Colombia está de vuelta en el escenario más grande del balompié en el mundo. Después de ocho años, el equipo nacional pudo hacerse nuevamente con un lugar en la cita a la que todo país desea ir y que se desarrollará en tres países por primera vez en la historia: Estados Unidos, Canadá y México.
Formando parte del grupo K junto a Uzbekistán, RD Congo y Portugal, la selección Colombia buscará avanzar y superar lo alcanzado en Brasil 2014, cuando llegó a cuartos de final de la mano de José Pékerman y en cuyo cuerpo técnico estaba Lorenzo, quien ahora será el timonel del combinado patrio.
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La ilusión de los aficionados está a tope gracias al buen momento de figuras como Luis Díaz, la estrella más reluciente del seleccionado y jugador clave en el Bayern Múnich.
James Rodríguez sigue siendo el 10, jugará su tercer Mundial y, a pesar de cargar con muchos cuestionamientos a cuestas, su magia sigue intacta al servicio de la Tricolor.
El cucuteño tiene plena confianza en que la camada de talentos que tiene a su alrededor le dará la mano para poner a soñar al país desde el pitazo inicial.

Entre los capítulos más duros que atravesó la selección Colombia estuvieron la pérdida de la Copa América con Argentina en 2024 y el quedar eliminada del Mundial de Qatar 2022.
Con Lorenzo al mando, se recobró la ilusión que se había perdido en los procesos de Carlos Queiroz y Reinaldo Rueda. Al exjugador mundialista con la selección Argentina se le encomendó la tarea de regresar a Colombia al Mundial, y cumplió.
Para lograr su clasificación, Colombia tuvo que apretar el paso en las 18 fechas que se jugaron de eliminatorias sudamericanas para entrar con uno de los seis cupos directos que otorgaba Conmebol.

Su balance fue parejo, reflejado en siete victorias, siete empates y tres derrotas. Sumó un total de 28 puntos y se ubicó en la tercera casilla de la tabla de posiciones, por encima de potencias como Uruguay y Brasil.
Después de asegurarse en la cita orbital, algunos fantasmas vinieron a aparecer en los amistosos del cierre del año anterior y principios de este. Ante México, Canadá, Nueva Zelanda y Australia, el saldo fue positivo con tres victorias y un empate con los canadienses.
Para la fecha Fifa de marzo, los retos de mayor exigencia contra potencias como Croacia y Francia dieron un certero golpe de realidad sobre el nivel en el que se encontraba el elenco colombiano. Dos derrotas por goleada alarmaron. En la antesala de la Copa Mundo, se llevaron a cabo dos juegos preparatorios más frente a Costa Rica y Jordania, ambos fueron victoria y dieron un parte de tranquilidad para iniciar su participación en el evento orbital.

Sobre los 26 elegidos, Lorenzo mantuvo la base que le hizo finalista de la Copa América dos años atrás. A estos les agregó algunos nombres como revulsivos. Uno que llama la atención y apunta a ser una revelación es Gustavo Puerta.
Otros nombres son los experimentados: Camilo Vargas y David Ospina para el arco, Dávinson Sánchez, Daniel Muñoz y Santiago Arias en la defensa; en el medio campo estarán Jefferson Lerma, Richard Ríos y el infaltable James Rodríguez, que apoyarán a un ataque renovado donde Rafael Santos Borré no va, pero sí Jhon Córdoba, el Cucho Hernández y Luis Javier Suárez.
Desde el pasado 10 de junio, el cuadro cafetero pisó tierras mexicanas. Después de haber hecho escala en San Diego, Estados Unidos, un día antes de la inauguración, la delegación completa se instaló en Guadalajara, México, donde tendrá su sitio base para preparar los partidos de la fase inicial.
El antecedente
Aún se hace amargo recordar cómo fue la última participación de Colombia en un mundial. A la cita de 2018 se llegó con ilusión, pero la misma fue empañada cuando en los octavos de final apareció un rival como Inglaterra, que con muy poco dejó en el camino por penales a los nuestros.
Al cuadro que en ese entonces estaba en manos de Pékerman le correspondió el grupo H. El equipo patrio pudo solventar la primera ronda con dos victorias contra Polonia y Senegal, por 3-0 y 1-0, respectivamente; y una derrota por 1-2 frente a Japón.

