El pasado viernes, durante la rueda de prensa en el Banco de la República, en la que se dio a conocer el incremento de 100 puntos básicos en las tasas de referencia, ante el aumento de las expectativas de inflación en el futuro, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, hizo otro anuncio: la reducción en el precio del galón de gasolina que había hecho el Gobierno ya no sería de 300 pesos, sino de 500 a partir del primero de febrero.

Para algunos, es una medida populista, en medio de las elecciones y en un contexto en el cual el principal desafío de Colombia son las cuentas fiscales, que se han venido deteriorando.
Sin embargo, todo indica que no será la primera y única reducción en el precio de este combustible y que, por el contrario, habrá nuevas disminuciones en su valor, para llevar el balance del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) a cero al final del año.

Un análisis de Corficolombiana plantea el papel del fondo y cómo se ha manejado por parte de los últimos gobiernos, y advierte que se ha movido entre su propósito de mecanismo estabilizador y el uso político que le han dado.
“Aunque el FEPC fue concebido para ahorrar en periodos de bonanza y amortiguar choques externos, en la práctica ha operado como un mecanismo persistente de desacumulación más que de estabilización”, dice la entidad.
Explica que entre 2016 y 2025, el fondo acumuló un déficit de 85 billones de pesos, de los cuales 68 billones corresponden al periodo 2022-2025. Al tercer trimestre de 2025, la actual administración habría pagado cerca de 65 billones del déficit del FEPC, de los cuales 51 billones corresponden a déficit generado durante este mandato.

Los ajustes en los precios de la gasolina (6.000 pesos) y del diésel (1.700 pesos), junto con una menor tasa de cambio y precios internacionales más bajos, han permitido una reducción progresiva del déficit, que pasó de 37 billones en 2022 a un estimado de 3 billones en 2025, “consistente con un superávit en el cuarto trimestre, el primero en cuatro años”, señala Corficolombiana. Los estimativos son así: en el último trimestre de 2025 el balance habría dejado de ser deficitario y pasaría a terreno positivo, con un saldo a favor correspondiente a 0,4 billones de pesos, resultante de un déficit de 1,5 billones en diésel y un superávit de 1,9 billones en gasolina.
De acuerdo con sus cálculos, en la actualidad la gasolina se paga 4.000 pesos por encima de su referencia internacional, mientras el diésel continúa subsidiado en alrededor de 1.500 pesos, generando un superávit en las cuentas del FEPC.

Es, precisamente, en este contexto, en el que el Gobierno anunció una reducción de 500 pesos en el precio de la gasolina en febrero. “Bajo este ajuste y suponiendo precios locales constantes, junto con una tasa de cambio promedio de 3.700 pesos y una referencia Brent del petróleo cercana a 59 dólares, estimamos que el FEPC acumularía un superávit de 6,2 billones en 2026”, señala el informe. Afirma que la apreciación del peso colombiano y la reducción en el precio internacional del petróleo, registrando un promedio de 63,8 dólares por barril en lo corrido de enero, han llevado a que los precios internacionales de la gasolina y el diésel, medidos en pesos, se encuentren en mínimos desde 2021. “Una TRM por debajo de 3.800 pesos y un Brent cercano a 60 dólares reducen de manera significativa las presiones sobre el Fondo, dado que, por una parte, disminuyen el precio de referencia internacional en pesos, lo que amplía el diferencial positivo de la gasolina y fortalece el resultado superavitario del Fondo.
Ante la volatilidad de los mercados, Corficolombiana estima que, por cada dólar adicional en el precio del Brent, el superávit se reduciría en cerca de 500.000 millones de pesos, y por cada 100 pesos de aumento del tipo de cambio, caería en alrededor de 850.000 millones de pesos.

De acuerdo con los estimativos de Corficolombiana, la medida de reducir en 500 pesos el precio de la gasolina tendría un efecto marginalmente desinflacionario —inferior a 0,1 puntos porcentuales—, e implicaría un costo cercano a 940.000 millones, representados en un menor superávit del Fondo.
Ante la decisión del Gobierno nacional de realizar más disminuciones, Corficolombiana se pregunta si existe espacio para reducir más el precio de la gasolina de manera responsable. “La respuesta es que esto nuevamente iría en contra del principio básico del FEPC. De hecho, este escenario favorable puede desvanecerse rápidamente ante choques externos. Solo en los últimos días el Brent repuntó hacia 70 dólares desde 63 dólares una semana atrás, nivel que, de mantenerse, eliminaría el superávit esperado, evidenciando la fragilidad del equilibrio actual”.
Y afirma el estudio: “La fijación de los precios de los combustibles ha respondido más a consideraciones políticas que a la fórmula paramétrica establecida en la reglamentación del FEPC, el camino deseado para su propósito. De haberse aplicado esta fórmula, el déficit del FEPC habría sido 28 billones de pesos menor entre 2016 y 2025, con la mayor parte del ahorro concentrada en 2022–2025 (21 billones de pesos)”.
Asegura el análisis que, si se aplicara el esquema definido por la fórmula, la gasolina podría reducirse en 2.900 pesos, “siempre que el precio del diésel aumentara 1.650 pesos, lo que permitiría un superávit del FEPC de 3,7 billones de pesos en 2026. No obstante, si no se aumenta el precio del diésel, el margen para reducir la gasolina, manteniendo el mismo superávit, se limita a 1.326 pesos.
Concluye el informe planteando una discusión en torno a los precios de los combustibles y su política de fijación. “El próximo gobierno debería decidir si restablecer una fijación de precios basada en una regla técnica de ajuste automático, corrigiendo los subsidios cruzados y evitando reducciones discrecionales que trasladen nuevamente presiones fiscales hacia el futuro, o eliminar la figura del FEPC, cerrando definitivamente la brecha entre los precios internos y las referencias internacionales”.









