque la gente olvida rápido. El primer año fue un boom, pero pasaron seis meses sin competencia y a la gente se le olvida.

SEMANA:  ¿Qué cree que puede cambiar ahora que son ganadoras de los Panamericanos?
L.S.: Cuando ganamos la de oro el apoyo de Colombia fue muy grande, tocamos el corazón de los colombianos y debemos aprovecharlo. Creería que van a hacer una liga el próximo año que dure más, las condiciones de las jugadoras van a cambiar y que la liga va a crecer.
En cuanto a la Selección, ahora nosotras no tenemos más torneo hasta la Copa América. Creería que la selección no va ser botada como ha sido durante ocho años, después que se acababan los torneos no nos volvíamos a ver. Nosotras seguramente vamos a exigir estas cosas, porque si no pasa, vamos a salir otra vez a hablar, a exigir y a decir las cosas que no están bien, así funciona. Cuando ganas tienes la posibilidad de exigir, nosotras lo que queremos es que todos trabajemos juntos para que el fútbol femenino colombiano crezca, ese es nuestro único objetivo.

SEMANA:  ¿La han tratado mal por ser una mujer que juega al fútbol?
L.S.: Nunca he sufrido de malos tratos por parte de la gente, en Santa Fe al contrario, su hinchada ha sido muy especial conmigo, me pedían que no me fuera porque era una leona de corazón. Es un gran contraste, las personas han evolucionado mucho frente al tema, en Colombia la cultura va cambiando.
Un día me subí a un taxi y el conductor me dijo que el fútbol no era para mujeres, pero la verdad nunca he escuchado directamente algo malo. En cuanto a directivos del fútbol el único fue el señor Camargo.

SEMANA:  ¿Cuál es su sueño, qué la mueve?

L.S.: Yo trato de vivir mi día a día y de enfocarme en lo que estoy haciendo. Siempre he tenido en mi cabeza que quiero ser la mejor, no sé hasta dónde llegaré, tal vez mi sueño es ser la mejor futbolista del mundo, pero la verdad no lo pienso.
Quiero ir a Europa a hacer mi propia historia, escribirla, vivirla y jugar. Ojalá gane muchos títulos con el Atlético de Madrid, espero adaptarme rápido. Lo que sea que logre estaré satisfecha de haber decidido ser futbolista profesional.

SEMANA:  ¿Qué tanta presión tiene Leicy de llegar al mejor club femenino de España?
L.S.: Ufff, más allá de presión yo trato de enfocarme en mí, lo que logre lo haré por mí, por mi familia, porque amo el fútbol y porque me apasiona jugar.
Con este gran paso les estoy abriendo la puerta a las jugadoras colombianas, y quiero ir a disfrutar, ir a aprender, sé que el Atlético de Madrid me va a exigir mucho a nivel deportivo. A nivel personal cambiar de vida y cambiar de cultura me va a ayudar a crecer mucho. Estoy tratando de llevar las cosas con calma, tengo mucha ansiedad de llegar, de jugar y estar ahí con el equipo, adaptarme rápido y ganarme un lugar. Pero paso a paso.

SEMANA:  ¿Qué ha pensado hacer en el futuro?
L.S.: Tengo una empresa de mantequilla de maní y almendras que se llama Cacahuates, es con una socia y me gusta mucho ese tema. En este momento me estoy dedicando 100% al fútbol, pero apenas se acabe mi carrera, trabajaré en mi empresa. Además, quiero terminar Gerencia Deportiva, carrera que estoy haciendo en la universidad Sergio Arboleda, con el objetivo de seguir contribuyendo al desarrollo del fútbol.

*Estudiante de la maestría en periodismo de la Universidad del Rosario, SEMANA y RCN.


  

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