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Es urgente “deslegislar” para que Colombia crezca: la visión de Carlos Cuartas para llegar al Senado

El empresario paisa Carlos Cuartas está en la contienda al Senado con el número 9 en la lista del Movimiento Salvación Nacional, el partido que avaló a Abelardo de la Espriella. Su discurso se centra en generar oportunidades para los jóvenes, incentivar el crecimiento económico y reducir la inequidad.

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5 de marzo de 2026, 1:20 p. m.
Carlos Cuartas está en la contienda al Senado con el número 9 en la lista del Movimiento Salvación Nacional.
Carlos Cuartas está en la contienda al Senado con el número 9 en la lista del Movimiento Salvación Nacional. Foto: Cortesía - API

Carlos Cuartas, un empresario paisa con experiencia en dirección estratégica y generación de empleo, quiere llevar su visión del sector privado al Congreso como candidato al Senado. Con el número 9 de la lista del Movimiento Salvación Nacional, su principal bandera está en generar oportunidades para los jóvenes, los emprendedores, los campesinos y los empresarios, especialmente en un contexto tan volátil como el que vive hoy Colombia, para así abrir nuevas oportunidades y reducir la inequidad.

Asimismo, en medio de la polarización y la crisis institucional, Cuartas plantea una renovación política con énfasis en emprendimiento, autoridad y crecimiento económico como base del desarrollo nacional.

Su mensaje es claro: “En Colombia debemos permitir que surjan jóvenes multimillonarios que jalonen la economía, hay que dejar de frenarlos y convertirlo en política de Estado, más que en una simple ley”.

Usted viene del sector privado y ahora salta a la política. ¿Cómo convierte esa experiencia empresarial en leyes que den seguridad jurídica y crecimiento?

CARLOS CUARTAS (C.C.): Se trata de cerrar la brecha entre lo público y lo privado. Emprendedores y empresas enfrentan un Estado inoperante que frena el crecimiento. Por eso propongo “deslegislar”: eliminar tantas normas que no impulsan empleo y por lo tanto prosperidad. También dejar de darle la espalda a la minería, tenemos que aprovechar responsablemente nuestros recursos y con ellos financiar infraestructura, turismo, tecnología y modernización del agro con riego e innovación.

Habla de volver el campo motor del país. Si llega al Senado, ¿qué hará primero?

C.C.: Este es mi primer proyecto de ley y lo llevamos listo para radicarlo el día de la posesión. Busca dignificar y convertir en empresarios a 8,4 millones de campesinos, porque sin campo no hay nación. También propongo voto obligatorio para proteger la democracia, no reelección inmediata de congresistas, impulso real a emprendimientos, desarrollo minero-energético y una ley de infraestructura que destrabe consultas y conecte territorios como Leticia con el resto del país. Colombia no puede seguir dándole la espalda al progreso, a la riqueza, ni expulsando a sus jóvenes.

Quiere limitar la reelección en el Congreso. ¿Cómo conecta esta propuesta con una mayor participación ciudadana?

C.C.: Busco una oxigenación permanente del Congreso, como ocurre con alcaldías y gobernaciones, permitiendo renovación sin cerrar la puerta a nuevos talentos. El Congreso es la institución con más rechazo y necesitamos recuperar su credibilidad.

Carlos Cuartas está en la contienda al Senado con el número 9 en la lista del Movimiento Salvación Nacional
Carlos Cuartas está en la contienda al Senado con el número 9 en la lista del Movimiento Salvación Nacional. Foto: Cortesía - API

También insiste en “deslegislar”. ¿En qué se traduce esta propuesta?

C.C.: Se traduce en quitar un poco ese divorcio que existe entre lo público y lo privado. Todos los emprendedores, desde el más pequeño en Colombia hasta las grandes empresas, padecemos un Estado inoperante, lleno de trámites y trabas, que no nos permite crecer al ritmo que quisiéramos. Y de esa experiencia surge “deslegislar”, quiero llegar al Congreso para quitar muchas de esas las leyes y normas, mejor dicho, todo lo que no esté enfocado en impulsar el crecimiento económico, aumento del empleo y mejores condiciones laborales, en más prosperidad.

También se trata de dejar de darle la espalda a un sector estratégico como minería. Colombia tiene una cantidad de recursos que no conocemos en el subsuelo. Colombia debe impulsar por medio de una política pública la minería, para captar la atención de la inversión extranjera y de las exploradoras. No podemos dejar pasar la oportunidad de ser un actor importante en medio de la geopolítica, que demanda cada vez más los minerales estratégicos.

En la discusión entre proteger más al trabajador o aliviar cargas a las empresas, ¿dónde se para usted?

C.C.: Yo no quiero que Colombia avance hacia un modelo que limite libertades económicas, de pensamiento o de emprendimiento. Lo que debemos corregir no es la desigualdad natural entre personas, sino la inequidad. El capitalismo necesita reformarse, pensar más en lo social y convertirse en un “capitalismo 2.0”, en el que la prosperidad no sea para unos pocos sino para todos. Eso implica generar más riqueza, formalizar a millones de informales, invertir en infraestructura, energía y desarrollo regional, sin frenar proyectos estratégicos por temas ideológicos.

