El dólar es una moneda atractiva en Colombia y, durante los últimos meses de 2025, registró un precio que para muchos resultó interesante, dado que se redujo considerablemente y en algunas jornadas llegó a tocar los $ 3.685.
Esta situación llevó a muchas personas a adquirir dólares y a hacer seguimiento a la divisa, ya sea para buscar rentabilidad a través de su comportamiento o para prever compras o viajes según el movimiento de la moneda.
En medio de este panorama, muchos buscan análisis claros sobre lo que podría ocurrir con la moneda al cierre de 2025 y durante el inicio de 2026. Al cierre, es evidente que la divisa estuvo marcada por una alta volatilidad cambiaria, reflejo de la sensibilidad del mercado frente a la política de tasas de la Reserva Federal y al contexto económico local.


¿Qué le depara al dólar para el 2026?
La firma Littio analizó el comportamiento y proyecciones para 2026, determinando que el dólar se podría mover en 2026 a un rango más alto, entre $ 4.000 y $ 4.100 pesos, en un contexto de tensiones geopolíticas, ajustes monetarios y un escenario electoral colombiano que históricamente amplifica la volatilidad.
Por otro lado, las proyecciones económicas de Bancolombia afirman que el tipo de cambio USD-COP seguiría una trayectoria de apreciación moderada, con un promedio proyectado de $ 4.103 en 2026.

Dicha tendencia se da tras la influencia de la debilidad global del dólar y el apetito de inversionistas extranjeros por activos locales, en un contexto de lecciones legislativas y presidenciales. Sin embargo, los riesgos fiscales seguirán siendo determinantes para la evolución futura de los activos locales.
“La inversión extranjera directa se orientará hacia sectores distintos al minero-energético, principalmente hacia servicios, en un entorno de estabilización macroeconómica”, indicó el banco.

De otro lado, Davivienda Corredores indica que en 2026 el dólar seguirá bajo presión. La política fiscal expansiva del One Big Beautiful Bill (OBBB), los aranceles promedio cercanos a 15 % y una inflación que se mantiene en torno al 3 %, refuerzan la expectativa de debilidad estructural de la divisa.
“La economía de EE. UU. crecería por debajo de su potencial, mientras que otras economías desarrolladas y emergentes muestran un mejor desempeño relativo. Este diferencial, sumado a la redistribución de flujos internacionales, favorecerá a monedas como el euro, la libra y varias emergentes”, precisó.











