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| 12/22/2017 9:02:00 AM

"La universidad tiene que decir verdades que son duras de oír": Pablo Navas

SEMANA habló con el rector de la Universidad de los Andes sobre las universidades del futuro, el problema de la financiación en Colombia y los retos que tiene la academia.

Entrevista a Pablo Navas sobre la universidad del futuro "La universidad tiene que decir verdades que son duras de oír": Pablo Navas
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Semana Educación

Semana: ¿Qué tiene que preservarse de la universidad actual para la universidad del futuro?

Pablo Navas: Creo que la universidad siempre ha tenido un reto que en el futuro seguirá igual de vivo, cómo balancea la pertinencia con la impertinencia. La pertinencia nos la están reclamando todos los días: la industria dice que toca capacitar a los egresados para que tengan las habilidades para los trabajos que tenemos hoy, pero la impertinencia tiene que venir de adentro. Y la impertinencia en sus dos acepciones: la acepción de que no es impertinente estudiar a García Márquez ni un cementerio chibcha, y la impertinencia de una universidad que es impertinente con el Estado y con la sociedad. Y dice verdades que son duras de oír y las dice no por razones ideológicas o políticas sino por los resultados de un análisis sistemático y académico. 

Semana: ¿Cuál es la mayor preocupación que tiene la universidad del futuro?

P.N.: En el caso de Colombia, siendo prácticos, es el tema de quién va a pagar por la educación superior. La educación de calidad independientemente de todos los esfuerzos que hagamos en hacerlos más eficientes y utilizar tecnologías que nos permitan hacer más accesible. La universidad de calidad es costosa, y como queremos que todo colombiano tenga las mismas oportunidades, tenemos que financiar a aquellos que tienen que estar en las mejores universidades públicas o privadas pero que no tienen los recursos. Eso es un tema que no hemos solucionado.

Semana: ¿Hay que bajar los precios de las matrículas?

P.N.: Podría decir eso. Creo que el reto más que bajar los precios, es ver cómo les financiamos los recursos a aquellos que no tienen cómo pagar unas matrículas altas. Creo que no hay que subsidiar a una persona que tiene con qué pagar, lo que tenemos es que generar el sistema financiero que facilite que a la universidad todos entren con la misma oportunidad.

Semana: ¿Es peligrosa la cercanía de la universidad con la empresa?

P.N.: No. En lo más mínimo. Tiene que haber una enorme cercanía, siento que en Colombia nos falta cercanía. En doble vía. Una en poder aportarle al sector externo las personas que van a ayudar a que se desarrolle, y otra, en que la universidad necesita el apoyo del sector externo en infinidad de maneras y formas incluyendo el económico.

Semana: ¿Qué es lo esencial para formar el pensamiento crítico?

P.N.: Diría que eso está en el ADN de la Universidad de los Andes. Allá pedimos que sean críticos. Y en ese sentido es una competencia que es evaluada y que hay acciones explícitas y consientes para desarrollar en el estudiante el pensamiento crítico. 

Semana: Si la inteligencia artificial supera a la humana, ¿cuál será el papel de los seres humanos?

P.N.: Trasciende lejos la inteligencia artificial. Lo hemos visto en las relaciones humanas. Los más inteligentes no necesariamente son los más felices ni son los que necesariamente contribuyen más a la sociedad, ni necesariamente son los que aportan de su manera a la cohesión social. Creo que vivir en comunidad y pasar por esta vida sintiendo que hay verdadera satisfacción y felicidad trasciende de lejos a la inteligencia. 

Semana: Con el crecimiento acelerado de la tecnología ¿se salvarán las humanidades?

P.N.: Somos muchos los que inclusive pensamos que deben tener una incidencia mayor que la que tienen hoy, de hecho, en 2018 en Los Andes habrá toda una reforma académica en donde las humanidades están en primera fila. 

Semana: Usted resaltaba la importancia de trabajar cooperativamente entre universidades ¿Qué se han perdido las universidades por no hacer ese trabajo en conjunto antes?

P.N.: Yo creo que oportunidades para que los estudiantes se beneficien de experiencias, profesores, compañías, relaciones en otras universidades. En la medida en que se establezcan relaciones con otras universidades simplemente lo que se está haciendo es abrir una nueva gama de oportunidades, no solo desde el punto de vista académico sino vivencial. 

Semana: La desigualdad en la educación nace en la primaria y secundaria, ahí se evidencia quién tiene más y quién tiene menos ¿cómo se soluciona eso en un mundo donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres?

P.N.: Lamentablemente eso lo dicen las estadísticas. Creo que como política de Estado yo sería partidario e insistiría mucho en la educación en primera infancia y primaria. Porque si descuidamos eso cuando lleguen a secundaria ya hay una diferencia que es insalvable. Sin embargo, hay muchachos de sitios deprimidos y complejos que aun así llegan y sacan resultados positivos en la prueba de Estado, a veces mejores que los de muchachos de colegios favorecidos. La sociedad les ha invertido 16 o 17 años pagados por el papá o el colegio público y demostraron que merecen ir a una buena universidad. Es un crimen social dejarlos por fuera. Por eso defiendo el programa Ser pilo paga, porque coge esos estudiantes y les da una oportunidad que no habían tenido anteriormente.

Semana: ¿Y no sería mejor que el Estado le diera una mejor financiación a las universidades públicas?

P.N.: Ser pilo paga en tres años fundó otra Universidad Nacional. Va a haber 40.000 estudiantes de primera categoría en Colombia. Dígale a un niño que se gradúe el año entrante que espere unos siete años a que eso ocurra. Mirar las estadísticas es fácil, sobre un escritorio fortalecer la universidad pública es lo que todos queremos. Yo soy el primer defensor de eso. Pero la realidad hay una capacidad instalada de universidades de altísima calidad en el sector privado que estaban siendo desaprovechadas. Lo que hizo el Estado, a mi juicio con una gran inteligencia, fue aprovechar esos recursos y dárselos a unas personas que no los estaban recibiendo en la Universidad Nacional.

Yo critíco a la universidad pública en esto: la Universidad Nacional recibe solicitudes de 86.000 estudiantes y rechaza 80.000 ¿alguien se ha preocupado por los 80.000 que rechaza la Universidad Nacional cada semestre? de esos hubo cabida para algunos... Es bienvenida la financiación a la universidad pública, pero es un error decir o lo uno, o lo otro.

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