A propósito, ¿cómo se imagina el desarrollo minero-energético en Colombia?

C.C.: Colombia aporta apenas una fracción mínima de emisiones globales, por eso debemos priorizar el bienestar de los colombianos. El desarrollo minero-energético puede hacerse mitigando impactos sociales y ambientales. El carbón colombiano es demandado por otros países por su calidad para generar energía, mientras aquí lo estigmatizamos. Sin energía no hay industria ni empleo. Primero pensemos en el progreso nacional y hagamos minería responsable con determinación.

Cortesía - API
Carlos Cuartas está en la contienda al Senado con el número 9 en la lista del Movimiento Salvación Nacional. Foto: Cortesía - API

Una apuesta que también beneficiaría a los jóvenes…

C.C.: Exacto. El 97 % del país sigue sin explorar. Hay una riqueza enorme aún desconocida y Colombia no puede seguir dándole la espalda. Esa riqueza exige crear fondos soberanos, como los países ricos, para que el dinero no circule todo al tiempo y pueda usarse para aliviar la inequidad, apoyar a los jóvenes emprendedores y los territorios más apartados.

Tenemos que acostumbrarnos a que el joven sea millonario, una cosa es el dinero fácil y otra el dinero rápido. El primero conduce a ilegalidad, el segundo es fruto de innovación. Hoy los grandes millonarios del mundo hicieron su riqueza a temprana edad. En Colombia debemos permitir que surjan jóvenes multimillonarios que jalonen la economía, dejar de frenarlos y convertirlo en política de Estado, más que en una simple ley.

Otro tema sensible es el de la salud. Con EPS intervenidas, desabastecimiento y pacientes muriendo en espera, ¿qué cambios implementaría?

C.C.: Hay que ir a la raíz. El sistema de salud fue solidario y universal, mejorable, pero funcionaba; muchos no dimensionaban su costo real. Hoy vemos desabastecimiento de medicamentos y la desfinanciación del sector. Antes que desmontarlo, debemos corregirlo y combatir la corrupción. La clave es financiarlo, de 24 millones de trabajadores, 11 millones están en la informalidad y son subsidiados. Hay que formalizarlos para que todos aporten.

Usted ha cuestionado la “paz total”. ¿Qué papel debe jugar el Congreso frente a los procesos de paz?

C.C.: No estoy atacando la idea de la paz ni el anhelo legítimo de los colombianos de vivir tranquilos. Estoy en desacuerdo con la forma como se han planteado ciertos procesos desde el pasado. Yo tengo 54 años y nunca he vivido en un país próspero y en paz, y eso es lo que no quiero que siga ocurriendo.

Una paz duradera no puede construirse sobre impunidad ni sobre beneficios desproporcionados para quienes empuñaron las armas. Para que perdure, el Estado debe recuperar el control territorial, llegar con institucionalidad, oportunidades y autoridad a cada rincón, y así promover un diálogo sincero entre colombianos, sin que un sector se imponga sobre otro.

¿Qué representa hoy Salvación Nacional y su alianza con Abelardo de la Espriella?

C.C.: Cuando Abelardo de la Espriella inició su campaña buscó a Salvación Nacional porque compartimos banderas claras, como familia como eje de la sociedad, la libertad de empresa y de expresión, la autoridad, la justicia sin impunidad, el orden y el emprendimiento como motor de desarrollo. Son principios que hoy se sienten debilitados y que él asumió como propios. Por eso es nuestro candidato a la presidencia y nosotros la lista al Congreso que él respalda.

Si llega al Senado, ¿qué legado quiere dejar en cuatro años?

C.C.: Estoy enfocado en dejar bases que habiliten cambios reales y sostenibles a largo plazo, porque muchos de esos cambios no se terminan en cuatro años. Hablo de atacar la corrupción desde la educación en casa y en los colegios, sembrando valores éticos y democráticos para que algún día logremos una sociedad con menos corrupción.

También es fundamental crear condiciones para que los jóvenes no sufran los frenos que yo viví desde los 15 años, y que el Estado los proteja, promueva y les permita liderar el país y, a su vez, legar ese liderazgo a futuras generaciones. Igualmente, debemos sentar las bases para un Estado más equitativo que combine libre empresa y desarrollo de negocios con cooperación para reducir la inequidad y no dejar a nadie atrás.

Imagino también infraestructura como puertos estratégicos y un “canal seco” que complemente y compita con el canal de Panamá, generando empleo y riqueza para todos. Además, en este proyecto está nuestro compromiso con los valores que representamos, un Senado renovado, un partido sin tacha y una lista que acompaña a Abelardo de la Espriella y a Salvación Nacional, con la garra tricolor como símbolo de esperanza y renovación para Colombia.

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