El uso de la IA en todas las disciplinas es cada vez más común gracias a los diferentes beneficios que la tecnología ofrece, especialmente para facilitar tareas que en algún momento fueron complicadas.
Sin embargo, a falta de un control sobre su uso, expertos aseguran que puede involucrar a muchos en un laberinto legal para el que muchos no están preparados.
Para la firma Ávila Arias & Asociados, este no es un problema puramente tecnológico, sino una crisis de gobernanza jurídica. “Estamos viendo empresas que operan con herramientas de 2026 bajo estructuras legales de 2010. Ese vacío es donde hoy se pierde el patrimonio”, advierte Andrés Ávila Ávila, socio director de la firma.
Es por esto que tener una protección corporativa es fundamental para afrontar los retos de la inteligencia artificial.

De acuerdo con la firma, estos son los elementos que se deben tener en cuenta para lograr la protección corporativa.
- Compliance y gestión del riesgo (El fantasma del “Shadow AI”): No es solo una cuestión de ética; es la realidad de equipos usando plataformas no supervisadas. Un descuido aquí no solo filtra datos, sino que genera sanciones regulatorias que pueden paralizar la operación y la reputación de una marca en cuestión de horas.
- Derecho corporativo y activos desamparados: Muchas empresas están creando software o contenido mediante IA sin notar que, bajo la ley actual, podrían no ser los dueños de lo que producen. Sin una arquitectura contractual que defina la propiedad intelectual del algoritmo, el valor comercial de la innovación queda en el limbo legal.
- Gestión de cartera ante la “identidad sintética”: Los procesos de cobro tradicionales se están enfrentando a deepfakes y suplantaciones tan sofisticadas que autorizan pagos a cuentas erróneas. La recuperación de activos hoy exige una trazabilidad jurídica blindada que verifique quién está realmente al otro lado de la transacción.
- Riesgos fiscales por error algorítmico: Confiar ciegamente en reportes tributarios automatizados puede ser una trampa legal. Un cálculo errado por un sesgo en la IA puede derivar en multas administrativas masivas durante una fiscalización técnica, donde el contribuyente es el único responsable ante la autoridad.
- Defensa patrimonial frente al rastro digital: En un entorno de transacciones automatizadas de alta frecuencia, el riesgo de que fondos de origen ilícito se mezclen con el patrimonio lícito es real. La debida diligencia ya no es solo documental; ahora debe ser forense para proteger a la empresa de ser vinculada injustamente en procesos de extinción de dominio.










