entrevista

“Solo el 8% de los niños practica deporte”: la preocupante cifra que revela MinDeporte

El ministro del Deporte, Guillermo Herrera, explica cómo funcionan las escuelas deportivas. Asegura que son una herramienta fundamental para evitar desde el reclutamiento hasta el machismo.


SEMANA: La pandemia tuvo un impacto muy grande en los niños colombianos. ¿Ha visto esto como un problema desde el ministerio?

Guillermo Herrera: Sí. Hay estudios que muestran, por ejemplo, que muchos niños y niñas engordaron durante los periodos de confinamiento. Se calcula que tres kilos en promedio. Comenzaron a pasar largas horas detrás de una pantalla y dejaron de salir a jugar en parques, a correr, a hacer ejercicio. Eso es, en gran parte, la motivación del programa de escuelas deportivas del Ministerio del Deporte.

SEMANA: ¿Qué tanto deporte hacen los niños?

G.H.: Muy poco. Solo el 8 por ciento de los niños colombianos practica deporte cuando sale del colegio. Eso es bajísimo. Por ejemplo, en el Reino Unido es el 48 por ciento. También es un tema en el que hay una enorme inequidad. En el estrato 6, esa cifra sube al 44 por ciento, pero en el estrato 1 es del 4 por ciento. Si vemos lugares como Guainía, es apenas del 2 por ciento o en Chocó, de solo 5 por ciento. En Bogotá es 11 por ciento, que sigue siendo bajo, a pesar de que la capital tiene una muy buena infraestructura deportiva. A los jóvenes no les va mejor. El 82 por ciento de ellos no hace ni 60 minutos a la semana.

SEMANA: ¿Por qué es grave que los niños no hagan deporte?

G.H.: Por muchas cosas. El deporte es esencial en el desarrollo de los niños. Por ejemplo, es allí donde mejor se pueden enseñar ciertos valores como la disciplina. El deporte crea referentes de formación, previene vicios y mejora sus habilidades sociales. En Colombia hay 5,3 millones de niños de 6 a 12 años, pero únicamente practican deporte 471.000.

SEMANA: ¿Las Escuelas Deportivas fueron invento suyo?

G.H.: Las escuelas deportivas ya existían en el ministerio, pero tenían solo 7.000 millones de pesos de presupuesto al año y una cobertura de 9.000 niños en 300 escuelas. Cuando me lo presentaron, me enamoré y le busqué toda la plata que pude. Este año tiene 31.000 millones y más de 33.000 niños se benefician del programa con 630 escuelas en 536 municipios. Al Congreso le presentamos un presupuesto de 60.000 millones de pesos para el próximo año.

SEMANA: ¿Cómo es una escuela deportiva?

G.H.: Es más una experiencia que un edificio. El programa es muy económico, se necesitan como 77.000 pesos mensuales por niño que incluyen todo: los uniformes e implementación como patines, cascos o balones, según el deporte que escoja el niño o niña dentro de las 35 disciplinas que ofrecemos.

SEMANA: ¿Cómo se ha implementado?

G.H.: Se hicieron dos cosas fundamentalmente. Lo primero, la contratación comenzó a hacerse directamente desde el ministerio y no desde las gobernaciones. Eso nos ha permitido tener un mayor alcance. Lo segundo, se abrió una convocatoria pública para contratar talentos como entrenadores en las regiones.

SEMANA: ¿Y cómo le fue con eso?

G.H.: Necesitábamos 800 entrenadores y se presentaron 15.000 personas.

SEMANA: ¿Esos lugares deben ser un gran semillero?

G.H.: A eso le hemos apostado. Las escuelas son el primer paso en una estrategia de reserva deportiva. Allí se identifican a los futuros campeones. Pero vamos más allá. El programa cubre hoy el 87 por ciento de los municipios con riesgo de reclutamiento. Por ejemplo, en el Catatumbo tenemos 1.300 niños y niñas con la fundación de Falcao. También contamos con la participación de la empresa privada y de fundaciones de estrellas deportivas como Lucho Díaz, Juan Guillermo Cuadrado, Yerry Mina, Dávinson Sánchez o Nairo Quintana operando en La Guajira, el Urabá antioqueño, Chocó, Cauca y Putumayo.

SEMANA: ¿Cómo promover la equidad en un sector deportivo tan machista?

G.H.: Catalina Usme, la jugadora de la selección colombiana de fútbol, me contó que cuando era niña en Marinilla, Antioquia, ella quería jugar en el equipo de los niños, pero no la dejaban, aun cuando ella era mucho mejor que ellos. Entonces la mamá metió una tutela y la ganó. La tuvieron que dejar jugar. Ella cuenta cómo en esa edad, de los 6 a los 12 años, realmente no hay diferencias. Entonces el programa busca que la mitad sean niños y la mitad sean niñas para que crezcan y se reconozcan como iguales. Las políticas de inversión del Estado no pueden estar enfocadas solo en el logro masculino.