Hasta ahí todo era felicidad en la nación que ansiaba que llegaran los octavos para dar otro golpe sobre la mesa ante el mundo. Infortunadamente, para el día más importante, una lesión de James Rodríguez lo dejó fuera de la disputa de ese encuentro.
Visiblemente afectado, el 3 de julio de 2018 fue uno de los días que más impotencia pudo sentir James en su carrera al ver desde la grada a su selección luchar por el paso a cuartos de final. Ese juego contra los ingleses culminó con un empate agónico 1-1 sobre la hora con gol de Yerry Mina, pero luego, en la tanda de los penales, la suerte les sonrió a los europeos, que triunfaron por 3-4.

El primer baile de Lucho
Con 29 años, a Luis Díaz le llegó la oportunidad de jugar su primer Mundial en Estados Unidos, México y Canadá. Ese escenario, que tanto añora cualquier futbolista, al guajiro lo tomó en una curva ascendente de su carrera deportiva.
Desde hace años, el atacante ha demostrado que está para los campos más complejos, los retos más álgidos y los partidos de mayor exigencia física y mental. Hace un año, el cambio de club de Liverpool al Bayern Múnich le permitió certificar que está en el punto más alto de su trayectoria.

Con los alemanes, en la campaña que acabó de culminar, fue multicampeón, cosechando Bundesliga, Copa de Alemania y Supercopa. Se hizo un lugar en el tridente más temido de ataque en Europa junto a figuras rutilantes como el inglés Harry Kane y el francés Michael Olise.
En cuanto a cifras personales, rompió sus propios récords al marcar y asistir como nunca antes lo había hecho. 51 partidos le sirvieron para tener un rendimiento alto que se certificó con 26 tantos y 19 contribuciones con asistencias para Bayern Múnich.

En el Santiago Bernabéu, de Madrid, en el Parque de los Príncipes, de París, y en la que convirtió en su casa, Allianz Arena, de Múnich, el extremo colombiano puso la bandera del país en alto con goles que lo hicieron resonar en el mundo, al punto de que es considerado como candidato al próximo Balón de Oro.
La despedida de James
En 2014 brilló, en 2018 sufrió y para 2026 se espera que su tercer mundial sea uno que le permita tener un cierre de carrera a la altura de lo que logró, llegando a ser jugador de clubes como Real Madrid y Bayern Múnich.
James Rodríguez, el 10 que llevó al país a ilusionarse como nunca, pero también a decepcionar a cierto sector por sus decisiones luego de tocar el cielo con las manos tras el Mundial de Brasil, con 34 años espera hacer historia y “¿por qué no soñar con la final?”, como lo manifestó al aterrizar en Guadalajara, México.

Cambia el formato
La Fifa le dio una patada al formato del mundial que se conocía desde Francia 1998. Para 2026, en cabeza del presidente de la máxima entidad, Gianni Infantino, se apostó por un torneo sin precedentes con 48 equipos clasificados, 16 más que en las ediciones pasadas, donde jugaban 32.
La Uefa llevó un total de 16 representantes, África puso nueve equipos, Asia otros nueve, por Concacaf y Conmebol fueron seis cada uno y Oceanía, uno.

Sobre el sistema de campeonato, hay que decir que para la edición de Norteamérica se juega una ronda más. Al ser un mayor número de selecciones, los partidos se incrementan, llegando a 104 en total. La ronda de dieciseisavos de final aparece tras la fase de grupos y luego de eso ya se desarrollará el torneo como se acostumbra, teniendo octavos, cuartos, semifinal y la gran final.

Otra arista que le fue agregada a esta Copa del Mundo es que clasifican de cada grupo dos naciones, para un total de 24 de manera directa. Y para completar el cuadro de los dieciseisavos, ocho mejores terceros serán elegidos basados en ítems de desempate.
Uno que quede tercero aspirará a ser considerado como “mejor” si tiene los puntos suficientes, una buena diferencia de gol; también serán revisados los goles que haya marcado y recibido en la primera fase, también fair play, entre otras variantes.

