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| 3/7/2003 12:00:00 AM

Vida de novela.

'The hours' es una de las más opcionadas para ser galardonada en los Oscar. La figura central de la película es Virgina Woolf, una mujer con problemas mentales que se convirtió en una de las escritoras más importantes del siglo XX.

Mi querido: Estoy segura de que me vuelvo loca y creo que no podemos pasar por otra de aquellas temporadas terribles. Esta vez no me recuperaré. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que voy a hacer lo que me parece mejor?".

Virginia salió a toda prisa de su casa cubierta por un largo y grueso abrigo de piel y recorrió en corto tiempo el escaso kilómetro que la separaba del río Ouse, en el noreste de Inglaterra.

"?Me has dado la mayor de las felicidades posibles. Has sido en todos los sentidos todo lo que se puede ser. No creo que haya habido dos personas más felices hasta que me sobrevino esta terrible enfermedad. Ya no puedo luchar contra ella, sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí podrás trabajar. Y sé que lo harás. Ya ves que ni siquiera puedo escribir esto como es debido?".

En la orilla contempló el color amarillento de las aguas y sintió cómo sus zapatos empezaban a humedecerse. Miró a su alrededor y luego fijó sus ojos en una piedra, la más grande que encontró.

"?Lo que quiero decir es que toda la felicidad de mi vida te la debo a ti. Has sido infinitamente paciente e increíblemente bueno conmigo? Si alguien hubiera podido salvarme habrías sido tú. Lo he perdido todo menos la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinándote la vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que hemos sido nosotros".

Introdujo la piedra en uno de los bolsillos de su abrigo. Luego, con la mirada fija, empezó a sumergirse en las aguas que la acogieron para siempre. Era la tarde del viernes 28 de marzo de 1941.

Así comienza The hours, una película basada en el libro del mismo título del premio Pulitzer 1999, Michael Cunningham. En Colombia la cinta se estrenará el 14 de marzo y la expectativa es cada vez mayor porque si bien en Estados Unidos no ha sido arrasadora en taquilla sí parece serlo con las menciones y los premios. A finales de 2002 la Junta Nacional Revisora de Películas la escogió como el mejor filme y este año lo empezó con pie derecho, pues se llevó dos Globos de Oro. Muchos críticos aseguran que esto es sólo un abrebocas de la suerte que tendrá en los Oscar.

La cinta empieza donde termina la vida de uno de los emblemas de la literatura del siglo XX: Virginia Woolf. "La autora es importante porque escribió, al menos, dos obras memorables, 'Orlando' y 'La señora Dalloway'. Novelas poéticas que al desarrollar el tiempo subjetivo y el pensamiento interior posibilitaron nuevos caminos a los escritores modernos", afirma el crítico literario Luis Fernando Afanador. Esta característica ha hecho que su vida despierte un interés comparable al de sus novelas, pues ellas de alguna manera no sólo son espejo de los acontecimientos del siglo pasado sino también, y en mayor parte, de sus vivencias, sus obsesiones y temores. Uno de los personajes clave de La señora Dalloway es Septimus Warren Smith, que le sirve a Virginia para retratar las secuelas que deja en el hombre su participación en la guerra, y también un episodio de su vida: al igual que su personaje, en 1904, después de la muerte de su padre, intentó suicidarse lanzándose por una ventana.

"Todo el tiempo experimentamos un solapamiento de imágenes e ideas y las novelas modernas deberían expresar nuestra confusión mental en lugar de organizarla", explicó. En su momento algunos expertos escribieron en las reseñas de sus libros que Virgina "había perdido el contacto con la realidad". Por otra parte su esposo, Leonard Woolf, describió su mundo como "pesadillesco, de histeria, desesperación y violencia". Y en realidad no se equivocaban: su vida siempre se movió entre la euforia y la depresión.

Adeline Virginia Stephen nació en Londres el 25 de enero de 1882 y desde pequeña supo que quería ser escritora. La afición por los libros la heredó de su padre, Leslie Stephen, crítico literario, que si bien no le permitía ir al colegio como a sus hermanos varones, sí la dejó deleitarse de su gran biblioteca. Podría decirse que inició su carrera a los nueve años cuando creó Hyde Park Gate News, un semanario que daba cuenta de los sucesos familiares. Años más tarde se dedicaría a escribir artículos y reseñas en algunos periódicos.

Pero también a muy temprana edad empezó a formar su carácter trastornado. Sus padres aportaron al hogar hijos de anteriores matrimonios, que influyeron mucho en Virginia: una hermana media mentalmente perturbada y dos hermanos mayores que ella consideraba "bestias incestuosas". De acuerdo con algunas cartas que escribió a su hermana Vanessa, algunos biógrafos concluyeron que George y Gerald Duckworth, hijos de su madre, la veían como un objeto sexual y hay indicios de que abusaron de ella. Incluso han llegado a afirmar que estos hechos fueron los responsables tanto de sus ataques de locura como de su timidez sexual. Lo cierto es que cuando a los 30 años se casó con Leonard, de 31, sólo durante poco tiempo compartieron la misma cama, luego sólo el mismo dormitorio y más tarde sólo vivían bajo un mismo techo. A este comportamiento contribuyó el diagnóstico de los médicos, según el cual Virginia estaba demasiado delicada física y mentalmente para tener hijos.

Por lo demás eran la pareja perfecta. Ambos se conocieron pues pertenecían al grupo intelectual de Bloomsbury, del que hacían parte personalidades como el economista John Maynard Keynes. Este ambiente también fue definitivo para Virginia: no había discriminación por género y además fueron de los primeros en considerar normal la homosexualidad. Incluso la escritora llegó a decir que la atraían más las mujeres que los hombres. Una de las amantes que más cerca estuvo de su corazón fue la también escritora Vita Sackville-West, quien abiertamente podía relacionarse con Virginia pues su esposo era homosexual. En una oportunidad le escribió a éste: "Ella me ama, cosa que me complace y halaga? Sólo me aterra despertar en ella deseo físico a causa de su locura". Leonard también conocía el romance.

El temor de Vita no era infundado. Cualquier cosa podía perturbar la mente de Virginia: había épocas en las que no quería comer, escuchaba voces, sufría de insomnio, insultaba a sus amigos. Lógicamente su trabajo se veía afectado y fue internada en varias oportunidades en hospitales siquiátricos. Sentía que su poder sobre las palabras se había agotado y que era incapaz de escribir a pesar de que había ganado reconocimiento con su novela Al faro, que recibió el premio Femina.

La Segunda Guerra Mundial afectó su estado de ánimo. Como su esposo era judío y activista antinazi, en el momento de máxima amenaza de invasión se trasladaron a la casa de campo en Rodmell, cerca del río Ouse, no sin antes preparar una dosis de morfina letal para los dos en caso de que la Gestapo los encontrara. Durante su vida la inestabilidad mental la había llevado a la desesperación y a intentar suicidarse dos veces sin éxito. La tercera fue la vencida. Como epitafio fueron escritas las últimas palabras de su libro Las olas: "Contra ti me alzaré invicta e implacable, oh muerte".

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