La rebaja en el precio de la gasolina, en 500 pesos, aplicada para marzo, según indicación del Ministerio de Minas y Energía y de Hacienda, puso a la entidad que dirige Edwin Palma a inspeccionar para verificar el cumplimiento de la medida.
Por esa razón, recorrieron estaciones de servicio en distintas ciudades del país escogidas de manera aleatoria.
Según el Ministerio, la directriz implicaba que la rebaja debía verse reflejada de manera inmediata en beneficio del consumidor. Sin embargo, tras la inspección, hallaron que, en las estaciones de Tocancipá, Yumbo, Buenaventura y La Dorada, el 20 % de las revisadas no había aplicado la reducción del precio. En consecuencia, incurren en incumplimiento de una instrucción dada por el Gobierno nacional.
Es así como el MinMinas confirma que los hallazgos, tras los incumplimientos verificados, serán trasladados a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), de manera que estudie los casos y tome decisiones acerca de si hay o no mérito para aplicarle sanciones.

Alrededor de la rebaja en el precio de la gasolina se ha generado una controversia. Primero, porque el precio fue incrementado muy por encima del internacional. Es más, antes de empezar a aplicar las reducciones, que han sido dos, sobrepasaba los 4.000 pesos más allá del referente internacional.
Justamente, el cambio que se realizó, con el cual se quitaron los subsidios al precio interno de la gasolina, implicaba llevarlo a paridad con el que estaba en el exterior, el cual depende del precio del petróleo. Se adoptó esa medida para tratar de enfrentar el enorme problema que se había generado en el Fepc-Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, en el que se fue formando un hueco, producto de los subsidios aplicados cuando el precio internacional estaba alto y acá, internamente, no se movía (se subsidiaba a costa de un déficit).
Después, cuando empezó la rebaja, el momento geopolítico alrededor del conflicto en el Oriente Medio ha llevado a los analistas a establecer que la senda de rebajas debería detenerse, so pena de volver a agrandar el déficit, el cual se había cerrado en lo concerniente a la gasolina, pero sigue agrandándose en lo que tiene que ver con el diésel, que no se ha subido como sí ocurrió con la gasolina corriente.
La decisión que finalmente adoptará el gobierno genera expectativa. Mientras tanto, el Ministerio de Minas anda en inspección de las estaciones de servicio. En parte, porque la reducción en el precio del combustible se vio como una herramienta para contrarrestar el posible efecto en la inflación (subida de precios), ante la presión que podría ejercer el incremento del salario mínimo sobre los precios de todos los productos de la canasta familiar de los colombianos.
